lunes, 17 de agosto de 2009

JERUSALEN

Las calles vacías, los edificios destruidos, el polvo, todo era sombra cuando deambulabas por aquella ciudad. A lo lejos, restos de una muralla, un gran muro que se mantenía erguido, una cúpula dorada y nombres grabados en la piedra de las esquinas. Algunos en inglés, otros en árabe, otros en hebreo. Debió de ocurrir una hecatombe, una gran guerra, un terremoto, porque no quedaban huellas de dioses ni de hombres. Sólo desolación y ruinas, sólo olvido. Y, sin embargo, debió ser una gran ciudad, un importante centro comercial y político, una extraordinaria urbe. Paseé por sus calles desiertas buscando su memoria, tratando de descubrir el secreto de su historia. Pero sólo silencio, un inmenso silencio rodeó mis pasos. De pronto me topé con un anciano de larga barba blanca que sólo repetía una frase: “Es mi ciudad, es mía”. Más allá otro anciano repetía una frase parecida: “Es la ciudad de Alá, nuestra tierra santa, es nuestra”. Y otro anciano, mas allá, con las manos cruzadas, parecía orar y murmuraba: “Señor, tu ciudad, Señor, tu sangre derramada en sus vías, Señor, tu Reino”.

Ninguno de los ancianos pareció apercibirse de mi presencia. Ni de la de ellos entre sí. Seguí mi camino sin volver a ver nadie. Sólo un lugar con sus templos y sus calles abandonadas. Se levantó un viento extraño y me pareció escuchar una voz que se filtraba entre las piedras y me decía: “Vete, aléjate, ya sólo quedan ellos y mi Nombre”.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Este micro-relato nos hace pensar. Es un magnífico alegato contra el dogmatismo y las creencias que llevan a la falta de comprensión entre los seres humanos. Ese Dios que habla al final, aunque fuera una entelequia, habla desde un espacio de Razón al testigo. Un testigo que ve como la destrucción a su alrededor es producto de la ignorancia y la intransigencia. En muy pocas palabras, las que señalo y las que el relato tiene: un pequeño cuento entroncado en la vida, en el panorama de la vida colectiva actual, claro, conciso, de un muy buen nivel literario.

Alex Nogué

Enrique Gracia Trinidad dijo...

No sé por qué creo que conocía este relato (historia, poema... ¡yo qué sé!) Me parece magistral de intención y de forma.
No podía ser menos.
MI abrazo y mi complicidad
Enrique Gracia

antonio castillo dijo...

Si, la mayor de las necedades, hacer algo en nombre de Dios cuando Él no nos lo ha pedido. Y si alguna vez alguien cree oír su voz, que dude de ello al instante si nos pide hacer algo malo contra un hermano, o sea un hijo suyo, es decir, cualquier otro ser por insignificante que parezca, seguro que no ha sido Él.

Emilio dijo...

Gracias, Enrique. Este relato es el que aparece publicado en el libro conjunto "Atmósferas, 100 relatos para el mundo". Me pareció el más adecuado para el tema. Es parte del libro que espero publicar - he ido publicando otros "micros" en la red - en su conjunto y que consta de 44 unidades literarias (por ahora, nunca se sabe)...Relatos muy breves, de media, una, o página y media que conforman la obra y que lleva por titulo provisional "El regreso y otros relatos". Cinco de estos se publicaron también en la revista Mirador, de la Asociacion de Escritores y Artistas, con la que tu habitualmente colaboras... y entre ellos, pienso que también Jerusalen...quizás por eso te suena. Me encanta que te haya gustado. Tiene una temática de la que hemos hablado y escrito tanto los dos...
Un abrazo. Y te repito las gracias por lo que dices. No puedo pedir más.

Emilio dijo...

