domingo, 25 de diciembre de 2011

CONOCER Y MIRAR

"Todo ha sido descubierto - dice Jean Paul Sartre - menos cómo vivir".
Bueno, eso se va descubriendo poco a poco. Y cada uno necesita su propio proceso.
La pena es que nuestra estancia en este universo concreto, contrariamente a lo que pensamos un día, no es demasiado larga. Nunca se aprende del todo, cierto es. Pero, si hay suerte, a la mitad de la vida podemos saber, al menos, lo que no queremos.

23 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Bibliografía recomendada:

"El Oficio de vivir" de Césare Pavese
"Una habitación propia" de Virginia Wolf
"El lobo estepario" de Herman Hesse
"Juegos de la Edad Tardía" de Luis Landero
"La hoja roja" de Miguel Delibes
"Entre visillos" de Carmen Martín Gaite
"Herzog" de Saul Below
"Antología de Alvaro de Campos" de Fernando Pessoa
"Poesia reunida" de Konstantino Kavafis
"Rayuela" de Julio Cortazar
"El Aleph y otros cuentos" de Jorge Luis Borges
"Vivir adrede" de Mario Benedetti
"Contrafábula" de Enrique Gracia
"Aura" de Carlos Fuentes
"El corazón y otros frutos amargos"
de Ignacio Aldecoa
"La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera
"The sheltered sky" de Paul Bowles

...y algunas más, pero basta por hoy. También añadiré una lista de películas, un poco más tarde.

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

Ser recomendado por ti es un honor para mí. Abrazo.

Emilio Porta dijo...

Bueno, al menos uno de los vivos ( y por mucho tiempo, espero) ha puesto un comentario de vuelta :-). Del resto hay alguno vivo también, pero no creas que muchos, a pesar de que sus obras tengan el calificativo de inmortales. Otro abrazo para ti, Enrique.

Mila Aumente dijo...

Querido Emilio, saber lo que queremos es un paso importante en este complicado mundo en el que nos ha tocado vivir. Los que ya tenemos una edad,me refiero a la cronológica no a la que percibe nuestro sentir, hemos ido aprendiendo a base de sonrisas y lágrimas. Es cierto que nunca se aprende del todo, porque la vida, entre otras cosas, es un continuo aprendizaje. Algunas personas, como tú y yo, nunca dejaremos de ser jóvenes porque para nosotros el paso del tiempo solo es una circunstancia. Nuestro viaje puede estar aquí, ahora o cuando éramos solo dos niños. Un corazón que sueña permanece joven en el tiempo.

Creo que he leído todos los libros que recomiendas. De todos ellos me gustaron especialmente:"La insoportable levedad del ser" (Milan Kundera) y "El Lobo estepario" (Herman Hesse). De este último también me gustó "Demian".

Un beso

Emilio Porta dijo...

"...a base de sonrisas y lágrimas" dices, Mila, y eso es la vida, supongo, caminar con esa alternancia. Me parece una bonita y sencilla forma de definir lo que hacemos, como andamos, como vamos construyendo el edificio de nuestra existencia. Yo, cada vez creo menos en las consecuciones y más en las actitudes. Ser de un determinado modo es lo único que nos puede llevar a confrontar lo fútil con lo permanente, que puede llevarnos a una mínima estabilidad emocional, sin pedir lo imposible. Esa permanencia de la conducta, aceptación o rebeldía del deseo o de la lucha por ser uno mismo en medio de un entorno hostil - hostil es todo aquello que nos obliga a enfrentarnos al medio - es lo que nos puede proporcionar algo de paz. Luego, en momentos puntuales, la vida te da cosas. Y en otros te quita.
A veces pensar demasiado crea problemas pero no pensar lleva a ser poco más que un avatar de un videojuego. Yo creo que mejor intentar vivir sin buscar configuraciones previas, aunque sí, manteniendo la mínima estructura de tu identidad, lo que sabes que es tu identidad personal. Por lo demás, esos libros me gustan. Y me alegra que los hayas leído casi todos. Hay más, je, je, claro. Pero este era un buen ramillete. Un beso también para tí y ojalá tengas un 2012 que colme tus expectativas literarias y de vida.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=V-QlkQot9xk

Luz

Emilio Porta dijo...

