Esta entrada es un homenaje a mi padre ( que susurró esta letra y la acompañó tantas veces. Él y mi madre, fueron, en su juventud, una buena pareja de baile) y se la debo, en primer lugar, a Manuel, que nos hizo llegar su música, y luego, al propio Carlos Gardel, autor e intérprete de la mayoría de los grandes tangos conocidos. Y, sobre todo a Alicia, que puso esta última letra en un comentario de mi blog. Esta entrada es, pues, suya.
Port
"Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo, que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches que, pobladas de recuerdos, encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón"
sábado, 12 de septiembre de 2009
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Algunas frases que he ido escribiendo y guardando.
“No quiero perderme en las palabras. Sólo encontrarme en ellas”
“Hay una parte donde la vida nos elige a nosotros, y otra parte donde nosotros elegimos la vida”
“No hay mayor lujo que la libertad personal”
“Cuando no existen respuestas, lo mejor es inventarlas”
“Vivimos en esa frontera que separa lo que se anhela de lo que se obtiene. Esa tierra que es nuestra y no es de nadie”
“Hay una parte donde la vida nos elige a nosotros, y otra parte donde nosotros elegimos la vida”
“No hay mayor lujo que la libertad personal”
“Cuando no existen respuestas, lo mejor es inventarlas”
“Vivimos en esa frontera que separa lo que se anhela de lo que se obtiene. Esa tierra que es nuestra y no es de nadie”
martes, 8 de septiembre de 2009
ESPACIO CEDIDO A ORFEO DE TRACIA.
Sr. Orfeo de Tracia, queridos amigos.
Dado que he venido a casa, hace cinco minutos, a dejar unas bolsas que contienen documentos de suma importancia y, dado, también, que su misiva requiere reflexión y una gran profundización en tiempo del que no dispongo ahora (pero espero disponer, avanzada la noche) le emplazo hasta ese momento. Mientras, y debido al excelente nivel literario de su correo y que Ud. empieza a caminar por los caminos que a mi realmente me gustan, le invito a poner su comentario como entrada en mi blog. Es más, si Ud. no tiene inconveniente, dadas las alusiones, lo haré ahora mismo, antes de partir. Es lo menos que puedo hacer dada la hilaridad, risa sana, para entendernos, que me producen algunas de sus partes - me refiero a las de su escrito - y a su buena disposición para las explicaciones. Nunca más le llamarè Mormeo, o Porfío, o Corifeo y no volveré tampoco a asociarle a ningún lugar concreto que no sea Tracia. Creo que su escrito merece pasar a los anales del ingenio más agudo, y ya nada vetusto ( a pesar de sus siglos de andanzas) y estar en la Blogsfera. Me asombra su "background" . Le ruego me disculpe la palabreja pero yo también he pasado a través de algunas de mis reencarnaciones, largo tiempo en Inglaterra e Irlanda y claro...pues no puedo sustraerme a mis conocimientos linguísticos de otros idiomas... entre los que no encuentra, para mi desgracia, el griego, aunque Usted ya veo que domina perfectamente el castellano. Es muy interesante el giro que le está dando a sus personajes. Por supuesto, como Elvirita ha llegado a su final natural, ud. quiere ahora, aunque la cite de pasada, tomar el protagonismo necesario. Y se lo aplaudo, señor Orfeo. Porque a los componentes de esta web nos encanta, por lo que se, la música. Asi que es usted muy bien recibido. Los links con Elvirita, los respetaremos, yo al menos. Incluso nos gustará saber como sobrevive volando. Y ahora, perdone, me toca salir un rato, de nuevo. Pero volveré, volveremos todos, no se preocupe. Uff...no sabe el peso que me quita de encima. El del muro.
Port / Emilio Porta
A EMILIO PORTA Y OTROS ESCRIBIENTES DE LA LLAMADA ERA BRADOMIN
(Según sé por sus e-mails y algunos comentarios)
Estoy profundamente preocupado.
Hay tal cúmulo de confusión en el cruce de comentarios que preciso aclarar algunos aspectos que pudieran tener que ver con mi ectoplámica persona.
Soy exactamente Orfeo de Tracia, así firmo desde el principio. No soy Morfeo al que empecé contestando en mi primera misiva, ni Ormeo ni Orfeo a secas aunque tal vez aparezca así en alguna de mis primeras intervenciones.
A partir de este momento, ajusto mi perfil para que aparezca Orfeo de Tracia en los comentarios y evitar confusiones o malentendidos.
