martes, 17 de enero de 2012

LA IDENTIDAD

La identidad es siempre una referencia. Una referencia vital y cultural. Ambos términos, a lo largo de una existencia acumulada, tienden a confundirse y llegar a formar una unidad indisoluble. No hay identidad en el vacío. Y tampoco sin un bagaje de pensamiento y experiencia. Somos quienes somos, escribía el otro día, porque somos como somos. A simple vista parece un juego de palabras...pero no lo es. A mi me gusta emplear las palabras en juego para buscar en ellas la luz que me permita la estabilidad necesaria para elegir y mantener mis comportamientos. Comportamientos y actitudes son la base de la identidad. Son, no solo lo que mostramos a los otros, sino lo que nos demostramos a nosotros mismos.
Hay dos modos de ir por la vida: empujando o respirando. A mi me gusta más el segundo, a pesar de que he tenido, en muchas ocasiones, que empujar y empujarme. Han sido esos momentos en los que la vida te pone disyuntivas y tienes que tomar decisiones. Las decisiones son algo difícil de encuadrar. Porque son hechos, actos mejor dicho, que se engendran y manifiestan, primero en el pensamiento y conllevan después una acción o una inacción. Las decisiones son jodidas coyunturas porque entrañan elecciones no solo entre un mal y un bien ( esto es lo fácil) sino, a veces, entre dos bienes o dos males, o todo mezclado, que es lo que muchas veces suele ocurrir. No obstante, hay algo que siempre viene en auxilio del ser humano. Yo lo llamo inteligencia, y, en este caso, inteligencia en un doble sentido: conceptual y emocional. Durante mucho tiempo escuché a un maestro ( bueno, libros, varios escritores, yo mismo) esa frase de “Nunca pasa nada”, es decir, hagas lo que hagas nada es irremediable. Y es verdad. Nada es irremediable, dado que el proceso de la existencia es una sucesión de acontecimientos, hechos, en los que el siguiente puede negar o rectificar el anterior o modificar lo que parece definitivo. Pero a mi me gusta ir más allá: voy a ir, hoy, más allá. Y voy a retomar una reflexión que es mía, pero no solo mía. Es una reflexión sobre el instante, el valor del instante, del tiempo. En realidad se resume en esto: solo el instante es eterno, es decir, que solo el instante vivido puede tener pretensiones de permanencia. Permanencia mientras se vive. Y permanencia mientras sirve de eslabón a ser revivido, bien a través de la memoria o de la repetición. Pero no nos perdamos, aunque tampoco importa mucho perderse. Perdidos, al fin y al cabo, estamos todos, puesto que vivimos en una constante ceremonia de la confusión a nuestro alrededor. Confusión porque solo el individuo puede determinar sus valores. Y porque solo en confrontación con la sociedad puede hacer que ellos contribuyan a hacer progresar su identidad o a anularla.
Llegados a este punto vuelvo sobre lo escrito y me doy cuenta de que he regresado al origen: el elemento clave de esta reflexión. Sentir que somos dueños de una identidad única y que, además, deseamos mantenerla contra viento y marea, como elemento de base de nuestra existencia. O bien sentir que somos un mero número, un ente social más, cuya única misión es la continuidad de la especie, la continuidad del adn que, como dice un buen amigo, es el único que realmente sabe a donde va, o mejor dicho, donde quiere ir. El adn, que se perpetua y busca ser eterno, aunque sacrifique al individuo, aunque sacrifique sus sueños y deseos. El adn, que mantiene a la especie, y no sabe de intentos de ser en medio de los otros, de ser uno más allá de todos.

27 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Hoy llegué a casa en medio de una fría noche, después de un día de pelear contra el ambiente, de intentar que el tiempo no se me escapara de las manos. Durante años, cuando llegaba a casa después de trabajar, tras unos minutos de cambiarme de ropa, a veces darme una ducha de agua caliente y recuperar el sentido de las cosas, me ponía a escribir. Pensamientos, reflexiones...Tengo muchas carpetas llenas de esas instantáneas. Hoy he hecho lo mismo. He vuelto a escribir una instantánea. Y, sin embargo, al releerla, me parece bastante permanente.

