domingo, 14 de junio de 2009

Reflexión 1

(De Diario de un Sublunar)

“Al final se trataba de un problema de supervivencia psicológica. De que su cuerpo respondiera. Si no lo hacía, su mente no podría tener el soporte necesario y todo se vendría abajo. En esos días el frío le estaba afectando profundamente. Se encontraba físicamente débil, sin capacidad normal de reacción ante las situaciones. Sentía el dolor y la incertidumbre que suponen saber que siempre nos enfrentamos a un problema de supervivencia, de mera supervivencia, y que la Naturaleza es mera sujeción a la Ley del más fuerte. Un documental, doloroso como todos los que nos enseñan esa ley animal, acerca de una leona protegiendo a sus crías y sin poder evitar que una de ellas cayera muerta ante otro león, y el ver cómo, tras llorar y lamer a la cría muerta, igual que un ser humano, la leona iba en busca de comida y esa comida era un antílope, le hizo desear que el mundo explotara de una vez y el Dios creador de esa Naturaleza explotara con él. Africa, Gaza, Israel, la vida, todo se encontraba alrededor de esa dinámica: el hombre como un animal más en busca de ocupar un territorio, un lugar a expensas de los otros. Y la palabra, lo único que podría hacer que compartiéramos las cosas, era utilizada únicamente para defender posiciones y adorar a los propios dioses causantes de nuestra tragedia.”

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Leo esto y pienso que hablas de mí, porque me siento identificado con lo que dices: es justo lo que uno vive. Pero no puede ser. No soy una leona. Hablas de lo viviente, que es pura mutación. Estoy por decir que uno nunca sobrevive, uno vive hasta que muere, nunca más allá. No se sobrevive ternamente. Esto también es una reflexión. Digo. No sé, Emilio. No sé vivir sobre, ni a espensas de nadie. Me lo curro bien, como todos los tontos, o sea, como todos los pobres desamparados de esta tierra maldita llamada humanidad fracasada.
Un saludo cordial.
Santiago Solano

Anónimo dijo...

Querido Emilio: Para mí es un lujo leer lo que escribes, e intento aprender de ello.
Yo sí creo en la supervivencia psicológíca. Ya sabes mi teoría: "Pobre de aquel que, en algún momento de su vida, no haya sabido inventarse una nueva para poder subsistir". Creo que hasta en los momentos más oscuros del túnel, debemos divisar, aunque sea a lo lejos,alguna rendija por donde entre la claridad suficiente que nos devuelva la ilusión. Sólo tenemos una vida, y aunque todos conocemos las injusticias de este complicado mundo, debemos intentar vivirla lo más intensamente posible.
Un beso.
Mila

Anónimo dijo...

Hay tres partes bien definidas en su texto literario, cargado de contenido trágico. Para los amantes del cuento diré que ese trio (no me atrevo a llamarlo trilogía)no tiene nada que ver con la estructura del género de Poe, de Carver, de Chéjov... Tampoco nada que envidiar.
Si nos lo proponemos, veremos en cada una de esas tres partes de su "Reflexión 1" un microrrelato magistral. Curioso, Sr. Porta. Me gustaría saber si ha habido intención en ello, o de sus dotes creadoras han fluido tres delicias en un sólo lance.
Cada una de las tres secuencias nos presentan un punto de vista y un escenario diferente (desde el sufrimiento humano, desde el instinto de supervicencia y desde la guerra irracional entre los racionales) pero un solo conflicto, un conflicto común: luchar para vivir, la vida misma. El objeto está representado, con maestría, en tres dimensiones, en tres medios, en los que se situa la mirada del narrador en 3ªP.
El texto es de gran belleza literaria y eficacia. La ausencia de calificativos, de vocablos abstractos y, sobre todo, de metáforas intimistas hace que su mensaje sea inteligible. Entra directamente por los sentidos del lector. Se le agradece.
Saludos,
J.L. Salmerón

Anónimo dijo...

