sábado, 20 de noviembre de 2010

LA VIDA, NUESTRA CASA


UNA ESFERA DE PROTECCIÓN CUBRE NUESTROS INTENTOS Y VA CREANDO LA IDENTIDAD.

Una esfera que nace en el corazón del universo y que se corresponde con el corazón de los seres humanos. “Lo que está arriba esta abajo” dice el libro del Tao. Vivimos permanentemente en el misterio, aferrándonos a los pasos dados, con sus aristas, sus honduras y elevaciones, para vencer los parámetros de la caducidad y la destrucción. Es la memoria del hombre lo que le mantiene. La memoria y el deseo de permanecer. Ambos nos llevan a luchar por la supervivencia de la especie y el individuo. La huella – ciega a veces – es el destino. Y ese destino, a pesar de la aparente disolución final, se crea con los pasos que ha ido dando la Humanidad, la única realidad capaz de reconocerse a si misma, capaz de proyectar y proyectarse.

Esos pasos, propios y ajenos, que contienen la esperanza de avanzar y de quedarnos, van formando el transcurso que es la vida. La vida, un paseo que hay que comprender.

sábado, 9 de octubre de 2010

APRENDIZAJE

El punto de inflexión de la vida consiste en comprender que todo el oro del mundo, la fama, el reconocimiento, el éxito... no valen nada ante el destello verdadero de un corazón.

martes, 14 de septiembre de 2010

PORT

Dicen que se fue a un monasterio, pero estoy seguro de que está escondido. Escondido de los avatares del destino, de los fantasmas que anclan la realidad a coordenadas no deseadas. Estoy seguro de que Orzeán no existe, es un invento suyo. He mirado detenidamente todos los mapas del Pirineo Navarro, en los que él dice que se encuentra Orzeán. Y no hay nada: ni una señal, ni una marca, ni una referencia de ese lugar. Orzeán es una de las muchas cosas que se inventa, que ha creado, no os dejéis engañar. En la aplastante concreción de la realidad, no existe ningún monasterio de Orzeán.

¿Dónde está pues? ¿Dónde se encuentra? Empiezo a preguntarme si ese individuo existe realmente o, en su nombre, otro ha escrito cosas que aparecen, de vez en cuando, en la red o algún libro. Sí, Port seguramente es un invento. Pero quizás lo seamos todos. ¿Acaso nosotros no somos también un sueño?. Ya lo escribieron Shakespeare y Calderón en sus obras. Y algún otro. El mismo Cervantes se recrea a si mismo en la imaginación, en la figura de un caballero viajero e imposible.

No, todo lo que creemos que es tan real, tan concreto, tan cierto, no son más que apariencias. Y en esas apariencias – percepciones nuestras y de los otros – nos movemos. Vamos dejando referencias y rastros en el camino, como si fuera eterno. Y lo es para nosotros. A veces digo que solo el instante es eterno, sólo el instante puede tener pretensiones de eternidad. Qué curioso...parece lo más efímero, lo que se marcha, y, sin embargo, algunos de esos instantes permanecen para siempre en la memoria. Que es donde se guarda el tiempo, donde transcurre todo cuando creemos que se va.

Hasta el momento último la vida es lo que somos en el transcurso, y también su recreación en la imaginación y a través del recuerdo. Después...la Nada o esperanzadoras conjeturas, tan absurdas como la propia existencia.

Pero nos hemos alejado de la cuestión primera: el paradero de Port. No es que sea importante, pues sólo es uno más de los que habitamos el planeta. Pero es uno de los nuestros y tiene preocupados a algunos amigos. ¿Dónde está realmente? ¿O no ha estado nunca en ningún sitio?.

sábado, 28 de agosto de 2010

EN ESTE LUGAR

El resumen de la vida de un escritor son sus escritos. El de un viajero, el recuerdo de sus viajes. El de un artista, la obra realizada, dibujos, fotos, los objetos donde ha depositado su mirada.
El resumen de la vida del Hombre es su memoria.
Podemos comentar la memoria, recorrerla en su transcurso o añadirle nuevos datos.
Y podemos seguir en el camino. O detenernos, un tiempo, en la reflexión y alguna estancia.
Estancias, que, para el que lleva los pensamientos prendidos a la mano, son siempre etapas. En esas etapas cada uno de nosotros sabe donde se encuentra y, finalmente, donde va. Al menos donde desea ir. O donde puede ir.
Vivimos una vida personal y una vida social. Y tratamos de fundirlas. Pero el espacio es demasiado grande y el tiempo limitado.
Solos o en compañía de otros nos movemos en el camino.
Aunque la soledad es un elemento consustancial en toda reflexión, la compañía es necesaria. Sin embargo cada uno toma la compañía como la entiende y la interioriza.
Para mi la compañía es también la de aquellos que compartieron vida y existencia, incluso si parece que ya no están. Y no es siempre, necesariamente, física.
Por eso, hoy, tomo prestadas palabras de Antonio Machado, unidas por el corazón a las de Joan Manuel Serrat - que las envolvió en música y también las tomó a préstamo - para que volvamos, de nuevo, sobre ellas y nos demos cuenta de que son patrimonio de la Humanidad.
Son, en realidad, la Humanidad. Las de él y las de tantos otros que nos precedieron.

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Hace algún tiempo, en ese lugar,
donde hoy los bosques
se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

miércoles, 14 de julio de 2010

AVISO PARA NAVEGANTES. PARAGUAS.