Manuel dijo...

Querido Emilio, parece que esta madrugada se ha prestado a la escritura.

Te leo mientras fumo y caliento mi primer café del día.

Emilio Porta dijo...

Y yo te comento mientras - oh causalidad - enciendo el ordenador con otro café en la mano. Bueno, no exactamente en la mano :-) pero si el "mug" - palabra inglesa que es difícil traducir exactamente - que contiene el café. Las madrugadas...ah, las madrugadas...Lo malo es que después esperan mañanas ( lo sabes por experiencia profesional propia ) como ésta donde tenemos que poner la "maquinaria" en marcha y el cuerpo "nota" que la reflexión ha hecho mella...Eso sí, el cerebro no veas como funciona. Aunque tengas que darle un poquito de azúcar y ginseng rojo...Los que no fumamos tenemos que buscar cosas naturales alternativas. Por cierto, tú y yo, doctor, no hemos hablado nunca del ginseng...

Alicia Uriarte dijo...

Emilio, la verdad es que tus reflexiones para mí son tan profundas que pienso que llevan a una visión global, y acaso totalizadora, del saber con más acierto que muchos tratados filosóficos. Es más, cuando leo tus escritos casi en cada línea me paro a pensar sobre lo qué escribes y cómo lo escribes para decir lo qué pretendes. No te miento si te digo que me falta tiempo para profundizar en este pequeño gran texto sobre la identidad, sin embargo quisiera apostillar dos cosas que me han venido a la mente en una primera lectura.

La primera es que considero que la identidad no es algo a lo que nos podamos resistir en mantener o que fácilmente podamos efectuar el acto de perder. Creo que es un conjunto de rasgos y cualidades que se nos van acoplando en nuestro itinerario vital y que pasan a acompañarnos de forma intrínseca quedando en algunas personas de forma muy arraigada. Y ojo. No lo confundo con la personalidad. Un ser puede tener una personalidad muy fuerte pero no destacar por tener unas señas de identidad claras.

La segunda es sobre “No obstante, hay algo que siempre viene en auxilio del ser humano. Yo lo llamo inteligencia…”. Me gustaría saber cómo ves tú el que a ese algo que a veces viene en nuestra ayuda yo lo llamase intuición. Considera que acaso damos respuestas a determinadas situaciones por esos conocimientos previos que tenemos y que trascienden sin que sea respuesta a un grado determinado de inteligencia.

Emilio, pudiera ocurrir que estamos diciendo lo mismo con otras palabras. Pero eso seguro que tú serás capaz de averiguarlo y explicarlo.

Un abrazo.

Valeriano Franco dijo...

Querido Emilio: Primero perdona por estar tan alejado de tu Blog y de los del resto durante tanto tiempo. Ya te dije el otro día que retomo mis comentarios y mi blog
donde empiezo a poner otra vez “mis cosas”, que espero veas.