Para los tres...me honrais con vuestros comentarios...sí, sabía que a Santiago le iba a tocar directamente, quizás por eso elegí este párrafo de Diario de un Sublunar ( Diario Sublunar, como él lo llama y que casi va a ser el titulo definitivo de este libro de reflexiones que empecé hace tiempo y ya va por cerca de las doscientes páginas)...Poco a poco, y cómo Santiago hace también, y por entregas, voy publicando entre mi web, nuestra web, y Tirano Banderas, algunas cosas del libro... sin orden, pero con concierto... Eso sí, con mezcla un poco de todo, señor Salmerón, porque yo creo que, en Literatura, todo se superpone, todo es un género único con subdivisiones según las épocas, los clasificadores y los momentos. La literatura es la Literatura y, para mi, no es algo ajeno a la vida. Por eso, Mila, algunas cosas te llegan. Porque son parte de una conversación interminable llena de silencios y pensamientos, parte de la eterna pregunta y de las escasas respuestas. Pero ahí estamos.
Gracias por vuestros comentarios, forman parte de la evolución del libro. Forman parte de mi.
Un fuerte abrazo.

Port

Anónimo dijo...

Quiero agradecer especialmente, señor Salmerón, la hondura y precisión de su análisis literario, que no se si merezco. El texto en cuestión es sólo una parte de un libro de más de 300 páginas que toca todos los géneros, aunque abunden los miniensayos y reflexiones. Es una obra todavía abierta, un diario en tercera persona, con párrafos articulados, que sólo pretende un acercamiento a la realidad universal desde la perspectiva de la observación y el pensamiento. Espero que el libro, en su redacción final, esté a la altura que su comentario merece. Gracias, de nuevo, por su análisis y por ver incluso más allá de lo que yo ví al escribirlo. Siempre es halagador para un escritor que un texto suyo diga algo especial a los demás.
Un saludo.

Emilio Porta

Rosa dijo...

Imposible decir nada mas a lo ya, tan bien dicho... Solo darte las gracias por escribir tan bien lo que yo también siento. Un beso Emilio

Anónimo dijo...

Sr. Porta, ha sido usted muy atento al contestar de forma amplia mi comentario. Ya me había dado por bien respondido. No quiero provocar con esta nueva entrada un diálogo interminable, pues por nada me perdonaria que perdiera usted su tiempo agradeciendo mis opiniones. Debe emplearse en sus poemas y en "Diario de un sublunar", libro del que nos habla. Por el contenido que ya conocemos, será todo un éxito. Sus textos dicen lo que quizá está en el pensamiento del lector y no lo ve. Lo descubrimos cuando va desenvolviendo el contenido de su mensaje, reflexiones profundas. Personalmente agradezco y celebro lo que escribe, entre otras cosas, por su claridad y eficacia, como le decía en mi texto anterior.
Agradecido, reciba mis saludos más afectuosos.
J.L. Salmerón

Alejandro dijo...

Poco más puedo añadir a los comentarios tan exquisitos y variados de quienes me preceden. Pero sí que voy a decir, querido Emilio, que has vuelto a mirar lo cotidiano con esos ojos tuyos, tan particulares, que nos muestran las cosas como no son para que nos lleguen como tienen que ser o, para variar, como no queremnos que sean. Nos presentas a un hombre sufriendo ante las alternancias crueles, constantes, de la naturaleza. Luego nos pintas la sinrazón del mundo animal, que sólo entiende de instintos, de necesidades vitales, de supervivencia. Así nos preparas para llevarnos al destino que con tanto acierto persigues: hacernos reflexionar sobre el papel de la humanidad en medio de los escombros del mundo (in)humano, derruido con los mazazos de la palabra mal utilizada, usada sólo --entre tantas y tantas cosas-- como armamento único en las guerras que sólo proporcionan poder sin que importe ni quién ni cuántos caigan.

Un abrazo.

Alex.

Emilio dijo...

Pero que bien te explicas, Alejandro...y díle a nuestro común amigo Salmerón que no tengo palabras para decirle lo mucho que valoro sus intervenciones - porque no son comentarios son intervenciones - que tanto aportan a mis intentos de jugar con las palabras y hacerlas mayores, siendo pequeñas. En fin, con amigos como vosotros, escribir es un acto de autoterapia o, mejor, eso tan cursi que llaman catarsis, que yo, antes de saber bien lo que quería decir, pensaba que tenía algo que ver con los vinos de Rioja, bueno, en tu caso, los Ribera del Duero (estirando, estirando Gredos...). Y nada más, qué te voy a decir que tu no sepas

Emilio dijo...

Mi abuela Araceli y mi madre, que la aprendió de ella, cantaban una canción cuando yo era un crio que decía: Rosita del verde palmar no seas así...También cantaba otra que decía: Mirando al mar soñé...bueno pues combina esas dos canciones, Rosa, y sabrás que lo que escribes - en tu blog - y las cositas que me dices en el mío me alegran tanto como las canciones de mi abuela. Yo era un niño que me fijaba mucho. Y recuerda bastante. Ahora te combino y pasas a formar parte de ambas acciones.
Vales mucho, de verdad. Y escribes cada dia de forma más original y sorprendente. Un beso.

