lunes, 8 de octubre de 2012

ESPACIO Y TIEMPO



"Si uno encuentra, finalmente, la esencia de la vida, el tiempo no importa mucho. Ni siquiera los espacios entre el tiempo. Ni siquiera los tiempos entre los espacios"


                                                                                                             (Emilio Porta)

15 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Quizás le damos demasiada importancia a la continuidad, a la concatenación inmediata de los hechos. Pero el ser humano es acumulación. Y todo lo acumulado, si la memoria lo permite, es continuo presente.

Fernando dijo...

Emilio. Creo que lo presente es lo único que puede existir, si existe. En él debemos crear nuestros ensueños, alimentar nuestras esperanzas, debatir nuestros contrapuntos, tan arraigados en nuestro interior que, alo mejor, existen. Un fuerte abrazo.

Emilio Porta dijo...

Si existe, como tú dices, quizás solo seamos un sueño de los dioses...si existen tambien :-) Sí, lo único cierto es lo que se percibe. Cierto en cuánto lo es en el lenguaje, ese extraño código inventado que permitió el progreso y la evolución del ser humano hasta llegar a lo que hoy somos. Código de palabras con significados que, a pesar de Babel, nos permite construir y reconstruir esa existencia de la que el pensamiento duda, pero que es lo único que nos permite la comunicación y la afirmación de la identidad.

Anónimo dijo...


Estimado Sr. Porta:

Difícil dilema filosófico nos expone, y, a la vez, sencillo. Es un oxímoron esto que escribo. ¿Realmente lo es? Tema tan matizable como el -código escrito- que usted a publicado y me hace pensar. Solo el hecho de que me haga pensar despierta mi interés. No me gustan los pasatiempos. Es obvio que el tiempo es como un espacio entre los recuerdos. El espacio puede vacilar en la mente no en el cuerpo, pese a mente y cuerpo estar marcados por el tiempo. Podríamos deducir que: Tiempo y Espacio es lo mismo teorícamente.

Por otra parte va la cronología del individuo, su vida, sus horas cicatrices u años placenteros y mil etcéteras, todo ello conforma un enorme componente de variables, entraríamos en cálculo infinitesimal o cálculo de infinitesimales, ejercicio muy usual en la matemática actual.

Dice que todo lo que el ser acumula -si vive en la memoria-, es presente. Pues no y pues sí. No deseo llevarle la negativa. Usted es hombre, yo mujer, le expongo solo un hecho para no aburrirle: si yo en el presente estuviese viviendo lo que sufrí en el parto de mi primer hijo, jamás habría tenido el segundo. Ni recuerdo ya los dolores del segundo...¿Por qué? Muy sencillo, la ilusión: aplaca, diluye, destierra todo lo que nuestra mente no desea recordar, y, por ello, no lo revive.

En ocasiones, confundimos acciones heredadas con hechos del pasado. No olvidemos la genética.

Puedo afirmar empíricamente -escribiendo- que en el tiempo y espacio de nuestra vida si nos llega la felicidad, sea cual sea el momento, no debemos dejarla pasar. Se debe aprender a parpadear con intensidad para ver con nitidez la ventura. Y así, solo así, ese nuevo presente hará más bruma sobre el pasado/presente, tan hipotético para algunos y tan real para otros.


Reciba el saludo de una humilde aprendiz de escritora.

Emilio Porta dijo...

Estimada amiga anónima. No suelo publicar anónimos pero, en este caso, dado que el comentario es respetuoso y argumentado, y lo considero interesante, lo hago, para bien de los lectores y los pocos o muchos que sigan este blog. En realidad todo es opinable, incluso el concepto de felicidad, y también los propios conceptos de espacio y tiempo que, según diversas teorías físicas, no dejan de ser percepciones de un todo, el conjunto espacio-temporal, como bien señaló Einstein. En cualquier caso, lo real y lo irreal también son elementos discutibles. ¿Qué es real y que no lo es? Yo siempre digo que Don Quijote es tan real como Cervantes y lo creo porque, pasado el tiempo, ambos son reflejos que la memoria - esta vez de la Historia - guarda. Bueno, solo volver a agradecerle su colaboración y su aportación en mi blog. Saludos.

Anónimo dijo...

Sr. Porta:

Lamento muy de veras las terribles erratas que he cometido en mi texto. Ciertamente, no pude releerlo, y para colmo, escribo tan rápido...
Si no le di mi nombre es porque sé que no lo habría ni leído.
Pero la profesionalidad se debe disociar de la personalidad.

Sé apreciar, creo, lo que es bueno.
En su caso, lo es.

Saludos cordiales de esta aprendiz de escritora.

Emilio Porta dijo...