Creo, Luz, que habrá que empezar otra lista más, la de canciones que dicen cosas. Esta que has elegido poner en vez de escribir tiene mucho que ver con la entrada y lo que implica la entrada. Ambas hablan de la vida y sus procesos. Tu post no necesita comentario solo escuchar el tema. Y en la voz de alguien que ha pasado por un trance amargo, oír dar gracias a la vida. cantando, implica mucho conocimiento. Gracias a ti por encontrar un nuevo modo de comentar sin palabras.

carmen jiménez dijo...

¿Cómo saber si estamos en mitad de la vida si no sabemos dónde está el final? Sea como sea, es cierto que la vida nos enseña si estamos dispuestos a aprender. Desde este punto al que he llegado, te deseo un largo aprendizaje.
Un gusto leerte siempre.
Un saludo.

Emilio Porta dijo...

Pues sí, tienes razón...yo creo que hay que hacer un cálculo aproximado, basado en la estadística, je, je, y en lo que vemos alrededor. Uno, de todas formas, se da cuenta de cuando está en una etapa u otra de la vida. Yo debo ser, en cualquier caso, un inconsciente, pues siempre creo que estoy al principio. Un principio, creo, eso sí, con la experiencia y capacidad de análisis del final. Lo que me lleva a sentir que estoy en medio. Cualquier persona que se precie, y sueñe, debe sentir que está en ese momento. Y el aprendizaje continua, claro...

Mari Carmen Azkona dijo...

"Todo ha sido descubierto - dice Jean Paul Sartre - menos cómo vivir".

Quizás sea porque la vida es para ser vivida y no para ser entendida. Cualquier conclusión que saquemos, siempre estará marcada por la percepción momentánea y a la luz de unos acontecimientos concretos.

La vida es mutable, como lo somos nosotros mismos. La única certeza que tenemos es que hay un principio y un fin. Lo que ocurre en ese paréntesis no deja de ser, la mayoría de las veces, una cadena de acontecimientos, de encuentros y desencuentros, fortuitos, sobre los que no tenemos poder de decisión. El único conocimiento posible, y ese nos lo da la experiencia, es saber enfrentarse a esos acontecimientos.

Tal vez lo que haya que hacer es, como dice la canción que ha traído Luz, dar gracias a la vida, preocuparnos de conocernos y formarnos como seres humanos.

Si ser es vivir, cuanto mejores seamos, mejor viviremos.

Como todas tus entradas, Emilio, muy interesante, gracias por compartirla.

Besos y un fuerte abrazo.

Emilio Porta dijo...

Si, entenderla, Mari Carmen, no es muy entendible. No solo lo que pasa y lo que ocurre, como dice una parte de aquél poema de Miguel Hernández a su hijo, contenido en el Cancionero y Romancero de Ausencias, sino en su mismo concepto. La idea humana de la vida es la idea de la percepción histórica y circunstancial, cultural siempre, que tiene el individuo. Tiendo, ya lo sabes, a sacar punta filosófica a casi todo...pero me ha convencido tu comentario: la vida hay que vivirla, no pensarla tanto. Lo que no quita que pensar sea una parte, para algunos que escribimos y reflexionamos sobre sus contenidos, fundamental en nuestro proceso. Gracias por tu comentario, como siempre, un punto de apoyo más - importante - para continuar.

Nines Díaz dijo...

Querido Emilio,

¡Como se agradecen estas profundas reflexiones cuando uno las siente como propias!. Gracias, igualmente, por la interesante bibliografía recomendada que nos dejas.

Felices Fiestas y Año.

Un fuerte abrazo.

Emilio Porta dijo...

Hola, Nines, bueno, ya sabes, cosas mías, como dice Manuel M. Pero me encanta que os sirvan a los amigos y compañeros en esto de la escritura, la lectura, y, sobre todo, la andadura. Camino de cada Itaca particular, que, en tantas ocasiones, es compartida. Un abrazo y todo lo mejor para el 2012, Nines.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

La vida es muy simple, querido Emilio, empieza y acaba, como casi todo, pero también es una lata: llena de mucho, llena de nada. Es también como un incendio, que acaba con todo lo que nace… La vida es tantas cosas y puede ser tan poco a la vez, que uno no sabe en qué espacio de ella quedarse.

