miércoles, 26 de enero de 2011
NETWRITERS
martes, 4 de enero de 2011
THE OTHER SIDE
Los ingenieros, los arquitectos, y todos los que, con ellos, realizan trabajos materiales levantando el día a día, nos permiten vivir, alimentarnos, movernos, refugiarnos, escribir, soñar...
Ellos sostienen la vida. Crean el suelo para nuestros pasos. Las vías para nuestros pensamientos. Cablean la tierra para alumbrar la luz. Construyen los muros de nuestras casas.
Ellos mueven el mundo. Son el mundo. Trabajan para que los demás podamos vivir. Ellos: soldadores, albañiles, carpinteros, trabajadores manuales silenciosos, que mantienen y cuidan las palabras que nosotros decimos. Túneles, puentes, edificios, son las barreras que opone el hombre al aislamiento y a la destrucción. Los escudos del pensamiento.
Nosotros, los filósofos y literatos, tratamos de explicar y adornar el progreso. Ellos lo construyen.
Cuando paso sobre el puente de Brooklyn se que los tirantes y las columnas de hierro de su estructura sostienen mi mundo. Ese que yo a veces creo único, importante, y, sin embargo, no es más que el ropaje de nuestros caminos, la conciencia invisible del cuerpo de la existencia.
Emilio Porta
sábado, 25 de diciembre de 2010
EL MAZAPAN
sábado, 20 de noviembre de 2010
LA VIDA, NUESTRA CASA
UNA ESFERA DE PROTECCIÓN CUBRE NUESTROS INTENTOS Y VA CREANDO LA IDENTIDAD.
Una esfera que nace en el corazón del universo y que se corresponde con el corazón de los seres humanos. “Lo que está arriba esta abajo” dice el libro del Tao. Vivimos permanentemente en el misterio, aferrándonos a los pasos dados, con sus aristas, sus honduras y elevaciones, para vencer los parámetros de la caducidad y la destrucción. Es la memoria del hombre lo que le mantiene. La memoria y el deseo de permanecer. Ambos nos llevan a luchar por la supervivencia de la especie y el individuo. La huella – ciega a veces – es el destino. Y ese destino, a pesar de la aparente disolución final, se crea con los pasos que ha ido dando la Humanidad, la única realidad capaz de reconocerse a si misma, capaz de proyectar y proyectarse.
Esos pasos, propios y ajenos, que contienen la esperanza de avanzar y de quedarnos, van formando el transcurso que es la vida. La vida, un paseo que hay que comprender.
sábado, 9 de octubre de 2010
APRENDIZAJE
martes, 14 de septiembre de 2010
PORT
¿Dónde está pues? ¿Dónde se encuentra? Empiezo a preguntarme si ese individuo existe realmente o, en su nombre, otro ha escrito cosas que aparecen, de vez en cuando, en la red o algún libro. Sí, Port seguramente es un invento. Pero quizás lo seamos todos. ¿Acaso nosotros no somos también un sueño?. Ya lo escribieron Shakespeare y Calderón en sus obras. Y algún otro. El mismo Cervantes se recrea a si mismo en la imaginación, en la figura de un caballero viajero e imposible.
No, todo lo que creemos que es tan real, tan concreto, tan cierto, no son más que apariencias. Y en esas apariencias – percepciones nuestras y de los otros – nos movemos. Vamos dejando referencias y rastros en el camino, como si fuera eterno. Y lo es para nosotros. A veces digo que solo el instante es eterno, sólo el instante puede tener pretensiones de eternidad. Qué curioso...parece lo más efímero, lo que se marcha, y, sin embargo, algunos de esos instantes permanecen para siempre en la memoria. Que es donde se guarda el tiempo, donde transcurre todo cuando creemos que se va.
Hasta el momento último la vida es lo que somos en el transcurso, y también su recreación en la imaginación y a través del recuerdo. Después...la Nada o esperanzadoras conjeturas, tan absurdas como la propia existencia.
Pero nos hemos alejado de la cuestión primera: el paradero de Port. No es que sea importante, pues sólo es uno más de los que habitamos el planeta. Pero es uno de los nuestros y tiene preocupados a algunos amigos. ¿Dónde está realmente? ¿O no ha estado nunca en ningún sitio?.
sábado, 28 de agosto de 2010
EN ESTE LUGAR
El resumen de la vida del Hombre es su memoria.
Podemos comentar la memoria, recorrerla en su transcurso o añadirle nuevos datos.
Y podemos seguir en el camino. O detenernos, un tiempo, en la reflexión y alguna estancia.
Estancias, que, para el que lleva los pensamientos prendidos a la mano, son siempre etapas. En esas etapas cada uno de nosotros sabe donde se encuentra y, finalmente, donde va. Al menos donde desea ir. O donde puede ir.
Vivimos una vida personal y una vida social. Y tratamos de fundirlas. Pero el espacio es demasiado grande y el tiempo limitado.
Solos o en compañía de otros nos movemos en el camino.
Aunque la soledad es un elemento consustancial en toda reflexión, la compañía es necesaria. Sin embargo cada uno toma la compañía como la entiende y la interioriza.
Para mi la compañía es también la de aquellos que compartieron vida y existencia, incluso si parece que ya no están. Y no es siempre, necesariamente, física.
Por eso, hoy, tomo prestadas palabras de Antonio Machado, unidas por el corazón a las de Joan Manuel Serrat - que las envolvió en música y también las tomó a préstamo - para que volvamos, de nuevo, sobre ellas y nos demos cuenta de que son patrimonio de la Humanidad.
Son, en realidad, la Humanidad. Las de él y las de tantos otros que nos precedieron.
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Hace algún tiempo, en ese lugar,
donde hoy los bosques
se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."