Las erratas son de ordenador. Cualquiera las comete cuando teclea deprisa. Me consta su cultura y su buena redacción, y las erratas de computer, como yo las llamo,no tienen importancia. Por eso es bueno repasar los textos antes de enviarlos. A veces, yo el primero, no lo hacemos y luego pues aparecen los duendes informáticos y bueno, repito. El comentario es magnífico y eso es lo que cuenta.
Y sí, si lo habría leído, por supuesto que lo habría leído e incluido con su nombre. Faltaría más. A estas alturas creo que lo cortés no quita lo valiente. Y usted no es una aprendiz de escritora, sino una magnífica escritora. Saludos.

Mila Aumente dijo...

La esencia la encontré a mis quince años y, según la opinión de los más cercanos a mí, me he quedado instalada en ellos, jajaja. Eso no sé si es bueno o malo. A mi me sirve para recrearme en lo felizmente vivido. Un tiempo en el que los sinsabores de la vida todavía no se conocen y, en general, cada instante se disfruta en total plenitud. No me gusta la madurez porque no sé que hacer con ella;un dilema profundo ante los horrores del mundo en el que vivimos.

Un fuerte abrazo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Hay quienes viven anclados en el pasado en el que encuentran refugio y abrigo, o quienes solo aspiran a alcanzar el futuro entre ambiciones y quimeras. Pocos son los que disfrutan y valoran el día a día… Por eso me gusta tu reflexión, Emilio. Ese presente continuo en el que somos causa y efecto, en el que evolucionamos en esa línea temporal que es la vida. Con un principio y un final, es cierto, pero con multitud de segmentos espacio-temporales (encuentros, recuerdos, sueños, pensamientos…) que nos conforman y nos confirman.

Besos y abrazos, también, continuos :-)

Emilio Porta dijo...

Bueno, Mari Carmen, yo soy muy de mezclar todo, pero para bien. El pasado bueno, que deja huella, no hay que olvidarlo. A veces el presente no es el ideal, y es bueno que haya referencias de memoria para ser conscientes de lo bueno vivido. Yo, personalmente, estoy totalmente de acuerdo con Eliot y Cortázar. Y ellos no le daban demasiado importancia al orden cronológico de los sucesos. La mente y la imaginación crean su propio orden dentro del caos. Sueños, recuerdos, todo se fusiona dentro de nosotros. Que somos lo que vivimos, pero también lo que hemos vivido. Un escritor, precisamente, es quien más tiene que valorar lo pasado, porque los libros, una vez escritos y publicados, son pasado continuamente presente.

Emilio Porta dijo...

Eso de quedarse en un determinado estadio de la vida es una elección, Mila...:-) Supongo que todos tenemos una época especial a la que desearíamos volver...Bueno, yo no querría volver, querría quedarme donde estoy, porque, en realidad, donde estoy, soy capaz de estar donde estuve. Cuando el pensamiento y la energía se colocan en la dirección adecuada se puede volar. Respecto a la madurez...qué palabra más espantosa. Como dice un personaje de mi novela "Destinos y caballeros" es mucho mejor la palabra maduración. Madurez es algo estático, fijo, pesado como el cemento. Maduración es un proceso. Un camino, como es la vida realmente. A mi lo estático no me gusta ni para meditar...y mira que me gusta hacerlo, tranquilo, en silencio...

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

En contra de lo que muchas veces queremos creer, querido Emilio, el tiempo ni importa ni vale, porque no empieza ni termina. Somos nosotros quienes tenemos un principio y un fin. Lo que tiene factura es lo que construimos entre esos dos puntos. Nadie nos preguntará por el tiempo ivertido en nuestra obra, pero sí nos calificarán por la calidad de la huella que dejamos en el espacio de la vida.

Un abrazo.

Alex.

Emilio Porta dijo...

Cierto, Alex. Seguramente no nos enteraremos bien de la profundidad de la huella, salvo un beatifico milagro en el que, a mi, me resulta difícil creer. Porque esa mirada desde la otra vida sería contra natura...aunque vaya usted a saber si lo que estamos viviendo es natural. A veces parece todo la construcción de un sistema o unos sistemas frágiles que no se sostienen más que por la parte empírica de lo que vemos. Y eso que vemos muy poco. Gracias por tu comentario y por estar ahí, donde los dos sabemos que estamos, más allá de la coyuntura espacial...y temporal. Caray con que no existen...pues como enmarcan pues...:-)

Rafael Angel Marañón dijo...

Me encantan los pensamientos lógicos,y cortos.
Y con sus rasgos de poeta.
Sintetizan la personalidad del que los escribe.
Su seguro servidor
Rafaelico el corto

Emilio Porta dijo...

Pues repetimos el pensamiento, Rafael. Para que quede como respuesta, también, a tu comentario. "Si uno encuentra, finalmente, la esencia de la vida, el tiempo no importa mucho. Ni siquiera los espacios entre el tiempo. Ni siquiera los tiempos entre los espacios"
Tu seguro amigo :-)