¡Cuántas puertas abres cada vez que planteas un campo de reflexión¡ Respecto al de hoy, La Identidad, antes de pasar a reflexionar en primera persona, creo que lo primero es decir qué entiendo por Identidad. Y si acudo al Principio de Identidad de la Lógica y la Filosofía, dire que según él todo ente es igual a sí mismo: Emilio no puede ser distinto de Emilio, y esto no es una tautología. La primera referencia, pues es que uno mismo es uno mismo. Y si la Identidad la estudiamos desde la Psicología veremos que es un centro nuclear a partir del cual se forma el YO, en un proceso basado en las condiciones propias de cada uno y las experiencias habidas en el medio externo, sociocultural Sólo en esa interacción las diferencias, similitudes y características adquieren valor.
A mí me interesa más entrar en este segundo campo, porque te obliga a actuar, a tomar decisiones, “ las jodidas decisiones”, a meterte en encrucijadas, porque desde ahí puedes avanzar. No me interesa eso que decía un maestro tuyo “ Nunca pasa Nada”. Es que yo necesito que pase algo, si no estoy muerto, aunque tenga que ir y volver porque me equivoque y rectifique en el camino. Vivir instantes diferentes porque es el instante (el presente) lo que me importa, “sólo el instante es eterno”. Cuando esto es asumido mantendré y avanzaré en mi identidad. ¡Ah¡ me niego a ser una mera correa de trasmisión de la especie, lo siento, pero quiero además de eso ser YO, mi identidad, Lo que yo he dado a la especie ya está ahí, luego debo seguir hasta que mi identidad llegue a cero, porque si yo soy yo, pues no puedo ser distinto de mí, / cuándo todo se acabe/ y la hierba reclame mis cenizas/ mi identidad será a lo sumo/ un nombre en una lápida olvidado/ que no reclamará jamás un solo instante/

Un abrazo cordial
Valeriano Franco

Emilio Porta dijo...

Vaya, Valeriano, regresas con fuerza...Me encanta que se hagan entradas sobre mis entradas. Eso es tu comentario, en realidad. Y lo valoro en lo que vale. Solo una pequeña aclaración sobre el "Nunca pasa nada"...el sentido que le doy no es el de que no ocurra nunca nada, sino el de que, suceda lo que suceda, nada es definitivo, nada es irremediable. Referido a las cosas concretas, a los actos, a las decisiones, tomas de postura. Por supuesto que hay cosas irremediables, pero esas son ajenas a nuestra voluntad. Y la más irremediable de todas ya sabemos cual es. Mientras, hay un camino de amplias - y estrechas a la vez - posibilidades de avanzar y equivocarnos. Ya sabes esa otra frase: todo es cuestión de perspectiva, incluido lo que llamamos éxito y fracaso. Un fuerte abrazo...y retomamos el diálogo en tu blog.

Rosa dijo...

Me gusta esa “reflexión tuya que no sólo tuya” sobre el instante Emilio. Ese concepto de eternidad… de permanencia mientras se vive o se busca para ser revivido...

Interesante reflexión para una tarde de domingo tu entrada. Me ha encantado y aún sigo dándole vueltas a mucho de lo que expresas.

Un abrazo corazón

Emilio Porta dijo...

Siempre me gusta encontrar un mensaje tuyo, unas letras tuyas, acompañando mis posts. Estos días, que todavía son lentos y fríos, sin embargo, son adecuados para pequeñas o grandes reflexiones compartidas. Hacerlo contigo es siempre garantía de que nada cae en saco roto. Un beso, Rosa. Y ánimo, que seguimos en el intento. De todo. Porque eso es la vida: un intento de vencer sus trampas y no permitir que nos engañe demasiado. Solo un poquito, a veces, en los momentos en que es duro continuar. En esos momentos, sin embargo, también puede aparecer un destello inesperado que sustente nuestros pasos.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Querido Emilio, empezando por tu final,que es el principio de mucho, me atrevo a decir que el ADN es la única seña de identidad que distingue al individuo. Después de esta perogrullada mía, permíteme decir -echando mano de la semántica- que hablar de "identidad" y "referencia" es tanto como hacerlo de la información que ofrece el código de barras personal, único, de cada ser humano, que le iguala exclusivamente consigo mismo, para diferenciarle de sus semejantes. Podemos ser afines; idénticos, no. Las improntas grabadas en nuestro carácter, en nuestro ser, son sólo nuestras: son/somos nosotros mismos. Como bien dices, todos queremos mantener nuestra identidad a costa de cualquier precio. En eso no nos distinguimos, somos todos iguales. Sin embargo, sí somos diferentes en que, mientras unos respetan la diversidad de la condición natural, para enriquecimiento cultural y humano de todos, otros pretenden cambiar los comportamientos ajenos para su beneficio propio, en exclusiva.