Mi rango es fantasmal como debe deducirse del otro mundo desde el que os escribo. Así lo representa mi rostro junto a los comentarios que os destino.
Desde que conseguí adormecer a la Parca con mi cítara quedé, junto a mi Eurídice, libre del Hades pero condenado a vagar en el éter, sin forma corpórea concreta, por eso dudo, señor Emilio Porta, que el escritor Solano, por muy webmaster o administrador que sea consiga localizarme. Si llega a hacerlo, habré de empezar a creer en los dioses nuevos en los que no creo.
Me llena de desasosiego que alguien que firma Orfeo a secas le pregunte: “¿Quiere usted que me cargue al Juez Solano y a su amabilísima Secretaria Judicial, La Gata?
Jamás cometería yo tal desacato con el Maestro Régulo de este honroso cónclave de escribientes. Evidentemente, quien tal le pregunta es un impostor.
Cuando usted, Emilio eminentísimo, ruega al señor Solano que me ate por estar desmadrado, ignora que es imposible tal extremo. Soy intangible, no puedo ser atado, salvo que mis comentarios sean objeto de censura, extremo al que no creo que lleguen porque no ofendo aunque me ponga pedante como dice esa tal Soledad en otro comentario. No es tal pedantería lo mío sino natural expresión de alguien que ha recorrido siglos desde su Hélade natal hasta este siglo de ustedes, con especial fijación en los siglos de la imperial y sangrienta Roma, de ahí mis citas en latín, lengua madre de la chapucería que ahora parlan sus periodistas y demás morralla comunicativa. No así ustedes, poetas y articulistas de insignes maneras.
Cuando usted habla de mí, firmándose Port of de Summer y dice que se parte y no para de reír, no lo entiendo ¿quiere decir que se hace daño en el cuerpo y además se ríe? ¿es usted un seguidor de Leopold Von Sacher-Masoch y gusta de que le partan?
Por cierto ¿qué es eso de Ormeo? ¿Un tratamiento amistoso? Eso provoca que el tal Javier hable de Feo y Meo y me parece burla que de no estar por encima de las cosas de este mundo podría ofenderme. Pero jamás.
A otro colega de usted, un tal Manuel no soy capaz de entenderlo. ¿Todo Abel tuvo un Caín...? ¿Eso es algunos protagonistas de la saga de los hebreos, no es así? Insisto en que no comprendo sus argumentos salvo lo de “pobres humanos, no quisiera nunca pertenecer a su clan”, aunque eso es triste que lo diga él que al parecer debe ser humano. Podría decirlo yo que lo fui a medias, como hijo de musa, y ya no lo soy por lo indicado up supra.
Espero que quede clara mi postura.
Ahora sobre el affaire Elvira
(¿ha visto: “affaire”... ¿ve cómo puedo también adaptarme a su bárbaro lenguaje?)
Le participo a usted que estoy investigando en el RLM, Reino de la Leyenda y de los Mitos, los orígenes de la tal Elvirita y parece ser que puede vincularse a la joven Ariadna, hija de Minos, urdidora de trucos laberínticos, abandonada ignominiosamente por Teseo el ateniense que sería un héroe pero tenía un punto canalla.
Consta en los anales que he consultado, que la tal Elvira, además de sus múltiples aspectos que ustedes están relatando, quedó marcada por la influencia de su antepasada Ariadna y siglos después, participó en ritos telúricos celtas, si es que es la misma Elvira o una antepasada, eso no queda claro. Y hasta fue seguidora de un tal Prisciliano, hereje o santo, según quien cuente, y que es, ni más ni menos, quien está enterrado en la tumba del llamado Apóstol Santiago en el Campus Stellae de la Finisterra ibérica.
Así que podemos deducir sin miedo a equivocarnos que Elvira en esta vida literaria o en sucesivas reencarnaciones es paisana mía de la Grecia mítica, descendiente de Minos y de Ariadna, tal vez de Dioniso que enamoró a la reina de los hilos laberínticos, emparentada luego por casamiento con los primeros míticos reyes de la Iberia primitiva, descendientes de Jafet, hijo de Noe el barquero. Concretamente estaría casada con Ibero, hijo de Túbal y Sefarad, nietos de Jafet. Elvira la mítica, debió ser madre de Idubeo, abuela de Brugo, bisabuela de Tago y tatarabuela de Beto, de lo que se deduce que su familia dio nombre a los ríos Ebro, Tajo y Betis.