Nunca aprenderemos todo lo que hay que saber, tienes razón. No dejaremos de ser unos aficionados. No tendremos tiempo para más. Algunos ya sabemos que en la vida ocurren muchas cosas, aunque no cuando nosotros queremos. Yo, a estas alturas del calendario, ya sé que nadie escribirá mi historia, por eso vivo como me gusta, estoy aprendiendo a decir “no” y hago lo que quiero. Bueno, un decir, dentro de lo que permiten las circunstancias que me rodean.

Un abrazo fuerte, y hazme un favor: vive mucho y nunca dejes de ser quien eres; tú sí que tendrás biógrafo.

Emilio Porta dijo...

"La vida es muy simple, querido Emilio, empieza y acaba, como casi todo, pero también es una lata: llena de mucho, llena de nada. Es también como un incendio, que acaba con todo lo que nace… La vida es tantas cosas y puede ser tan poco a la vez, que uno no sabe en qué espacio de ella quedarse"
Cada comentario que pones, Alejandro, es una lección. Estar a tu lado y leerte es un buen aprendizaje. En esto, ambos tenemos la suerte de "fijarnos el uno en el otro"...Finalmente es el transcurso el momento de hacer balance, mientras viajamos. Un balance casi cotidiano, más que nada, para poder seguir en el envite. O en el embate, depende de como vengan las cosas de sugerentes o árduas. Te conozco bien y se que no tejes sin hilo. Tu hilo es fuerte, sabe lo que puede aguantar. Y hace tiempo que eligió sus prendas. En la parte de una de ellas que me toca, la amistad, no puedo tener queja. Me ha tocado la mejor chaqueta. Es del mejor paño y está bien confeccionada. Eres un magnífico sastre - como tu paisano de nombre - que sabes cuando hay que sprintar y cuando hay que dejar que la carrera nos lleve. No es importante que nadie escriba nuestra biografía, Alex. Lo único importante es, con picos y valles, haberla tenido. Y haber podido elegir alguna de las sendas que por ella discurren. Solo eso. Un enorme abrazo.

Luna dijo...

Un ejemplo de Vida es Bob Acuña.

Que no fueron otras manos, fueron las de su vida.

Saludo enorme, Emilio.

Emilio Porta dijo...

Sí, Bob Acuña tenía claro quien era. Y sus valores de vida. Conocí a Bob en una de mis largas estancias en New York, ya retirado y vendiendo perritos calientes en un puesto de Hyde Park. Después de aquella pelea - que perdió por decisión de los jueces, probablemente metidos hasta arriba en uno de esos temas de apuestas que están a la orden del día en todos los eventos deportivos, y posiblemente comprados por los mismos que no pudieron hacerlo con Bob - bueno pues, poco tiempo después de aquello me dijo: "Ganar no podía ganar, al menos en el resultado oficial, pero me retiré con honor, sin estafar a nadie". Pues eso, con cuarenta años cumplidos y más de 500 peleas a su espalda él sabía lo que quería, cual había sido siempre su camino y cual iba a ser en el futuro. Podía haberse retirado rico...pero prefirió retirarse con la conciencia limpia. Me dijo, hablando, que él no era creyente "pero que la vida tenía que tener unos valores porque de otra forma seríamos poca cosa". Poca cosa, me hicieron gracia esas palabras. Porque no somos mucho, cierto es, pero lo que somos es nuestra actitud, el intento de ser fieles a nosotros mismos. Y eso no se puede comprar si uno se conoce y sabe quien y es y como anda en la vida. Gracias por tu entrada Luna del Sur, ese sur de tu tierra, en la que seguro que se entienden bien estas palabras. Al fin y al cabo, aún con un océano por en medio, hablamos y escribimos en el mismo idioma y tenemos una parte común de cultura y raíces.

Emilio Porta dijo...