Perdón, Emilio. Tu explicas todo esto muy bien. Me retiro para no contaminar más la limpieza de tus conceptos.

Un abrazo.

Alex

Emilio Porta dijo...

Querido Alejandro: una vez más un comentario tuyo añade nuevas perspectivas a la entrada. Como tú dirías: "Como debe ser", una expresión tuya muy característica, je, je, y que le cuadra de forma expresa a esto de los blogss porque, digo yo, ¿no es la interacción uno de los valores fundamentales de internet? Yo creo que la identidad de cada uno es una referencia personal en cuánto a que lo que emitimos conforma la imagen que los demás tienen de nosotros. No siempre se corresponden las percepciones. Y se corresponde menos cuanto más alterada está la percepción del individuo. En términos vulgares digamos que el loco cree ( percibe ) que los locos son los demás y no tiene conciencia de su locura. Por eso los parámetros que cuentan son los de la percepción exterior, no los de cada uno. Y esto es porque el ser humano en un ser social, vive en sociedad, y en ella se producen todas las transacciones ( no lo digo en el concepto mercantil del término...aunque también, mira lo que ocurre con los "derechos" de imagen de algunos "famosos") en fin, a lo que vamos, que siempre hay un valor añadido a todo post después de que tu pasas por el espacio en que se ubican. Un fuerte abrazo, Alex.

Mila Aumente dijo...

Sí,Emilio, estamos bastante perdidos, y no es de extrañar con lo que "está cayendo". Ya sabes lo que opino sobre la identidad de las personas. Lo más importante no solo es saber quienes somos, sino que la mirada del otro no tenga lugar a equivocación al valorarnos. Algo que sucede con poca frecuencia, ya que es bastante habitual parecer lo que no somos. Es cierto que un bagaje de pensamiento y experiencia crean la identidad del individuo. Pero también es verdad que el tiempo, para definirnos,no es el mismo para todos. Existen personas que no llegan a conocerse a lo largo de toda su vida.Otras se van conociendo paulatinamente a base de errores y aciertos, y una minoría, sabe realmente quién es desde la infancia.

Querido Emilio, tus textos son siempre interesantes, y abren varias puertas al pensamiento para reflexionar sobre ellos.

Un besito de admiración y cariño.

Emilio Porta dijo...

Perdidos...sí, es una buena definición del estado general de la Humanidad, aunque con matices. Perderse equivale a un estado de confusión...y yo diría que el estado de confusión es el estadio primero de lo que llamamos Humanidad. Empleando palabras bíblicas "arrojado del Paraíso, el Hombre ( o sea el hombre y la mujer) debe labrar su camino con esfuerzo" vemos que es lanzado a las tinieblas de un planeta hostíl y tiene, antes que nada, la necesidad de sobrevivir,no siendo, además, la criatura físicamente más fuerte. Es entonces cuando la inteligencia le hace ir descubriendo caminos para asentarse, para progresar, para mantenerse. Surgen las distintas sociedades, y los valores propios de cada una, costumbres, usos, modos de vida, y todo ello llega hasta nuestros días envuelto en algo que llamamos "cultura" que es la suma de muchas culturas. Pues bien, Mila, en medio de todas ellas, en medio de miles de formas de organización y sistemas de creencias, cada uno tiene que elaborar su identidad propia. En una parte fundamental, la biología y el adn nos suministran la primera base. El entorno y la educación hacen el resto.
Todo ello va eliminando la porción de confusión que nos corresponde. Y, sin embargo, no podremos eliminar nunca la incertidumbre. Porque el misterio es demasiado grande para que la razón pueda desvelarlo. Es algo que sobrepasa a la razón, sencillamente porque la mente humana es un elemento más de la vida, de una especie concreta, pero no es la Vida. La Vida, con mayúsculas, es anterior al mundo. Y es difícil explicar con una herramienta creada hace relativamente pocos años, en comparación con el tiempo de existencia del Universo , el lenguaje, la esencia del mismo, que es anterior. Antes del hombre no existía la palabra y por tanto, la idea. Por ello no podremos nunca llegar al fondo de lo que somos, ni de lo que nos contiene. Perdón por la extensión... creo que he ido más allá del tema de la identidad particular del individuo y me he puesto a examinar la identidad total del ser humano, sus condicionamientos, y sus limites. Que me gusta a mi que los contertulios me empujen a dar una vuelta de tuerca más a las entradas.