Luego, esta estirpe tubalita fue sustituida en la Iberia de ustedes por los geriones del Africa, y la sempiterna Elvirita se vió obligada a reencarnarse en sucesivas mujeres idénticas a sí misma como en el caso de la seguidora de Prisciliano y otras que ya les indicaré según avance el curso de mis investigaciones.
No les fatigo más.
Que los dioses les guarden de la desesperanza y el olvido.
Orfeo de Tracia
Dado que he venido a casa, hace cinco minutos, a dejar unas bolsas que contienen documentos de suma importancia y, dado, también, que su misiva requiere reflexión y una gran profundización en tiempo del que no dispongo ahora (pero espero disponer, avanzada la noche) le emplazo hasta ese momento. Mientras, y debido al excelente nivel literario de su correo y que Ud. empieza a caminar por los caminos que a mi realmente me gustan, le invito a poner su comentario como entrada en mi blog. Es más, si Ud. no tiene inconveniente, dadas las alusiones, lo haré ahora mismo, antes de partir. Es lo menos que puedo hacer dada la hilaridad, risa sana, para entendernos, que me producen algunas de sus partes - me refiero a las de su escrito - y a su buena disposición para las explicaciones. Nunca más le llamarè Mormeo, o Porfío, o Corifeo y no volveré tampoco a asociarle a ningún lugar concreto que no sea Tracia. Creo que su escrito merece pasar a los anales del ingenio más agudo, y ya nada vetusto ( a pesar de sus siglos de andanzas) y estar en la Blogsfera. Me asombra su "background" . Le ruego me disculpe la palabreja pero yo también he pasado a través de algunas de mis reencarnaciones, largo tiempo en Inglaterra e Irlanda y claro...pues no puedo sustraerme a mis conocimientos linguísticos de otros idiomas... entre los que no encuentra, para mi desgracia, el griego, aunque Usted ya veo que domina perfectamente el castellano. Es muy interesante el giro que le está dando a sus personajes. Por supuesto, como Elvirita ha llegado a su final natural, ud. quiere ahora, aunque la cite de pasada, tomar el protagonismo necesario. Y se lo aplaudo, señor Orfeo. Porque a los componentes de esta web nos encanta, por lo que se, la música. Asi que es usted muy bien recibido. Los links con Elvirita, los respetaremos, yo al menos. Incluso nos gustará saber como sobrevive volando. Y ahora, perdone, me toca salir un rato, de nuevo. Pero volveré, volveremos todos, no se preocupe. Uff...no sabe el peso que me quita de encima. El del muro.
Port / Emilio Porta
A EMILIO PORTA Y OTROS ESCRIBIENTES DE LA LLAMADA ERA BRADOMIN
(Según sé por sus e-mails y algunos comentarios)
Estoy profundamente preocupado.
Hay tal cúmulo de confusión en el cruce de comentarios que preciso aclarar algunos aspectos que pudieran tener que ver con mi ectoplámica persona.
Soy exactamente Orfeo de Tracia, así firmo desde el principio. No soy Morfeo al que empecé contestando en mi primera misiva, ni Ormeo ni Orfeo a secas aunque tal vez aparezca así en alguna de mis primeras intervenciones.
A partir de este momento, ajusto mi perfil para que aparezca Orfeo de Tracia en los comentarios y evitar confusiones o malentendidos.
Mi rango es fantasmal como debe deducirse del otro mundo desde el que os escribo. Así lo representa mi rostro junto a los comentarios que os destino.
Desde que conseguí adormecer a la Parca con mi cítara quedé, junto a mi Eurídice, libre del Hades pero condenado a vagar en el éter, sin forma corpórea concreta, por eso dudo, señor Emilio Porta, que el escritor Solano, por muy webmaster o administrador que sea consiga localizarme. Si llega a hacerlo, habré de empezar a creer en los dioses nuevos en los que no creo.
Me llena de desasosiego que alguien que firma Orfeo a secas le pregunte: “¿Quiere usted que me cargue al Juez Solano y a su amabilísima Secretaria Judicial, La Gata?
Jamás cometería yo tal desacato con el Maestro Régulo de este honroso cónclave de escribientes. Evidentemente, quien tal le pregunta es un impostor.
Cuando usted, Emilio eminentísimo, ruega al señor Solano que me ate por estar desmadrado, ignora que es imposible tal extremo. Soy intangible, no puedo ser atado, salvo que mis comentarios sean objeto de censura, extremo al que no creo que lleguen porque no ofendo aunque me ponga pedante como dice esa tal Soledad en otro comentario. No es tal pedantería lo mío sino natural expresión de alguien que ha recorrido siglos desde su Hélade natal hasta este siglo de ustedes, con especial fijación en los siglos de la imperial y sangrienta Roma, de ahí mis citas en latín, lengua madre de la chapucería que ahora parlan sus periodistas y demás morralla comunicativa. No así ustedes, poetas y articulistas de insignes maneras.