Cuando escribí Hyde Park, en el anterior comentario, quise decir Central Park, el mayor parque, situado en el centro de una ciudad, del mundo. He pasado más tiempo de mi vida en Londres que en Nueva York, y quizás por eso cometí ese lapsus de nombre. Lo cierto es que Bob Acuña tampoco es americano de origen. Su padre era un emigrante panameño que llegó a buscar fortuna en la antigua Nueva Amsterdam y su madre, vecina, como él, de Brooklyn, fue una bailarina de origen portorriqueño que siempre, a pesar de su gracia y belleza, no pasó de ser una corista. Quizás de ella heredó Bob Acuña su juego de piernas y su valor.
Ah, para el que no haya leído el relato al que me estoy refiriendo, hay un enlace al mismo nada más abrir este Espacio, este blog, a la derecha. Con un título: No fueron tus manos, sino las mías. Pinchando ahí podemos acabar de conocer la historia.

Rosa dijo...

Querido Emilio, tal vez no se descubra nunca, pero lo importante es sentir que hemos vivido tal y como deseábamos en cada momento... Y hasta en aquellos donde creímos no hacerlo, casi seguro que también fué nuestro deseo estar.

Tampoco estoy demasiado convencida de que la vida te enseñe nada a base de golpes, porque a veces el daño causado es tal, que te impida abrir la mente después.

Para mi vivir es no exigir más allá de lo que nos exigimos a nosotros mismos y desde ese ser y estar, contemplar la vida y a los demás con esperanza y generosidad, porque uno de los mayores errores que cometemos es querer justamente lo que no tenemos.

Ya sé que es fácil decirlo, pero al menos habrá que intentarlo a ratos ¿no?.

Gracias por tu entrada corazón... Me relaja un montón esta tertulia tuya tan viva.

Un abrazo con mis mejores deseos para este año. Nos vemos prontito

Emilio Porta dijo...

En esa tertulia, como tu la llamas, nunca faltas, Rosa. Me he acostumbrado a tus palabras, que siempre son una reflexión más sobre mis propias reflexiones y producen eso que se llama - antes no me gustaba la palabra pero es la correcta - sinergia. Acompañar y hacer crecer el caudal. Al fin y al cabo eso es la amistad. Con-fluencia. Sabes lo que valoro la tuya. Y tu modo de ser y pensar. En estos días, en que se empieza todo de nuevo - en tú caso, una etapa muy definida - es bueno mirar atrás y saber que el intento - en tu caso ocurre - viene de lejos. Eso, en definitiva, nos mueve. Cada vez menos el resultado, cada vez más el modo de estar y ser. La conciencia clara, aunque, a veces, el camino se oscurezca. Cada uno, dentro de sí, sabe como debe mirar. Sin más ataduras que el afecto y sin más escudo - otro no puede ser - que enfrentarse a la vida con las armas que la misma vida nos ha dado. Y no equivocarse esperando un refuerzo para inclinar la lucha a nuestro lado. A veces llega. Otras veces tenemos que salir adelante con nuestras propias fuerzas. El amor y la amistad - son lo mismo - no son, en todo caso, elementos desdeñables para afrontar dificultades. Pero ellos por si solos no sirven como escudo. A mi me gusta decir esa frase de Paul Simon: "I have my books and my poetry to protect me". Los libros en los que aprendí, la poesía, la escritura, con la que caminamos y seguimos poniendo el pensamiento y el sentimiento en ruta.

Cris Gª. Barreto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Emilio:

Es obvio que de no adquirir experiencia en la vida, a la altura en que estemos, nos resultará imposible, al menos, saber qué es lo que no queremos. E incluso, casi pudiera ocurrir que al final de nuestros días descubramos lo que más queremos...Y ya sea tarde.

Por otro lado, siempre he opinado que los que dedicamos más tiempo a descubrirnos a nosotros mismos y no nos paramos en meternos en la vida de los demás, mejor aprendemos y con menos faltas. Es como el dicho: Vive y deja vivir. Que, en mi humilde opinión, sería bien deseable que muchos se lo aplicasen.

Cuando nos marchamos no queda como dato relevante nuestra fecha de deceso, lo que sí queda y perdura, es nuestro comportamiento, esas pequeñas obras que hacemos por los demás con todo el corazón.

