domingo, 3 de julio de 2011

SOBRE LA MADERA SERIADA Y ÚNICA DE UN BANCO DE UN PARQUE

Poseer la vida, aunque sea parcialmente, poseer su misterio, su oscuridad, su luz y su sombra, y poseerla en silencio y sin explicaciones, está en la base del deseo.

El aire de la tarde está en calma, la energía fluye en silencio sobre este banco de madera y el reconocimiento y fijación de lo vivido, en la ausencia, confirma la presencia. No siempre lo recibido se corresponde con lo emitido. Por en medio juegan, no solo nuestra limitada capacidad biológica, sino el espacio y el tiempo y la comunicación y sus soportes. La totalidad es casi imposible. Sólo la mente se acerca, a veces, a ella. Solo el pensamiento puede conocer el instante que, a veces, es ajeno a su transmisión. Constato como los instrumentos tecnológicos que los traen y los llevan y que, en ocasiones, son fundamental ayuda, pueden también, no solo transformar o silenciar el mensaje, sino también la propia intención.

Después de esto sólo queda el silencio y los pequeños intentos en la actitud, el pensamiento, las sensaciones, los intentos...en el marco de la supervivencia. El individuo espera que el tiempo le libere de las cadenas conceptuales de los dogmas y las ideas que organizan la sociedad, espera siempre el advenimiento de la libertad, la armonía, la concordia.

Y en ese ámbito nos movemos: el de la espera y la esperanza. De vez en cuando una brisa serena y el valor de la memoria ayudan a mantener el rumbo, el camino, y la estancia. Quietud y movimiento se funden en nuestro interior y nos empujan más allá de la realidad exterior, del marco de referencia, obligado, parcial, y poco condescendiente, de la vida.

sábado, 4 de junio de 2011

Luz que arrastra y penetra en la tierra


Solo la luz

capaz de penetrar

debajo de la tierra

y salir a la superficie

tras arrastrarse dentro

y atravesar la roca

y saltar sobre el agua,

solo esa luz, es capaz

de alumbrar más allá

del horizonte,

capaz de disolver

las sombras que el muro

proyecta contra

su propia realidad.


Cuando, tras una brizna

de tiempo, unos instantes,

miras tus manos

y ves en ellas

la claridad,

recogida en la paz

y en la memoria,

sabes que estás cerca

de comprender,

no toda la existencia,

pero, al menos,

una pequeña parte

de la vida.




domingo, 8 de mayo de 2011

De Diario Sublunar


Y sí, soy sublunar. Yo he nacido bajo el signo de Cáncer ( aunque, a veces, sea un poco Leo) el único signo que se encuentra, en la constelación zodiacal, bajo el influjo directo de la Luna. Es evidente que la luna influye, físicamente, sobre los organismos vivos. Influye, incluso, sobre las mareas, elevando o bajando el nivel del mar. Es un astro que refleja luz del sol y esa luz y los campos gravitatorios alteran los campos internos, no sólo de los animales, sino también de los vegetales y de lo que se ha dado en llamar materia inerte, que, al parecer, no es tan inerte. Bueno el caso es que las noches de Luna Llena me encuentro francamente bien. Noto como una energía interior que me levanta. Incluso las cosas, en esas fechas, me salen mejor. Puede parecer una tontería pero...no lo es. En realidad toda la astrología, como las llamadas ciencias ocultas, esconde elementos empíricos producto de la observación durante siglos y siglos. No sabes qué es exactamente el misterio, que son los innumerables misterios que todavía quedan sin resolver. A mi me gusta pensar que hay algo que se nos escapa pero que nos mueve. Prefiero un poco de magia en la vida - y más cuando concuerda con la ciencia - que la racionalización absoluta que se detiene, cuando no encuentra explicación, ante el muro inviolable de lo Desconocido.

Port

domingo, 17 de abril de 2011

TIEMPO DE REFLEXIÓN


De Tomo Secreto: "Morado, como la Semana Santa de mi país"

Creo que es mejor pensar que moverse, reflexionar que hablar.
Suelo hacer un uso literario del blog, pero, para mí, lo literario es siempre personal. Es parte del camino del conocimiento, del proceso de la vida.

Últimamente abro y cierro la puerta a los comentarios, unas veces de amigos y conocidos y otras veces de desconocidos, según intuyo que es lo mejor para todos, incluyéndome a mi. La realidad es que el verdadero escritor necesita escribir para sentir que camina. Dicen muchos que necesitan las palabras devueltas por los otros para saber si el trayecto se hace solo o acompañado.
Yo se que el trayecto no lo hago solo, tengo pruebas de ello. Por eso, para dar tiempo al tiempo, para darnos tiempo a todos, les evito a los lectores, en ocasiones, la posibilidad de comentar.