Emilio Porta dijo...

Por esos azares del destino, Alicia, no se había publicado tu comentario - tu magnífico comentario - en el blog. Al repasar los comentarios he visto que faltaba y, como yo contesto siempre sobre el comentario, tampoco estaba, lógicamente, mi contestación. En fin, espero resarcirte ahora con mis palabras.
Además de agradecerte lo que dices sobre mis entradas voy a pasar a los dos puntos de que expones en tu post, los dos de enorme interés.
1)"Un ser puede tener una personalidad muy fuerte pero no destacar por tener unas señas de identidad claras" Pues te diría que las señas de identidad son genéricas, todos las tenemos ( otra cosa es calificarlas) y que la personalidad también, a nivel general, la tenemos. Hay, a ese nivel, una cierta confluencia entre ambos conceptos. Pero rizando el rizo de esa conceptualización, y más que nada por el uso del lenguaje y los significados que confiere, estoy de acuerdo con tu planteamiento. Las señas de identidad serían la matricula del vehiculo y la personalidad sería la apariencia del mismo. Creo que es un buen ejemplo.
2) Respecto al punto de que la intuición nos salva más que la inteligencia...es lógico. Primero porque la intuición, lo que llamamos intuición, tiene algo que ver con el instinto. Y el principal instinto es el de supervivencia. Y luego porque, para mi, la intuición se acerca a la quintaesencia del carácter - y ello conlleva determinada dosis de inteligencia. Es más, a mi me gusta decir que la intuición es, realmente el núcleo primario de la inteligencia porque ésta se concentra de forma rápida y directa en su esencia. Esa es la única matización y pequeña diferencia de criterio. A mi las personas más intuitivas me parecen inteligentes, aunque, como sabes, hay muchos tipos de inteligencia. Un abrazo, Alicia.

CARMEN dijo...

Mi forma de ir por la vida es empujar y respirar más o menos al mismo tiempo pero pesando en que lo estoy haciendo. "NUNCA PASA NADA" es así, no pasa nada, si algo no ocurre como quiero o deseo, no pasa nada.. al final de la noche siempre, siempre amanece.. que yo sepa la luna no ha podido evitar que el sol salga ni las estrellas desaparecen del firmamento aunque no se vean.. buen domingo, Emilio y gracias por tus reflexiones.

Emilio Porta dijo...

Un comentario, Carmen, que aporta algo más que una contestación a una entrada. Cuando una persona, una escritora y compañera de trabajo e ilusiones, como tú, hace una reflexión que comunica tanto, uno se da cuenta de que la palabra es un instrumento que siempre debe unir. "Nunca pasa nada" está dicho en el sentido de que nuestros actos no influyen en los astros. Es una buena metáfora, creo, para definir la poca importancia de nuestras pequeñas cosas para la marcha del universo, de los probables múltiples universos. Pero esas pequeñas cosas sí son importantes para nosotros, porque no tenemos más horizonte que lo cercano. Nunca pasa nada y, al mismo tiempo, todos los días pasa todo. Gracias, y un beso, Carmen.

Rafael dijo...

Hola entrañable Port.

¿Cuánto tiempo verdad? Pero será que con una acción, un motivo y una actitud quiero pasar a saludarte.