Cuando usted habla de mí, firmándose Port of de Summer y dice que se parte y no para de reír, no lo entiendo ¿quiere decir que se hace daño en el cuerpo y además se ríe? ¿es usted un seguidor de Leopold Von Sacher-Masoch y gusta de que le partan?
Por cierto ¿qué es eso de Ormeo? ¿Un tratamiento amistoso? Eso provoca que el tal Javier hable de Feo y Meo y me parece burla que de no estar por encima de las cosas de este mundo podría ofenderme. Pero jamás.
A otro colega de usted, un tal Manuel no soy capaz de entenderlo. ¿Todo Abel tuvo un Caín...? ¿Eso es algunos protagonistas de la saga de los hebreos, no es así? Insisto en que no comprendo sus argumentos salvo lo de “pobres humanos, no quisiera nunca pertenecer a su clan”, aunque eso es triste que lo diga él que al parecer debe ser humano. Podría decirlo yo que lo fui a medias, como hijo de musa, y ya no lo soy por lo indicado up supra.
Espero que quede clara mi postura.
Ahora sobre el affaire Elvira
(¿ha visto: “affaire”... ¿ve cómo puedo también adaptarme a su bárbaro lenguaje?)
Le participo a usted que estoy investigando en el RLM, Reino de la Leyenda y de los Mitos, los orígenes de la tal Elvirita y parece ser que puede vincularse a la joven Ariadna, hija de Minos, urdidora de trucos laberínticos, abandonada ignominiosamente por Teseo el ateniense que sería un héroe pero tenía un punto canalla.
Consta en los anales que he consultado, que la tal Elvira, además de sus múltiples aspectos que ustedes están relatando, quedó marcada por la influencia de su antepasada Ariadna y siglos después, participó en ritos telúricos celtas, si es que es la misma Elvira o una antepasada, eso no queda claro. Y hasta fue seguidora de un tal Prisciliano, hereje o santo, según quien cuente, y que es, ni más ni menos, quien está enterrado en la tumba del llamado Apóstol Santiago en el Campus Stellae de la Finisterra ibérica.
Así que podemos deducir sin miedo a equivocarnos que Elvira en esta vida literaria o en sucesivas reencarnaciones es paisana mía de la Grecia mítica, descendiente de Minos y de Ariadna, tal vez de Dioniso que enamoró a la reina de los hilos laberínticos, emparentada luego por casamiento con los primeros míticos reyes de la Iberia primitiva, descendientes de Jafet, hijo de Noe el barquero. Concretamente estaría casada con Ibero, hijo de Túbal y Sefarad, nietos de Jafet. Elvira la mítica, debió ser madre de Idubeo, abuela de Brugo, bisabuela de Tago y tatarabuela de Beto, de lo que se deduce que su familia dio nombre a los ríos Ebro, Tajo y Betis.
Luego, esta estirpe tubalita fue sustituida en la Iberia de ustedes por los geriones del Africa, y la sempiterna Elvirita se vió obligada a reencarnarse en sucesivas mujeres idénticas a sí misma como en el caso de la seguidora de Prisciliano y otras que ya les indicaré según avance el curso de mis investigaciones.
No les fatigo más.
Que los dioses les guarden de la desesperanza y el olvido.