Es tiempo de hacer balance. De ir más despacio, de recapitular. Este tiempo pasado nos ha llevado a todos a asentar caminos, a desechar o afirmar vias de exploración. Nos ha llevado a conocernos y respetarnos. Cada uno ha ido colocando en su blog individual sus señas de identidad. Ha habido permanencias y ausencias. Descansos y regresos. La vida es así, continua y discontinua. La palabra es el vehiculo que nos lleva y nos trae en este viaje. No siempre hay combustible suficiente. Ni la idea del destino está siempre clara. Sólos o acompañados, aquí estamos. Este es un aviso de verano. Yo sigo escribiendo y poniendo notas personales, aquí, en este blog, en el de al lado, mi página personal, a un click de aquí arriba, y en algún espacio más. Ahora, hace un momento, que se irá convirtiendo en días asentados, he colocado una referencia al viaje existencial, al rio que nos lleva, en La Nieve, ese foro literario que compartimos varios compañeros de dentro y fuera de Escritores en Red. He puesto allí un capítulo más de "La Espera" - cuyo título estoy tentado de cambiar a Orzeán, el nombre dado al lugar donde busco recomponer y rehabilitar mi definitivo proyecto personal - lo he colocado y dado a conocer en ese querido foro literario creado por mis amigos del País Vasco. Como Kavafis, lo he llamado Itaca. Porque es un nombre mitico. Quizás mi nombre literario, junto con Tabacaria, de Pessoa, más querido. Allí me voy a quedar un tiempo en este mes de Julio, en el que tengo muchas y variadas tareas por delante.
Con esta nota y este aviso...y el poema prometido de Miguel Ortega, paso página.

PARAGUAS

Justo al doblar la esquina
se mostró ante mi la calle principal.
Nunca había llovido como ahora.
La ciudad de inundaba y una fila
interminable de paraguas,
bamboleados por el viento,
marchaba torpemente.

Paraguas y paraguas,
de todos los tamaños,
modelos y colores,
de señoras y hombres.

Era un mar de paraguas,
una inmensa tortuga
con un caparazón
formado por paraguas
de colores.

Y entonces descubrí que los paraguas
flotaban en el aire sin que nadie los sujetase,
completamente solos,
sin ningún ser humano
marchando bajo ellos.

Y solos, los paraguas, recorrían las calles
bajo aquél aguacero torrencial.

Sólos, libres, fugados de sus dueños,
los paraguas avanzan, cantan, bailan,
fornican entre ellos bajo la inmensa lluvia.

Sus dueños, hombres y mujeres,
propietarios de todos los paraguas,
se quedaron en casa agazapados,
por temor a la lluvia y a lo desconocido.

Miguel Ortega Isla.

Miguel Ortega Isla, primer Presidente de Escritores en Red, Asociación Marqués de Bradomín, es un extraordinario escritor, con más de 20 libros publicados en todos los géneros, fundamentalmente Poesía y Narrativa. Es, sin duda, una de las figuras más importantes del panorama literario actual. Es para mi un honor recoger en mi blog uno de sus poemas.

jueves, 17 de junio de 2010

EL BLOG DE MIGUEL ORTEGA ISLA

Miguel Ortega es un magnífico escritor, poeta, narrador...un escritor que tiene una obra considerable, de una apasionante actualidad, por su juventud de pensamiento, y de una gran originalidad y profundidad. Ha sido, además, fundador junto con Santiago, de ESCRITORES EN RED y su primer presidente. El ha puesto este poema en su blog, como reconocimiento a mi literatura y como muestra de amistad. Por eso os pido que os paseis por su blog, que veaís, no sólo la entrada que hace referencia a mi, sino sus entradas anteriores. En ellas también expone trabajos de Enrique Gracia, de Santiago Solano y, por supuesto, de él mismo. Poesía con intención, culta, de gran interés. No acostumbra a poner comentarios - su médico le prohibe estar demasíadas horas delante del ordenador, por la vista - e incluso, en su entrada anterior, un poema esplèndido con referencias a La Masonería, me pidió que cuidara el jardin y contestara yo a los comentarios.
Pongo a continuación el poema mio que él ha puesto, perteneciente a mi libro Tomo Secreto. Pero lo que me gustaría es que pasarais directamente por su blog.

GABARDINAS

Amo las gabardinas.
Gabardinas paseando por un parque,
gabardinas paradas en un café.
Cuando camino por el Otoño,
envuelto en una gabardina,
siento que pertenezco
a un mundo extraordinario.
Un mundo de seres extraordinarios
envueltos en gabardinas ordinarias.
Gabardinas a veces gastadas de compañía,
a veces circundadas de soledad,
que son siempre
espíritu del paisaje gris y luminoso
que atravesaron sus portadores en la huida.

Porque, y este es el gran secreto
de los que llevan gabardina en el Otoño,
todas las gabardinas son retazos
de un pasado del que no queremos
marcharnos definitivamente.

Port

Por cierto, en la próxima y nueva entrada, pondré un poema o un texto de Miguel, con unas letras sobre su obra. Este es uno de los sentidos de la Blogsfera: la unión de fuerzas, el apoyo común. Y la buena Literatura.

martes, 8 de junio de 2010

EL HOMBRE ES DUEÑO DE SUS SILENCIOS Y ESCLAVO DE SUS PALABRAS.

Habrá que concentrarse para, en la medida de lo posible, ser dueño también de las palabras.