Una acción, porque me apetece. Un motivo, porque me gusta perderme en la amplitud de tus extensas reflexiones. Una actitud, pues la misma de siempre, la de comunicarnos recíprocamente y disfrutar, algo esencial entre los seres humanos y no seremos nosotros distintos al resto jajaja
Como siempre impresionante discurso, ahora en ¨La Identidad¨ mira que nos llegas a hacer cavilar. No, no se nos dormirá el intelecto cuando la praxis de Port viene a diseccionarlo todo y nos invita en reflexiones y pensamientos a profundizar y a participar de ellos.

Una verdad compartida es el pacto que te ofrezco hoy a pie de dos afirmaciones en las que ambos estaremos de acuerdo por similitud y definición.

Adoro el juego de palabras, y al ir a descubrirlas para expresar cualquier cursilería de las mías, es a la mitad del camino cuando las desmenuzo y las investigo testarudamente hasta llegar a acertar con un significado concreto que es el que quiero transmitir, aunque ello no significa conseguir alcanzar un propósito, solo puede parecerlo, hecho al que calificaremos de percepción por parte de quien recibe la información.

El tiempo, el vendito tiempo, no hay nada más preciado ni mas valioso en toda esta esfera que nos guarda. Incluso la vida misma está contenida de él.

Y no te tomes demasiado en serio estos desvaríos míos cuando resulta que en ocasiones confundo hasta mi propio nombre jajaja

También quiero pedirte un pequeño favor personal que no te robaría mucho tiempo siempre que tuvieses un cuarto de hora libre, necesito algunas opiniones imparciales y sinceras y de entre ellas me gustaría contar con una opinión profesional como la tuya.

Te mandare en un ema-el privado un resumen del asunto en cuestión y ya me dirás ...

No, no se trata de pedirte dinero puesto que con el coche y la mujer suman a tres el número de pertenencias comunes en la parcela intima de una pareja a donde solo caben dos, y será que para no correr el riesgo de igualar a tres los problemas mejor no prestar a nadie ninguna de nuestras pertenencias comunes fuera de dos porque no veríamos abocados a una situación muy peliaguda y aun mas jodida. Ehhh, que sí. Que nooo …. Y qué más da jajaja

Será que un poco de humor siempre viene bien.

Un tremendo abrazo.

Anónimo dijo...

Hola entrañable Port.
¿Cuánto tiempo verdad? Pero será que con una acción, un motivo, y una actitud, quiero pasar a saludarte.Una acción, porque me apetece. Un motivo, porque me gusta perderme en la amplitud de tus extensas reflexiones, una actitud, pues la misma de siempre, la de comunicarnos recíprocamente y disfrutar, algo esencial entre los seres humanos y no seremos nosotros distintos al resto,jajaja.
Como siempre, impresionante discurso, ahora en ¨La Identidad". Mira que nos llegas a hacer cavilar. No, no se nos dormirá el intelecto cuando la praxis de Port viene a diseccionarlo todo y nos invita en reflexiones y pensamientos a profundizar y a participar de ellos.
Una verdad compartida es el pacto que te ofrezco hoy, a pie de dos afirmaciones en las que ambos estaremos de acuerdo por similitud y definición. Adoro el juego de palabras, y al ir a descubrirlas para expresar cualquier cursilería de las mías, es a la mitad del camino cuando las desmenuzo y las investigo testarudamente hasta llegar a acertar con un significado concreto que es el que quiero transmitir, aunque ello no significa conseguir alcanzar un propósito, solo puede parecerlo, hecho al que calificaremos de percepción por parte de quien recibe la información.
El tiempo, el bendito tiempo. No hay nada más preciado ni mas valioso en toda esta esfera que nos guarda. Incluso la vida misma está contenida en él. No te tomes demasiado en serio estos desvaríos míos cuando resulta que, en ocasiones, confundo hasta mi propio nombre,jajaja.También quiero pedirte un pequeño favor personal que no te robaría mucho tiempo, siempre que tuvieses un cuarto de hora libre, necesito algunas opiniones imparciales y sinceras y entre ellas me gustaría contar con una opinión profesional como la tuya. Te mandaré, en un email privado, un resumen del asunto en cuestión y ya me dirás. No, no se trata de pedirte dinero puesto que con el coche suman tres el número de pertenencias comunes en la parcela de una pareja donde hoy solo caben dos y, para no correr el riesgo de igualar a tres los problemas, mejor no hablar a nadie de ninguna de ellas, fuera de que nos veríamos abocados a una situación peliaguda y aún mas jodida. Ehhh, que sí, que no, qué más da, jajaja. Será que un poco de humor siempre viene bien.
Un tremendo abrazo.