Antonio, què razón tienes...a pesar de que, según las Escrituras ( aunque ya sabemos cuánto de leyenda hay en ellas) Dios le pidió a Abraham que le sacrificase a su hijo para demostrarle su amor...menos mal que luego le dijo que era una prueba... pero que prueba más bruta, ¿no?... y le cambió por un cordero. Por cierto, la Fiesta del Cordero, es una de las principales del norte de Africa y del Islam, en recuerdo de algo que pertenece a ambas religiones...
Pero si, está claro que en el fondo de cualquier mensaje de Amor a la Humanidad no cabe el acabar con la vida de los otros...y eso que las llamadas religiones del Libro ( Judia, Cristiana y Musúlmana ) tienen raíces comunes. Pero los dogmáticos no aprenden. Se creen que hay una sola verdad y ponen tal énfasis en sus convicciones (yo diría en su ignorancia) que son capaces de destruir a sus hermanos en nombre de su Dios. Nosotros - me refiero a Occidente - tambien hicimos de las nuestras en el pasado. En la conquista de Jerusalen por parte de Godofredo de Gullón, en la primera Cruzada, cuenta el fraile que escribió la crónica del hecho que "corría la sangre de sus habitantes infieles - incluídos mujeres y niños - por las empinadas calles de piedra de la ciudad". Pero ya en este siglo, no en el pasado (no recordemos algunas ignominias que aún están recientes), parece que hemos avanzado. Solamente matamos o hacemos que maten por petroleo o coltán. Es más rentable dejar a Dios al margen...aunque algunos iluminados no lo hagan.
Muchas gracias por tu comentario. Yo respeto todas las creencias, siempre que pertenezcan a personas de buena voluntad y se basen en el Amor y tener en cuenta a los desheredados. En eso el mensaje cristiano (y el islámico bien entendido) enseñan algo elemental: la caridad como amor a los demás, como necesidad de compartir, de comprender, de ayudar, de no vivir en una esfera aislada hecha de un cristal que parece duro de romper, salvo que nos pongamos todos de acuerdo: el egoismo y la falta de solidaridad.
Y siento lo del viaje. Aunque tu actitud y la de Santiago os honran. Pero el gran viaje - la vida - tiene estas cosas. Lo importante es la actitud. Y el deseo de colaborar. Un abrazo y te repito las gracias por entrar en mi blog y escribir en él.

Alicia dijo...

Emilio, no se si sabes que he estado más cerca de ti de lo que crees. Soy compañera de "Atmósferas, cien relatos para el mundo". Mi participación fue cosa del destino. Mi relato es el segundo como aprendiz de escritora pseudonovel.
El primero " Acaso fue el destino" lo puedes leer en:

http://lanieve.ning.com/profiles/blogs/acaso-fue-el-destino

Increible como un gesto, a la persona adecuada y el atrevimiento de ser capaz de hacerlo, te puede abrir una puerta insólita a lo desconocido hasta ese momento.

¿Por que elegiste este relato? Cuando los he ido leyendo,me preguntaba por el criterio utilizado por cada persona en elegir el que aparece. Ahora que tengo oportunidad te lo pregunto a ti.
Un abrazo atmosférico.

Emilio dijo...

Hola Alicia...me encanta que, de alguna forma, estemos en el mismo proyecto. Verás, elegí este relato porque me gusta que la Literatura no esté alejada de la vida, porque amo la libertad, porque estoy en contra de las "verdades" impuestas. Creo que el ser humano tiene que tomar sus opciones en todos los niveles con conocimiento y con posibilidad de elegir, también en los temas religiosos, por supuesto. Y porque, además, Jerusalen debería ser una ciudad compartida, un simbolo de la paz y de la concordía, una mezcla de creencias y no creencias, un bastión del Ser Humano, mezcla de tradición y progreso. Una ciudad que no perteneciera a una sola etnia ni a una sola religión, porque ha sido cuna de muchas y no puede ser patrimonio de una sola. Por eso elegí este relato como representante de mis ideas en un libro que tenía como objetivo, precisamente, la solidaridad y la comprensión. Me da la impresión de que compartimos muchas cosas, Alicia. No sólo el amor por la Literatura. Ahora voy a tratar de descubrirte en tus escritos. Y te comentaré mañana.
Besos.

Port (que es como firmo a veces)

Alicia dijo...

Gracias por tú interes. Volveré por aquí la semana que viene y leeré entonces tu opinión. No seas demasiado exigente, recuerda que mi objetivo es disfrutar de esto.
Como fin de vacaciones hacemos una escapada a Valladolid. Este curso va a ser intenso debido a la subdirección del instituto que me liberará de siete horas con alumnos pero que, como me gusta la tiza más que la gestión, creo que me va a dar más dolores de cabeza que ellos.
Besarkadatuxu bat ( En euskera un pequeño abrazo, un gesto, un guiño, una sonrisa...)

Manuel dijo...

Hace muchos años, en "las Historias Fermosas" de Fer (El Jueves), se publicó una página en la que un espía de los cristianos, acechando un campamento sarraceno escuchaba algo así:

- Por Alá, venceremos al enemigo. Muerte a los Cristianos. Alá nos potege...!!!.

De vuelta a su campamento, todo él cristiano, escuchaba al obispo arengar a sus huestes:

- Dios nos protege. Venceremos por nuestra fé. Muerte al infiel...