Orfeo de Tracia
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PERDONE,
SI LE HE CONFUNDIDO CON OTRO,
SR. ORFEO
sábado, 5 de septiembre de 2009
LA PARED, UNA PARED CUALQUIERA
Soy la pared del cuarto en que Santiago Solano concibió a Elvirita. La pared frente a la cual estaba la mirada de Santiago, la pared que, aún opaca, reflejaba la inexistencia de todos los personajes, la de ella misma, la de él mismo. Soy una pared vieja también, como todas las paredes que acostumbran a ocultar los sueños. Yo, mientras ellos viajaban por las páginas de lo que ha sido, será, su libro, vuestro libro, seguía estando aquí. Quieta, callada, firme, aunque resquebrajada, esperando el regreso. Y ella ha vuelto, ellos han vuelto. Porque Santiago salió a pedir ayuda, porque quiso compartir la esclavitud y la liberación, la oscuridad y la luz, la ausencia de aire y la brisa que parecía soplaba fuera. Yo soy también una pared muy vieja. Las paredes, dicen, no pensamos. Ni siquiera se nos concede la posibilidad de hablar. Pero no es así. Todo lo inanimado tiene vida, puesto que lo tiene lo pensado. Y quiero deciros algo: la pared no es más que una pequeña metáfora del gran muro. El muro sigue ahí. Es un muro inapelable. Aisla la mente del corazón, aisla la realidad de la irrealidad. Sólo con la fuerza infinita del lenguaje solidario, del esfuerzo común, se le puede derribar. Y con la comprensión, el entendimiento, e intentar dar más que recibir. Yo se lo que es la prisión, porque se lo que es la libertad. Estoy en medio. Parece que detengo, pero también puedo ser refugio. La soledad intrínseca del hombre es la sensación del abandono. El silencio es la respuesta más fácil. Es la huida. Elvirita, Elvira, dicen que sigue aquí, encerrada, ya anciana. Pero yo la siento volar.
PUENTES, VIDA, CAMINOS.
"Un puente sólo puede tenderse cuando los pilares que lo soportan comparten la misma geografía"
"La biografía del labrador es el surco"
"Se trata, no de que el mundo llegue a saber quienes somos, sino de que nosotros lleguemos a saber qué - y quienes - son el mundo"
PORT/ EMILIO PORTA
"La biografía del labrador es el surco"
"Se trata, no de que el mundo llegue a saber quienes somos, sino de que nosotros lleguemos a saber qué - y quienes - son el mundo"
PORT/ EMILIO PORTA
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escritas al despertar.,
Frases con contenido
martes, 1 de septiembre de 2009
EL OTRO, por Mari Carmen Azcona
Aviso para navegantes, nunca mejor dicho. He recibido un encargo del web-master. Está secuestrado por él mismo, bueno por su personaje principal, el que luego hemos hecho todos nuestro. Y no puede acceder con facilidad, esta noche, a su blog. Me dice que ha recibido un precioso relato de Mari Carmen Azcona...que va en busca del padre O´Connor. Y el padre O´Connor, el anciano exorcista, habita en mi blog. Me pide que, ya que él ha cedido su blog a nuestras voces, yo ceda el mío a Mari Carmen. Y lo hago encantado. Es un honor. Porque ha escrito un relato partiendo de una entrañable invención de David Nihalat. Y ha puesto su acento literario, personal y espléndido, en él. Y se ha inventado una historia que creo os va a encantar. Aquí va. Mientras Elvirita deja salir a Santiago de su cuerpo, al menos para dormir un poco y descansar, antes de volver a él. Espero que ambos se recuperen. Porque tener a Santiago dentro, aunque sea en espíritu, no se si impedirá su salvación, hagamos lo que hagamos. Eso sí, es una niña, al fin y al cabo. Y le encanta jugar.
Bienvenida a mi blog, Mari Carmen.
Emilio Porta
EL OTRO
Maldita Dama de Negro, se lo advertí, le dije que dejara en paz al padre O´Connor. Él es asunto mío.
Soy Satán, enemigo de la fe, productor de muerte, príncipe de los demonios. Llevo batallando con los hombres siglos y jamás hallé un rival digno, hasta que me encontré con el padre O´Connor.
Le debo el respeto que se le da a un gran rival, en eso, tenéis que reconocer que me porto como un caballero.
En mi particular cruzada contra Dios, aquél que me expulsó del Paraíso, reparto mi espíritu por el mundo. Busco poder, posición, adoración.
Miro el interior de los corazones de los hombres. ¡ Qué mejor manera de ganar una batalla, que arrebatarle el alma de sus preferidos !
El padre O´Connor era uno de ellos. ! Qué ingenuo era ! Su corazón, sólo albergaba el deseo de ayudar a los necesitados.
Cuando su fe se ensombreció, le tenté, le otorgué dones para sanar. Se creyó importante, con poder y su alma comenzó a flaquear. El orgullo casi le llevó hasta mí.
Cuando la Curia, esos príncipes insolentes, le olvidaron en aquel perdido pueblo de Killarney, le presenté batalla. En mi caída del cielo, llevé junto a mí, una porción de ángeles que participan en mi rebelión contra Dios, es mi hueste, los gobernadores de las tinieblas, los espíritus del mal .
De entre ellos, mandé a mis mejores generales, los más aguerridos y fornidos. Los combates fueron feroces, pero el espíritu indomable del padre O´Connor siempre salió victorioso.