Rafael R.

Emilio Porta dijo...

Rafael, qué alegría recibir noticias tuyas...cómo vas a tener dinero con lo que viajas y con lo generoso que eres por esos mundos de dios, donde siempre dejas tu huella, tu conocimiento y tu alma. Sabes que lo que pueda hacer lo haré, compañero, pero eso no es lo importante. Robar tiempo al tiempo, ese marco, como dices, tan etéreo pero tan real, ese marco que condiciona todo. Ojajá tuviéramos menos compromisos y obligaciones creadas - o necesarias - pues de nuestro trabajo y vida, a veces dependemos no solo nosotros, sino también otros seres queridos o personas que lo merecen, en fin, ojalá la vida fuera más fluida y estuviera mejor repartida y compartida. Bueno, el comentario tiene mucho también de misiva privada pero publicable, aunque había una erratilla que eliminé, producto de la espontaneidad al escribir, pero corregida en la transcripción que hago de tu entrada. Me ha encantado recibir tu "post", tu aportación, tus palabras. Estamos aquí y también alli. Estamos en el intento. Esa palabra que parece que significa esfuerzo pero, sobre todo, significa actitud. Un enorme abrazo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Lo cierto, Emilio, es que poco tengo que añadir a las brillantes exposiciones de los compañeros y a la tuya misma.

Yo creo que la identidad esta relacionada con el contexto social en el que vivimos, con el conjunto de creencias y valores que nos permiten comprender el mundo, y que influyen en nuestras aspiraciones y proyectos. Tomamos conciencia de ella en base a la experiencia, poco a poco, en la medida en que encontramos un sentido a quienes somos y a lo que nos diferencia de los demás. Es lo que nos hace únicos e irrepetibles

En cuanto a la eternidad del segundo, coincido con Rosa, me parece una extraordinaria reflexión. ¿Cuántas veces se dice que la vida cambia en un segundo? Y es así. La vida no es más que una sucesión de instantes, que como bien dices, se hacen eternos en el recuerdo, y en los que siempre pasa algo.

Yo creo que cada acción tiene una reacción que nos aleja del inmovilismo, otra cosa es aprender a desdramatizar los problemas, a restarle importancia a nuestros errores...Nuestros pasos pueden llevarnos por caminos equivocados, pero si parten del corazón, jamás indignos de ser descubiertos.

Siempre es un placer reflexionar a tu lado, gracias.

Besos y un fuerte abrazo.

Emilio Porta dijo...

"No soy nada, se que no soy nada. Aparte de esto tengo en mi todos los sueños del mundo" Sería una buena frase para empezar a señalar la conciencia de la identidad. Fernando Pessoa sabía que él era un ser humano más, poca cosa en comparación con el Universo. Una más de las muchas existencias que forman y formaron parte de la vida. Y, sin embargo, sabe quien es. Es quien piensa, quien siente, quien anhela. Tiene conciencia de su identidad. Escribe y firma sus escritos...y aquí aparece un elemento que me parece interesante y que surge al hilo de tu reflexión: él firma como Pessoa, como Alvaro de Campos, Reis...¿tiene pues, distintas identidades o una sola? Curioso tema porque hace que el tema de la "identidad" tenga un componente no solo personal de conciencia de uno mismo, sino de referente social. Lo dejo aquí porque es un tema que se me plantea ahora y que me sugiere tu intervención. No tanto el contenido como unas ciertas connotaciones referidas en tu escrito y firma, claro. Yo diría que tiene una identidad con varias personalidades...y, en tanto en cuánto esas personalidades tienen una relevancia social, son comunicadas, conformas diferentes identidades sociales. Deberíamos, pues, entonces distinguir entre "identidad personal" e "identidad social". De hecho un documento de identidad es la formalización unitaria de esa identidad social por la que se identifica socialmente a la persona. Lo dejo aquí y así aunque el tema que señalas de la eternidad del instante ( porque el instante es lo único que conserva la memoria, además ) da también para seguir hablando. Todo lo referido al tiempo nos marca. Algo que, curiosamente, es, aparentemente, solo una medida y, sin embargo, es la mayor referencia del ser humano.