La edad en sí es muy oscilante, siempre he dicho que es más jóven un anciano que disfruta de la vida que un pubescente que no la aprovecha.

También deberíamos aplicarnos algunos ejercicios de renunciamiento, todos sabemos que tropezar en los mismos errores daña a los demás, pero más aún al que los comete. Entiéndase que me refiero a una persona humana, sensible y que todos los días mueve su maquinaria reflexiva. Lo cual le aporta sabiduría porque mide su espíritu sin permitir que se agrande en demasía o disminuya, se trata de encontrar la medida exacta, lo cual no es fácil, va con la experiencia.

¿Saberlo todo? Eso es una entelequia e incluso un arma peligrosa. Creo que todos nos convertiríamos en una especie de dioses petulantes e incluso perderíamos el afán de descubrirnos a nosotros mismos y, por ende, a todo cuanto nos rodee, ya sean personas, nuevos descubrimientos, ilusiones y mil etcéteras.

Pero aquí estamos, siempre pensando, a los que nos da por rompernos la cabeza.

Creo que mientras estemos debemos intentar sonreír ante cualquier adversidad, que no se me mal interprete, me refiero a las materiales y otras de ese estilo. No a pérdidas familiares, pongo por ejemplo, pese a que aún con ello, debemos seguir afronando el trayecto incalculable de nuestra vida.

Ahora me toca aplicármelo.

Impresionantes tus entradas, lamento no haber participado más últimamente, ya sabes que he estado y sigo a full-time. Te ruego disculpas.

Ah! Bravo por todo cuanto escribes, me encantan los debates que generas aunque no he podido leerlos.

Recibe mi estima y absoluta admiración.

Besos para Mari Carmen, Mila, Alejandro, Enrique, Carmen, Luz, Nines, Luna, Rosa...

Cris.

Emilio Porta dijo...

Hacía tiempo que no ponías un comentario en mis entradas, Cris, pero al leer tu post veo que cuando escribes, lo haces a conciencia. El don de la escritura, cuando va anejo al de la reflexión permite que Literatura y Filosofía se den la mano. Eso, en mí, es una tendencia y un objetivo permanente: que fondo y forma confluyan en algo de interés para el que lee o, al menos, para el que escribe, pues no siempre tenemos abundancia de lectores. Lo cierto es que tu comentario es una magnífica reflexión, a partir de las palabras de mi entrada primera y, como anteriormente han hecho otros compañeros, aumenta el acervo de sabiduría que debe acompañar a toda indagación sobre el ser.
Todos buscamos respuestas, aunque no podamos encontrarlas de modo absoluto, por lo que debemos conformarnos con respuestas parciales, con objetivos sencillos y a nuestro alcance, para no sentir la frustración de no poder alcanzar el conocimiento absoluto. Hace tiempo que me limito a intentar conocer el camino por el que transito, unas veces con más fortuna que otras, aunque siempre iluminado por la luz de un interior que, afortunadamente, está relativamente bien amueblado. El amueblamiento de nuestra mente no siempre coincide con los muebles que eligiría la mayoría. Pero, a veces, coincide en alguna forma y color con los de los amigos.
Citas a buena gente que, de una u otra forma, se asoman a ventanas comunes. Y les transmito tu saludo. Aunque, los que entren aquí, recibirán tus palabras en directo.
Gracias por acompañar mi introspección con la tuya, con esa intuición que alimenta tus palabras, y que es el guerrero que se abre paso siempre, incluso en las circunstancias más adversas.
Hace años me dijo mi amigo Javier Krake que solo había una forma de afrontar la vida sin demasiadas dudas: seguir el camino del corazón. Puede que nos equivoquemos al hacerlo. Pero como seguro que nos equivocaremos - y nos sentiremos mal después - es si no lo hacemos. Igual que los intentos. Realizarlos puede que no obtenga los resultados que deseamos. Pero no haberlos hecho es quedarse en el vacío y en la nada. Que, quizás, sea el marco final, pero mientras, que no sea el horizonte de cada día.
Gracias por tu texto y tu reflexión, que uno a la mía. Toda mi estima también, Cris. Y mi reconocimiento a tu trabajo de escritora y a tu obra publicada, llena de destellos de pensamiento y vida.