Tras largas batallas, decidí dejarle en paz, se había merecido un descanso, encontrar un poco de paz...Y entonces Ellla, díscola, contraviene mis designios.
Me alegro de su recuperación, quizás esta tarde pase a visitarle.
Lamento que no se uniera a mis filas y siento que ese déspota ser que habita en los cielos pronto se lo llevará junto a él.
MªCarmen Azcona Aguillo
Bienvenida a mi blog, Mari Carmen.
Emilio Porta
EL OTRO
Maldita Dama de Negro, se lo advertí, le dije que dejara en paz al padre O´Connor. Él es asunto mío.
Soy Satán, enemigo de la fe, productor de muerte, príncipe de los demonios. Llevo batallando con los hombres siglos y jamás hallé un rival digno, hasta que me encontré con el padre O´Connor.
Le debo el respeto que se le da a un gran rival, en eso, tenéis que reconocer que me porto como un caballero.
En mi particular cruzada contra Dios, aquél que me expulsó del Paraíso, reparto mi espíritu por el mundo. Busco poder, posición, adoración.
Miro el interior de los corazones de los hombres. ¡ Qué mejor manera de ganar una batalla, que arrebatarle el alma de sus preferidos !
El padre O´Connor era uno de ellos. ! Qué ingenuo era ! Su corazón, sólo albergaba el deseo de ayudar a los necesitados.
Cuando su fe se ensombreció, le tenté, le otorgué dones para sanar. Se creyó importante, con poder y su alma comenzó a flaquear. El orgullo casi le llevó hasta mí.
Cuando la Curia, esos príncipes insolentes, le olvidaron en aquel perdido pueblo de Killarney, le presenté batalla. En mi caída del cielo, llevé junto a mí, una porción de ángeles que participan en mi rebelión contra Dios, es mi hueste, los gobernadores de las tinieblas, los espíritus del mal .
De entre ellos, mandé a mis mejores generales, los más aguerridos y fornidos. Los combates fueron feroces, pero el espíritu indomable del padre O´Connor siempre salió victorioso.
Tras largas batallas, decidí dejarle en paz, se había merecido un descanso, encontrar un poco de paz...Y entonces Ellla, díscola, contraviene mis designios.
Me alegro de su recuperación, quizás esta tarde pase a visitarle.
Lamento que no se uniera a mis filas y siento que ese déspota ser que habita en los cielos pronto se lo llevará junto a él.
MªCarmen Azcona Aguillo
lunes, 31 de agosto de 2009
EL PADRE O´CONNOR, por Emilio Porta
Una vez salvado por la propia niña que, desde España, envió a su prima Susana a Irlanda las llaves de la mente del anciano sacerdote, con la condición de que no volviera a ejercer exorcismos, el padre O´Connor se retiró de su actividad eclesial y de sus prácticas para siempre. Algo le quedó. La propia Dama de Negro le susurró a Elvira Robles un ruego: “Déjale que siga hablando en español y que olvide los otros idiomas. No va a necesitarlos. Pero el castellano si. Porque, seguramente, antes de venirse conmigo, quiera descargar su conciencia y escriba algo que le permita acercarse a su final con mayor paz”. De esta forma, el anciano padre O´Connor salió del hospital en el que había permanecido en estado de shock desde que la niña se rebeló contra su injerencia. No volvió a hablar. Se escondió en su vieja casa de Killarney y empezó a escribir. Esta es su primera carta.