Alejandro dijo...

Emilio, la literatura es una terapia imprescindible en el correr de la vida. Igual que el vino, de Cariñena o de La Rioja, de la Ribera o de Sanlucar, de Cebreros o de El Barraco. Cuando la calidad es buena y la cantidad adecuada -sobre todo en el caso del vino- son "medicinas" recomendables. Además, la literatura ha vertido buenos posos en el vino y el vino en la literatura. Tú, que sabes de todo, no hace mucho nos deleitaste con una conferencia magistral sobre este maridaje en la Casa de Zamora. Qué buena.
Abrazos.
Alex.

Nelken Rot dijo...

Sin duda, querido Port, has dado en el blanco de un universal: la violencia de la cadena trófica -vs- el don de la palabra frente a la guerras. Coincido contigo que solo diferenciando la idea de la conducta se puede salvar la inercia belicosa del hombre.

Son las palabras, tan queridas por Neruda y tantos otros, las que nos pueden salvar de tanto darwinismo social.

A pleasure to think on your thoughts. ;-D
Nelken

Enarna Martínez dijo...

Admirado Emilio:

Triste saber que ya "NO nos queda la palabra". Coincido con Mila. Saber (y tal vez participar en ello de forma poco consciente) no significa arrastrar la desdicha en nuestro día a día lamentándonos. ¿De qué serviría? No creo que de reflexión general y cambio de rumbo. Sin embargo, la palabra es posterior al desarrollo de la inteligencia y el pensamiento, es la consecuencia y a la vez la muestra clara de ello. Por tanto no es la palabra lo que hay que cambiar, sino el concepto de nosotros mismos y del mundo, y de nosotros en el mundo. Concepto, actitud y, después... hablaremos.
Un abrazo,
Encarna

Javier dijo...

Emilio:

Cuando te de la gana pones otra entrada. Me tienes frito. Esta me la he aprendido de memoria. ¿porqué eres tan rácano con nosotros? Haz el favor.

Un abrazo

Manuel dijo...

Suscribo lo de Javier... Anda, Emilio, trabaja un poco, porfaaa...

Emilio dijo...

Vale...ahí va...Nelken, Encarna, Alex, Javier, Manuel...gracias por vuestos empujoncitos...Un abrazo.

Miguel Ortega Isla dijo...

Querido Emilio:
Tenéis razón. tanto tú como todos los que te ha puesto un comentario.
Lo terrible es que las únicas soluciones son o suicidarse o intentar vivir resignándose, no cayendo en el desasosiego, sin pensar en nada trascendente, procurando sufrir lo menos posible.
Nadie nos ha creado. Si hubiese un creador sería un miserable.

Emilio dijo...

Sin duda, Miguel,sería un miserable.Ni siquiera lo pongo con mayúsculas, no merece la pena. Infinita bondad,misericordia...qué paradoja, crear seres para el dolor,la angustía y la muerte...y qué terribles mitos los de las religiones...un dios que pide a Abraham que mate a su Hijo para probar su amor y luego, una vez probado el amor con tal aberración, le cambia a Isaac por un cordero...o un dios creador - para su entretenimiento y goce, supongo - de esa naturaleza cruel que sepulta bajo los escombros de un terremoto niños inocentes...en fin, mejor no pensar, como tu dices. Lo terrible es que no hay respuesta porque, además, la pregunta es lenguaje, es pensamiento, obra del Hombre...y la vida es anterior a nosotros, por lo que la pregunta es, en sí, absurda, pues sólo cabe en el pensamiento de una criatura que emplea un código desarrollado por su mente para comunicarse...y preguntarse. La visión antropomórfica y antropocéntrica de la existencia nos lleva a todas estas cuestiones que, lo único que confirman es que cualquier dios personal no es más que una creacion del ser humano que trata de explicar lo inexplicable y encontrar consuelo a su miedo y a su desesperación. Si, desde luego, si ese Ser Supremo existiera sería un miserable. Aunque yo respete, y comprenda, las creencias o las esperanzas de todos. Ojalá ese sueño fuera verdad, pero, sin cuerpo, veo muy dificil ni sentir, ni sufrir o gozar. Supongo que todo lo resuelve el Misterio. Pero incluso el misterio no deja de ser una palabra. Que duro es pensar...