El boxeador permanecía consciente, en pie, extrañamente, como un saco de punching, con alma pero sin cuerpo. Una y otra vez, el otro le golpeaba. En la cara, en la frente, el estómago...Jonathan recibía impertérrito los golpes, casi sin enterarse. Se le nublaba la vista y, sin embargo, no caía del todo. De repente dobló una rodilla, intentó no tumbarse en la lona, pero los músculos ya no le respondían.
- Por favor, que alguien pare el combate…
Pero nadie le escuchaba. Como no sangraba, parecía que deseaba continuar.
– Ánimo, tu puedes…
- Hill, por favor, arroja la toalla…
Como hablaba sin voz, como hablaba para dentro de sí, Hill seguía en su rincón intentando insuflarle ánimo para llegar al sonido de la campana y reponer fuerzas.
- ¿No ves que no puedo más…?.
Hill no veía nada. Sólo pensaba que el sonido del gong estaba cada vez más cerca y Jonathan resistiría, como fuera, la avalancha de golpes.
- Qué paliza, ¿no?... ¿A qué esperan en su esquina?...
Por fin sonó la campana. Y Jon, a duras penas, se sentó en el taburete mirando al cielo y pidiendo a Hill una respuesta.
- Nada, no es nada…estás bien, sigue…está agotado. No puede ya ni golpear…es tuyo. Aprovecha un descuido y…! a la lona con él !.
La lona…La lona le parecía un desierto sobre el que no podía andar. Y su contrario, un huracán colosal dispuesto a hacerle pedazos sin compasión.
- Jon, despierta, ¿qué te pasa?. Te mueves en sueños como si estuvieras peleando por tu vida.
Jonathan se despertó. Empapado en sudor, agotado, como si hubiera estado librando una batalla infernal. Y Claudia estaba allí... mirándole con asombro...y también con pena.
- Acaba de llamar Hill. Dice que no ha podido hacer nada en el tema de la hipoteca. El banco no admite razones…y el embargo está en marcha. ¿Qué vamos a hacer?.
Jon permaneció en silencio, mirando a Claudia y a las paredes de la habitación, llenas de libros y carpetas, llenas de todos los sueños del mundo producidos por su mente y su corazón. Y despacio, lentamente, cogió una cerilla y les prendió fuego.
Mientras, en su cabeza, sonaba el tañido salvador del gong , el tañido de una extraña campana. Pero él ya no podía escucharla.
domingo, 27 de septiembre de 2009
sábado, 26 de septiembre de 2009
SOBRE LA BLOGSFERA Y SUS PROYECTOS
Transcribo, a continuación, y para aquellos colaboradores y amigos que no tengan acceso a un foro de discusión que necesita luz y taquígrafos, mi contestación al último mail de Santiago Solano, que es respuesta, a su vez de unas puntualizaciones a las que responde. Respuesta que, como se trasluce en mi escrito, respaldo, sin fisuras, en lo fundamental. Lo hago de forma resumida.
1.- La Blogsfera la formamos todos. Pero no todos los que participamos en la Blogsfera participamos de la misma forma en todos los proyectos de Escritores en Red.
2.- Blogsferatour es uno de los proyectos. Por supuesto no el único, pero si uno importante en estos momentos.
3.- El proyecto en papel es una consecuencia del proyecto en Red, y, para que salga, en papel, evidentemente hay que hacer una adaptación y selección.
4.- Pero BLOGSFERATOUR ya existe como realidad. Está en la Red. Y sobre eso no hay puntualizaciones que valgan, porque ha sido una realidad dinámica que, como casi todo lo que sucede en la red, dificilmente se puede atener a normas.
5.- En ese proyecto en la BLOGSFERA cada uno ha participado o no, pero en libertad. Unos, porque han llegado más tarde, han participado poco, pero lo harán en otros proyectos seguramente. O no. Cada uno es libre de hacer en su espacio o en espacio común lo que desee.
