viernes, 28 de agosto de 2015

BUEN PUERTO


Soy un afortunado. Quizás llegue a un buen puerto. Un puerto de Europa, aunque no conozco bien los mapas. Traigo conmigo un único enser: mi vida, mi existencia, los latidos de un cuerpo y las esperanzas cansadas de un alma. Nací más allá de las olas, más lejos del horizonte del mar Mediterráneo. Y he caminado por las estepas y el desierto. Ahora me lanzo al agua que puede ser mi transporte o mi tumba. Soy un material de viaje colectivo. Un punto numerado. Un hueco. Me empujan para que en la barcaza quepan más. Y siento el aire espeso de la espera. Es de noche, vamos a partir. Voy solo. Soy un afortunado. No tengo familia. Nadie depende de mí. No tengo nada. Pero tengo un espacio en el trayecto. Quizás, al alba, haya dado el salto hacía la tierra en donde nadie pasa hambre. Yo sé que mi corazón resistirá. Y sé nadar. Nadie me va a quitar el sueño de comer. Nadie. Ni Dios.

5 comentarios:

May Garcia dijo...

Un sueno de una tierra sin hambre...sin prejuicios ni totalitarismos. Un planeta sin fronteras,un mundo sin mal...El sueno eterno del hombre de bien, del ser humano que ve mas alla,que posee la sabiduria que no esta escrita, que encuentra, en las estrellas, el consuelo que se le niega en esta tierra.
Algunos queremos tambien llegar a ese puerto, y en el camino nos gustaria encontrar a nuestros amigos del alma, esos, que como a ti, llevamos tiempo buscando.

Emilio Porta dijo...


Precioso comentario, May. No sé en que lugar del mundo te encuentras. Imagino que aún en Canadá, donde fijaste hace tiempo tu vida, después de tus pasos por España y África. Las personas somos más que el presente y, supongo, menos que pasado o, en algunos casos, el futuro. Últimamente no me relaciono mucho con nadie. Hablo poco... aunque escribo algo más. No me gusta lo que veo alrededor en el planeta. No me gusta que mientras unos viven en el más absoluto lujo otros apenas sobrevivan, incluso mueran por intentar escapar de su destino. No me gusta la insensibilidad, la inconsciencia, el fanatismo... y la torpeza, que es patrimonio, parece ser, de algunos dirigentes del llamado mundo occidental. No me gusta esto y por eso he escrito estas líneas. Poco se puede hacer o cambiar pero, al menos, que el espectáculo no sea gratuito. Por lo demás... no estoy seguro de casi nada. Tampoco de la existencia del tiempo. Ni siquiera del orden del mismo. O los espacios pre-determinados. Y cada vez me aislo más... quizás sea lo único posible para preservar la lucidez y para poder seguir escribiendo, que no es que sea importante, pero a mí me permite respirar. Lo que fui y mis viajes quedan en la memoria. Es fácil traerla al hoy con solo pensar. Ese atributo que, al parecer, es escaso en la cultura actual. Nada se pierde, solo lo que pretendemos conservar. Tú, que has vivido una vida llena de aventuras y consecuciones, deberías saberlo, May. Solo tenemos una vida y lo peor que puede ocurrir con ella es perderla en la mediocridad. No es tu caso, no ha sido tu caso. Ni el mío, espero. Un abrazo y el mejor de los recuerdos.

Mari Carmen Azkona dijo...

A falta de saber qué decir, de tanto cómo he dicho… te traigo la voz de un poeta angoleño, Fernando Costa, que pone palabras a mis pensamientos. Apenas somos hombres, iguales y con el mismo deseo: llegar a buen puerto.

Besos y muchos abrazos.

Pertenezco a la generación que ha de vencer
e intenta abrir nuevos caminos
sobre el mundo.
No paro ni me canso
ni me asusto
ni tan siquiera grito
las voces que el silencio enronqueció.
Nací igual que un mensaje
con raíces en todos los continentes…
Me hicieron capaz de amar
y de crear
me cargaron los hombros
de certezas
y me dieron el coraje de superar
impedimentos
Pero soy apenas Hombre
igual a ti hermano de todas las europas
y a ti hermano que transparentas
las áfricas futuras.

Emilio Porta dijo...


Gracias, Atxia, por acompañar la travesía. Y por contribuir, en lo que puedes, a que la gente que vive feliz en su burbuja, sea consciente. Poco podemos en comparación con los 168 millones de seguidores de Cristiano Ronaldo, bien es verdad... Esto que digo no es un alegato contra el futbol, sino contra la maquinaria del famoseo, los ídolos por los que pagan millones de euros mientras la gente necesita un par de euros para poder comer... en fín, no me gusta esta sociedad, no me gusta tampoco la naturaleza - esa tan idílica que se traga a las personas en un terremoto - no me gustan muchos tipejos que ignoran al ser humano... y me gustan poco, muy poco, algunos dioses.

Rosa del Aire dijo...

A veces no es necesario ni siquiera abandonar el puerto, basta tan sólo con mirar alrededor para darte cuenta de que el hambre ha entrado en la puerta del vecino y siente el pudor de no decir nada, porque toda su esperanza está en que le oiga ese dios tan magnánimo.
Besos y abrazos.