“Soy un hombre viejo. Un hombre viejo que ha visto muchas cosas, aunque nunca haya salido de su amada Irlanda. Un hombre que ha escuchado todo tipo de oraciones y rezos, que ha dirigido almas que él consideró perdidas, que ha aconsejado a hombres y mujeres de todas las edades en confesión y fuera de ella. Un hombre que sintió la llamada de lo que él creía que era la Providencia desde una edad temprana. A los ocho años entré en el Seminario de Dublín, proveniente de un pueblo aledaño de Cork, el lugar donde nací. Allí me eduqué, aprendí todo lo que otros niños aprenden en la escuela y fui creciendo e intentando saber qué había detrás de todo, que era todo. Tenía, pues, sólo unos escasos años más que Elvirita cuando me encerré para siempre con el Misterio, tratando de escudriñarle, de hablar con él, de entenderlo. Pero nunca ví la Luz. Estudié, oré, pedí a la Virgen, de la que siempre fui devoto, que me iluminara y me ayudara. Pero permanecí en la oscuridad. Así, en la imposibilidad del convencimiento, llegué al final de mi estancia en el seminario.Y mi primer destino fue Killarney, la ciudad donde vivo y he vivido siempre. Con veintiún años me destinaron a coadjutor de una de sus parroquias. Y luego, con el tiempo, pasé a párroco. Me mantuvieron allí porque la Jerarquía nunca deseó que me moviera mucho fuera de mi círculo. Y también porque aprendí lo que, sólo en determinadas y escasas ocasiones, me permitió viajar y desplazarme. No sólo me conformé con estudiar nuestros textos sagrados. Leí y estudié Psicología. Y textos de otras religiones. Y la Cábala. Arañé todo lo que pude a los conocimientos sobre lo Oculto, lo que llaman paranormal. Y me mentí a mi mismo. Llegué a creer que era especial, que tenía un cierto poder sobre el interior de los otros. Y allí empezó todo. Mi seguridad en la superioridad de mi cerebro era tal que empecé a imponer manos, a curar enfermos, a liberar almas atormentadas. Recibí una llamada de mi Obispo. Tenía una carpeta con un gran expediente sobre su mesa. No habló mucho, sólo unas palabras que no olvidaré: “Padre O´Connor. Tenemos dos posibilidades. Que deje todo, su misión sacerdotal incluida, o que reconvierta lo que Ud. llama sus poderes y se ocupe de sus feligreses del modo que siempre la Iglesia lo ha hecho”
Ví mi vida rota, mis sueños y mi modo de ser destruidos, la admiración que despertaba en riesgo de acabarse. Me vi expulsado, acabado, pese a mi juventud. Pero mi inteligencia, en un arranque de coraje, me hizo decir mis primeras palabras salvadoras para lo que yo creía también la salvación de mi vida.
- Acato cualquier decisión, Eminencia. Sólo he pretendido ayudar a curar almas.
- Bien – dijo el obispo – en ese caso no podemos prescindir de alguien que, con humildad, reconoce sus errores y que, al mismo tiempo, acumula saber de siglos, conocimientos que pocos tienen sobre la mente y el espíritu humano. La misión de la Iglesia es ayudar a los que lo necesitan. Por eso, en casos excepcionales, tenemos que actuar también contra lo desconocido. Pero de una forma oficial. De una forma que no haga daño a nuestra Institución. Ahí requeriremos sus servicios. Y actuará. De modo contundente, ritual, con nuestra ayuda y la ayuda de Dios. Usted sabe que son muy pocos, contados, los que ejercen el exorcismo en nombre de nuestra Santa Madre, en nombre de Quién representamos. Escasamente un centenar de hombres en todo el mundo, reconocidos e integrados en nuestro Cuerpo de Salvación contra el Demonio. Usted será uno de ellos. Y ahora, váyase, obedezca, y siga con su tarea de todos los días en su parroquia. Recibirá el nombramiento en poco tiempo. Y actuará cuando se le ordene.
- Gracias, Eminencia.
Esas fueron mis últimas palabras en persona con el Obispo. Cuando, al cabo de los años, y con algún ya caso de lucha contra los malos espíritus en mi haber - siempre con miedo, siempre con cuidado de no traspasar la línea impuesta por mi propia Organización - murió el Obispo, el obispo Shannon, recibí una carta póstuma suya. Decía así:
“Padre O´Connor, rece por mi. No se si valdrá mucho o poco la oración. Al cabo del tiempo, me voy de este mundo sin seguridad en nada. Pero, desde aquella visita primera suya a mi despacho supe una cosa: si alguien puede hablar con la Muerte es Usted”.