6.- Ha habido colaboradores externos. Y sus textos (para mi los textos de las entradas tienen igual valor que los comentarios) son importantes. Por cierto Santiago, y esto te lo digo con todo el afecto del mundo, mis comentarios no sólo no son almibarados, sino que han sido básicos, como tu mismo reconoces, para la dinámica del proyecto, y pienso que para el proyecto mismo. Como los de casi todos los que han participado en el mismo,cierto es. Pero mis comentarios, y ahora voy a ser muy clarito, son, porque me los conozco todos (no sólo los de Port, sino los de los personajes que he creado para dinamizar Blogsferatour, el último, no me importa decirlo, aunque sólo sea como ejemplo, el de Carlos Gardel), bueno pues, repito, mis comentarios - y tengo muy poco ego en estos momentos de mi vida, os lo aseguro - son pura Literatura. De halagos...sólo de vez en cuando, y cuando un texto de algún compañero lo merece, de otra forma, "silencio en la plaza, ya todo está en calma...", como dice el tango, pero el 90 por cierto del corpus de los mismos es dinamización de la obra. Y, lo mismo los tuyos, Santiago...y tus heterónimos, como Orfeo, Morfeo, etc. No es que me moleste el adjetivo es que es, precisamente, lo contrario de mi Literatura (los que hayais leído algo mío lo sabreís) y si no iros a Tirano Banderas digital o papel, a mi propio blog, a las entradas, o a mis libros publicados. Santiago lo sabe bien, yo creo que ha sido un pequeño lapsus conceptual porque, por otro lado, defiende claramente mi aportación en ese apartado.Y nada más, mi postura está muy clara, siempre lo ha estado. Fuí el primero, junto con Santiago, que hice una entrada al mismo, saltándome las normas de número de palabras, aún sin estar muy convencido del proyecto. Pero eso, curiosamente, hizo moverse a la gente. Y ellos a mí. Es curioso que, en el orden puesto - para mi es un valor del libro - una solución que podría ser final para una personaje esté al principio. Pero esto, en cine y literatura, no es nada nuevo. Lo que si es nuevo es la concepción del libro, su desarrollo, la mezcla de géneros, la cimentación de uno más, el comentario - que no es una mera apostilla, glosa, tampoco aclaración ni otras figuras ya existentes - es, y en eso, estoy totalmente de acuerdo con Santiago Solano, puro ensayo corto, a la vez que expresión personal, discurso, juego...En fin, suscribo todo lo dicho por él...salvo en una cosa...la mala utilización de un adjetivo impropio. Impropio con el 90 por ciento de mis comentarios. E impropio con el 100 por 100 de mi Literatura y que justifico, por la rapidez, seguramente de su nervio de escritor, y un cierto comprensible enfado, no conmigo, por supuesto, que estoy al pie del cañón, al menos en esto. Pues, aunque haya habido discrepancias en el desarrollo, no afectan a la valoración, ni del trabajo, ni de la amistad.
Un saludo colectivo.
Emilio Porta/ Port....y varios más ( algunos cuyo nombre no desvelaré porque no me parece oportuno. Lo de Carlos Gardel, perdonad, ha sido un impulso, creo que justificable)
1.- La Blogsfera la formamos todos. Pero no todos los que participamos en la Blogsfera participamos de la misma forma en todos los proyectos de Escritores en Red.
2.- Blogsferatour es uno de los proyectos. Por supuesto no el único, pero si uno importante en estos momentos.
3.- El proyecto en papel es una consecuencia del proyecto en Red, y, para que salga, en papel, evidentemente hay que hacer una adaptación y selección.
4.- Pero BLOGSFERATOUR ya existe como realidad. Está en la Red. Y sobre eso no hay puntualizaciones que valgan, porque ha sido una realidad dinámica que, como casi todo lo que sucede en la red, dificilmente se puede atener a normas.
5.- En ese proyecto en la BLOGSFERA cada uno ha participado o no, pero en libertad. Unos, porque han llegado más tarde, han participado poco, pero lo harán en otros proyectos seguramente. O no. Cada uno es libre de hacer en su espacio o en espacio común lo que desee.