fus dijo...

Quiero entender, que al final de todas las reflexiones y del asesinato de la propia identidad, siempre nos quedarà el adn como nuestra propia personalidad incombustible. Igual las religiones, que creen en el màs allà, se refieren a este còdigo de vida eterno.....uffffff creo que no expliquè bien...lo siento

un fuerte saludo

fus

Emilio Porta dijo...

El análisis es correcto, preciso, brillante, y exacto. Entonces, ¿para que tantas palabras y vueltas para llegar a esta conclusión? Pues porque a la conclusión le falta algo. El adn contiene todo el “sistema biológico”, pero no el desarrollo y la interacción social. Y de lo expuesto se deduce que la “identidad” y la “personalidad” deben ser percibidas. Y existen en relación con un entorno social. No existen los conceptos aislados de lenguaje. Porque es precisamente el lenguaje el que crea todos los conceptos humanos. Muy interesante reflexión. Y muy concreta. Saludos más.

Nines Díaz dijo...

Gracias, Emilio, por esta instantánea y por el interesante y vivo debate que suscita como ya es costumbre en tus reflexiones.

Leerte siempre es reafirmarse.

Un gran abrazo.

Emilio Porta dijo...

Vuestros comentarios siempre dan una nueva dimensión a las entradas. Un blog siempre es interacción. Y, en el caso de las reflexiones, ocurre que nada se cierra. Los nuevos "inputs" permiten ver más y diferentes cuestiones inherentes al tema y matizar o desarrollar más lo que se ha escrito. Este es uno de los valores de escribir aquí: que lo escrito crece. Gracias por aportación, Nines y esa frase tuya final me alegra profundamente.

Mariajo dijo...

La identidad no existe, se construye y destruye en cada instante, los humanos somos demasiado frágiles para entenderlo, es nuestra condena. Como decía el "príncipe melancólico" "todo fluye"..... Demasiad@s mueren sin nacer por no captar esto. Saludos Emilio, Mariajose González

Mariajo dijo...

La identidad no existe, se construye y destruye en cada instante, los humanos somos demasiado frágiles para entenderlo, es nuestra condena. Como decía el "príncipe melancólico" "todo fluye"..... Demasiad@s mueren sin nacer por no captar esto. Saludos Emilio, Mariajose González

Emilio Porta dijo...

Todo es percepción. Nosotros creamos lo que llamamos identidad a partir de la emisión y la recepción de unos determinados elementos. Esos elementos conforman una imagen y una personalidad, que es lo que el otro percibe. Todo existe en función del otro, porque, incluso uno mismo, no es nada sin referencias. Incluso a los que amamos la libertad y, a veces, la soledad, no nos gusta el aislamiento. El aislamiento lleva a la locura por la falta de referencias. Nuestra mayor referencia es el lenguaje, sobre todo para los que escribimos. A través de él - o su ausencia - determinamos quienes somos. Igual que las personas que conocemos en el camino y nos acompañan circunstancialmente en el trayecto. En realidad el diálogo nunca se detiene. Porque lo establecemos con el otro y, siempre, con nosotros mismos. Saludos, mariajosé.