Yo no escribo para los otros puedo asegurarlo. Eso pudo ocurrir en alguna ocasión, pero ya no. Yo escribo como respiro, como vivo. Y eso, a veces, necesita un poco de silencio. Y de reposo.



viernes, 15 de abril de 2011

TIEMPO DE SILENCIO

Uno no tiene una única y uniforme personalidad, ni sus manifestaciones son siempre las mismas. Tampoco las decisiones y conductas son independientes de las circunstancias. Cuando el ser humano acepta la complejidad de cada situación y cuando comprende que el alma depende del cuerpo - son casi lo mismo diría Woody Allen en un intento de restar importancia a la distinción - es cuando da valor a cada momento vivido y a cada momento que se ha ido. Hoy voy a resumir en este blog algo de lo escrito hace tiempo en el otro. Tener dos blogs te da la posibilidad de combinar y mezclar, también de mantener y reanudar, de reflexionar sobre tus propias reflexiones, en distintos lugares y en tiempos distintos. Siempre he amado la palabra. Y también el silencio. Por eso rescato con ambos parte de mi entrada "Teoría del Silencio" puesta en Página Personal de Emilio Porta. Al fin y al cabo, todo es parte del mismo libro, el de la vida, y no hace falta leer siempre en el mismo orden. Incluso es bueno releer lo escrito. Por tí o por otros. Aquello que nos ha hecho pensar, seguir adelante, aprender algo más.
Termino esta introducción con una frase de Herman Hesse en Siddharta: "Se pensar, se esperar, se ayunar"

La reivindicación del silencio es la reivindicación del tiempo, o sea de la disponibilidad de cuerpo y alma, que supongo que son lo mismo, porque no conozco ningún caso en que ambos componentes del ser humano vivan por separado. El silencio, comenté en un apartado de Orzeán, es ausencia de ruido, no ausencia de palabras, ni de actitudes y conductas. El silencio es, además, un gran compañero de la palabra escrita. Tal y como yo lo entiendo es una continua reflexión. A veces como el agua de un lago, otras como el agua del mar. Y también entraña acción. A veces como la arena del desierto, otras como la lava de un volcán . El silencio es quietud, pero toda quietud es movimiento. Cuando permanecemos en un lugar, todo físico sabe que nos movemos con él. Nos movemos con el planeta por el universo. Y somos trasladados, entre las estrellas, a una velocidad de la que sorprende conocer su equivalencia. De vez en cuando recibo algún archivo con una canción. Y algunas de esas canciones, de esa música, son el mejor ejemplo de cómo el silencio habla. Simon y Garfunkel lo sabían y llegaron a poner título a uno de sus temas con la expresión exacta de lo dicho: Los sonidos del silencio. Yo, ahora, quiero traer aquí alguno de esos sonidos a través de otra canción universal que es para mí, la expresión pura de ese silencio, donde todo se dice, todo se cuenta. Es un tema, ya infinito, creado por John Lennon y que uno de nuestros compañeros/as de la comunidad inventada y existente de Orzeán ha colocado en su espacio. El tema es Imagine. Y nos habla constantemente en el silencio necesario para comprender. Escuchadlo, aunque lo hayáis hecho antes mil veces. E iros deteniendo en cada estrofa. Después no lo olvidéis. Todo consiste en poder sentir la respiración mientras caminas. Y hay muchas formas de andar. Incluso sin movernos. Eso es lo que ocurre aquí. Es lo que sucede en este espacio hecho de sensaciones y de sueños en el que trato de ubicar la realidad.

lunes, 11 de abril de 2011

TIEMPO DE VIVIR

Se acerca una época que lo cambia todo. Cada día hay más luz y, al mismo tiempo, el cansancio de la Primavera sustituye al letargo del invierno. Silencio. "Tiempo de silencio", dijo Luis Martin Santos en una de las grandes novelas españolas del siglo XX . Y también el Eclesiastés habla de un Tiempo de Amar y otro de nacer y otro de morir. Esa palabra, tiempo, encierra la clave de nuestras limitaciones, de las limitaciones de lo que medimos como transcurso.
Pero volvamos a lo que queríamos decir: El tiempo de amar debería ser el de vivir y hacer vivir. Si tan solo supiéramos mirar mejor...lo conseguiríamos. Mirar e intentar comprender lo concreto de la existencia y, a la vez, poseer esas claves de la aceptación de cualquier regalo que se nos de o nosotros podamos dar.
Yo, antes, solo deseaba escapar a Orzeán, que es un poco como Samos y su monasterio. Ahora se que puedo estar, indistintamente, en ambos, sin moverme de mi interior.

martes, 15 de marzo de 2011

CONTRA VIENTO Y MAREAS


"La luz del Faro, sigue ahí"

(Del poema "Alejandría", de Emilio Porta)