Lo demás supone una larga existencia llena de dudas, temores, mala y buena conciencia a la vez, obediencia y alguna pequeña rebeldía. Dentro de poco me reuniré de nuevo con el obispo Shannon, aquél buen servidor de la Iglesia. Y, de nuevo cara a cara, no se muy bien en que estado, le diré:
“Hice lo que pude. Hasta que Ella llegó. Y, como todos, no la pude vencer”
-
“Soy un hombre viejo. Un hombre viejo que ha visto muchas cosas, aunque nunca haya salido de su amada Irlanda. Un hombre que ha escuchado todo tipo de oraciones y rezos, que ha dirigido almas que él consideró perdidas, que ha aconsejado a hombres y mujeres de todas las edades en confesión y fuera de ella. Un hombre que sintió la llamada de lo que él creía que era la Providencia desde una edad temprana. A los ocho años entré en el Seminario de Dublín, proveniente de un pueblo aledaño de Cork, el lugar donde nací. Allí me eduqué, aprendí todo lo que otros niños aprenden en la escuela y fui creciendo e intentando saber qué había detrás de todo, que era todo. Tenía, pues, sólo unos escasos años más que Elvirita cuando me encerré para siempre con el Misterio, tratando de escudriñarle, de hablar con él, de entenderlo. Pero nunca ví la Luz. Estudié, oré, pedí a la Virgen, de la que siempre fui devoto, que me iluminara y me ayudara. Pero permanecí en la oscuridad. Así, en la imposibilidad del convencimiento, llegué al final de mi estancia en el seminario.Y mi primer destino fue Killarney, la ciudad donde vivo y he vivido siempre. Con veintiún años me destinaron a coadjutor de una de sus parroquias. Y luego, con el tiempo, pasé a párroco. Me mantuvieron allí porque la Jerarquía nunca deseó que me moviera mucho fuera de mi círculo. Y también porque aprendí lo que, sólo en determinadas y escasas ocasiones, me permitió viajar y desplazarme. No sólo me conformé con estudiar nuestros textos sagrados. Leí y estudié Psicología. Y textos de otras religiones. Y la Cábala. Arañé todo lo que pude a los conocimientos sobre lo Oculto, lo que llaman paranormal. Y me mentí a mi mismo. Llegué a creer que era especial, que tenía un cierto poder sobre el interior de los otros. Y allí empezó todo. Mi seguridad en la superioridad de mi cerebro era tal que empecé a imponer manos, a curar enfermos, a liberar almas atormentadas. Recibí una llamada de mi Obispo. Tenía una carpeta con un gran expediente sobre su mesa. No habló mucho, sólo unas palabras que no olvidaré: “Padre O´Connor. Tenemos dos posibilidades. Que deje todo, su misión sacerdotal incluida, o que reconvierta lo que Ud. llama sus poderes y se ocupe de sus feligreses del modo que siempre la Iglesia lo ha hecho”
Ví mi vida rota, mis sueños y mi modo de ser destruidos, la admiración que despertaba en riesgo de acabarse. Me vi expulsado, acabado, pese a mi juventud. Pero mi inteligencia, en un arranque de coraje, me hizo decir mis primeras palabras salvadoras para lo que yo creía también la salvación de mi vida.
- Acato cualquier decisión, Eminencia. Sólo he pretendido ayudar a curar almas.
- Bien – dijo el obispo – en ese caso no podemos prescindir de alguien que, con humildad, reconoce sus errores y que, al mismo tiempo, acumula saber de siglos, conocimientos que pocos tienen sobre la mente y el espíritu humano. La misión de la Iglesia es ayudar a los que lo necesitan. Por eso, en casos excepcionales, tenemos que actuar también contra lo desconocido. Pero de una forma oficial. De una forma que no haga daño a nuestra Institución. Ahí requeriremos sus servicios. Y actuará. De modo contundente, ritual, con nuestra ayuda y la ayuda de Dios. Usted sabe que son muy pocos, contados, los que ejercen el exorcismo en nombre de nuestra Santa Madre, en nombre de Quién representamos. Escasamente un centenar de hombres en todo el mundo, reconocidos e integrados en nuestro Cuerpo de Salvación contra el Demonio. Usted será uno de ellos. Y ahora, váyase, obedezca, y siga con su tarea de todos los días en su parroquia. Recibirá el nombramiento en poco tiempo. Y actuará cuando se le ordene.
- Gracias, Eminencia.
Esas fueron mis últimas palabras en persona con el Obispo. Cuando, al cabo de los años, y con algún ya caso de lucha contra los malos espíritus en mi haber - siempre con miedo, siempre con cuidado de no traspasar la línea impuesta por mi propia Organización - murió el Obispo, el obispo Shannon, recibí una carta póstuma suya. Decía así:
“Padre O´Connor, rece por mi. No se si valdrá mucho o poco la oración. Al cabo del tiempo, me voy de este mundo sin seguridad en nada. Pero, desde aquella visita primera suya a mi despacho supe una cosa: si alguien puede hablar con la Muerte es Usted”.
Lo demás supone una larga existencia llena de dudas, temores, mala y buena conciencia a la vez, obediencia y alguna pequeña rebeldía. Dentro de poco me reuniré de nuevo con el obispo Shannon, aquél buen servidor de la Iglesia. Y, de nuevo cara a cara, no se muy bien en que estado, le diré:
“Hice lo que pude. Hasta que Ella llegó. Y, como todos, no la pude vencer”
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