La cara del espía en la pluma de Fer era todo un poema...

Un saludo entrañable, Port.

Anónimo dijo...

Querido amigo Manuel,

Gracias por tu nota...y el comentario dejado en "lo de Javier". Tengo un comentario guardado - no quiero esta vez ser el primero - para ponerlo en tu nueva entrada, tu nuevo post, como dice Javier, que es lo correcto. Supongo que sabes lo que te valoro. Creo que eres un extraordinario intectual y escritor. Y un gran tipo. Creéme que me he quedado sin habla con el "regalo" de Javier. Mi intención con los comentarios no es más que la de mejorar el clima, con una crítica personalizada y positiva, si se merece. Y se merece mayoritariamente. Ese clima, pese al calor, es más fácil mantenerlo en "vacaciones", palabra que me gusta poco pero...es lo que hay.
Hace tiempo te mandé un mail personal diciendo lo que pensaba de ti y de los puntos comunes que veía en nuestra actitud. Espero que lo hayas guardado...y lo releas.
Voy a intentar quedarme un poco más en la sombra, a partir de ahora...Ojalá todo esto sirva para que, al menos, todos profundicemos en mejorar lo que somos y lo que nos rodea...Aunque, en el fondo, sepamos que no somos más que una gota de agua en el oceáno. Un abrazo

Port

Rosa dijo...

Mi querido Emilio, espero que no se te ocurra quedarte "un poco mas a la sombra", porque esa sombra abarcaría algo mas que tu espacio. La profundidad en los océanos, cargada de belleza hasta un límite, se convierte en oscuridad si se sobrepasa. Tu luz consigue -muchas mas veces de lo que tal vez crees- que nos paremos en el punto justo para poder mirarnos y mirar lo que nos rodea con esa humildad imprescindible que nos hace recordar, que todo lo andado, no es mas que el principio del camino elegido. Gracias por iluminar cada gesto en cada palabra

Anónimo dijo...

Bueno, Emilio, he llegado tarde.

Pero me alegro. Así he leído lo que yo también quiero decirte. Este texto es extraordinario.

Me sumo a todos estos elogios con un punto más; que son 11 sobre 10.

Un saludo cordial.
Santiago Solano

Anónimo dijo...

Tu si que tienes once sobre diez en lo que estás haciendo...y en lo que has conseguido con tu propuesta...tus propuestas. Querido Santiago, por ellas, las más bellas, las ideas y las palabras, ese brindis común en el que nos has embarcado. Con todo nuestro, estoy seguro, reconocimiento y afecto.

Port

Nelken Rot dijo...

Si la escucha y el respeto al otro se valorará como moneda de cambio y se abandonara el concepto de caridad, (donde uno está en lo alto y el otro mira al suelo); el muro de las lamentaciones podría tener grafitis con flores de todas las culturas, las manos querrían juntarse para amasar un mismo pan, y no para coger las armas.

Si la palabra fuera utilizada para conocer al otro, y valorarle, y no para darse a conocer, en detrimento del que escucha, no habría que irse de ciudades como Jerusalén. Y como sabiamente dice Port esta ciudad sería un cruce de paces, de manos con voluntad de amar y no de armarse y ensañarse.

It´s a deep pleasure to read you, as always. ;-D

Anónimo dijo...

Rosa...lo que creo es que formamos una auténtica comunidad de Letras y los sueños y motivaciones comunes son los que de verdad nos empujan. Y, fíjate, qué curioso, somos muy diferentes pero ensamblamos bien. ESCRITORES EN RED va a ser, es, ya un autor que tiene mucho que decir porque nos lo estamos tomando con todo el alma. Claro que sin alma no se puede escribir bien. Y para mi escribir bien no es sólo escribir bonito. Es aportar capacidad de observación, es delimitar la realidad sin ponerle más límite que el lenguaje y la libertad de los sueños. Los tuyos son preciosos. Cortos y sintéticos en la expresión. Y grandes de corazón.

Port

Anónimo dijo...

Las chicas son guerreras...dice la canción, y lo son hasta para poner paz. Definitivamente, como dicen Javier y Manuel, no podemos vivir sin ellas...aunque no siempre nos entendamos. Pero en este caso, Nelken, tu comentario pone el mayor deseo de entendimiento y de concordia al que podrían aspirar las naciones. Que Jerusalén fuera un símbolo de amor y de respeto universal, que fuera de todos y no fuera de nadie. Como debería ser la Tierra, a la que el ser humano pertenece, no al revés. Gracias por tu precioso comentario. Y llenar el muro de flores.

Port