6.- Ha habido colaboradores externos. Y sus textos (para mi los textos de las entradas tienen igual valor que los comentarios) son importantes. Por cierto Santiago, y esto te lo digo con todo el afecto del mundo, mis comentarios no sólo no son almibarados, sino que han sido básicos, como tu mismo reconoces, para la dinámica del proyecto, y pienso que para el proyecto mismo. Como los de casi todos los que han participado en el mismo,cierto es. Pero mis comentarios, y ahora voy a ser muy clarito, son, porque me los conozco todos (no sólo los de Port, sino los de los personajes que he creado para dinamizar Blogsferatour, el último, no me importa decirlo, aunque sólo sea como ejemplo, el de Carlos Gardel), bueno pues, repito, mis comentarios - y tengo muy poco ego en estos momentos de mi vida, os lo aseguro - son pura Literatura. De halagos...sólo de vez en cuando, y cuando un texto de algún compañero lo merece, de otra forma, "silencio en la plaza, ya todo está en calma...", como dice el tango, pero el 90 por cierto del corpus de los mismos es dinamización de la obra. Y, lo mismo los tuyos, Santiago...y tus heterónimos, como Orfeo, Morfeo, etc. No es que me moleste el adjetivo es que es, precisamente, lo contrario de mi Literatura (los que hayais leído algo mío lo sabreís) y si no iros a Tirano Banderas digital o papel, a mi propio blog, a las entradas, o a mis libros publicados. Santiago lo sabe bien, yo creo que ha sido un pequeño lapsus conceptual porque, por otro lado, defiende claramente mi aportación en ese apartado.Y nada más, mi postura está muy clara, siempre lo ha estado. Fuí el primero, junto con Santiago, que hice una entrada al mismo, saltándome las normas de número de palabras, aún sin estar muy convencido del proyecto. Pero eso, curiosamente, hizo moverse a la gente. Y ellos a mí. Es curioso que, en el orden puesto - para mi es un valor del libro - una solución que podría ser final para una personaje esté al principio. Pero esto, en cine y literatura, no es nada nuevo. Lo que si es nuevo es la concepción del libro, su desarrollo, la mezcla de géneros, la cimentación de uno más, el comentario - que no es una mera apostilla, glosa, tampoco aclaración ni otras figuras ya existentes - es, y en eso, estoy totalmente de acuerdo con Santiago Solano, puro ensayo corto, a la vez que expresión personal, discurso, juego...En fin, suscribo todo lo dicho por él...salvo en una cosa...la mala utilización de un adjetivo impropio. Impropio con el 90 por ciento de mis comentarios. E impropio con el 100 por 100 de mi Literatura y que justifico, por la rapidez, seguramente de su nervio de escritor, y un cierto comprensible enfado, no conmigo, por supuesto, que estoy al pie del cañón, al menos en esto. Pues, aunque haya habido discrepancias en el desarrollo, no afectan a la valoración, ni del trabajo, ni de la amistad.
Un saludo colectivo.
Emilio Porta/ Port....y varios más ( algunos cuyo nombre no desvelaré porque no me parece oportuno. Lo de Carlos Gardel, perdonad, ha sido un impulso, creo que justificable)
lunes, 21 de septiembre de 2009
EL JUICIO FINAL
“Estaba allí en medio de la Sala, esperando el veredicto. En medio de una sala etérea, sin límites físicos, sin estrados ni decoración alguna. Aquel juez que una vez conocimos había dado paso a Alguien no humano, una especie de energía, oscura y luminosa al mismo tiempo, sin forma ni apariencia concreta. Una llama extraña e inquieta que se movía por encima de las cabezas de los allí presentes. A su alrededor, y entre ella, se podían ver a todo tipo de criaturas reales e imaginarias: los personajes principales de esta historia, los secundarios, los que nunca hablaron, los que callaron después de hablar y ocuparon un lugar en su transcurso. Estaban también los llamados dioses menores. Y figuras mitológicas que, hasta entonces, habían permanecido escondidas. También espíritus fantasmales, grises y extraños, sin cara, enfundados en hábitos grises y marrones. Y guerreros galácticos, de uniformes blancos y negros de charol, también sin rostro. Ellos eran los guardianes de las puertas y muros que no los tenía. De vez en cuando Caronte paseaba llevándose las manos a la cara para evitar que le reconocieran, aunque la niebla que portaba y el deslizar suave de su barca delataban su presencia. Todos se encontraban allí, intercalándose, apareciendo y desapareciendo a la vez. Todos en cuerpo y alma. Y en medio, debajo y sobre ellos, la figura diminuta de un pequeño fraile, apenas vestido y con restos de nieve en su hábito, que repetía: “Yo no la maté…yo no la maté...- murmuraba con el pensamiento -…yo la quise dar vida, explicar que siempre estuvo viva, que siempre lo estará. Porque venía de la noche de los tiempos, y con ellos acabará”. Frente a él, otro fraile, benedictino y ciego, le miraba sin ver, con un rictus de desagrado e ira, y le escupía a los pies. Mercurio, entonces, llamó a un ángel . Y éste, con su trompeta, anunció la llegada del Jurado. Gente desconocida, venida de todos los lugares del Universo y ajenos a cualquier coordenada lógica. Afrodita, mientras, tumbada en un diván, jugueteaba con un espejo y un caballero que pintaba su retrato. Marte discutía con Minerva no se que extraño planteamiento sobre una guerra perdida en la que Héctor, desafiante, le decía a Aquiles, “Venceréis pero el honor es nuestro”. El honor, extraña palabra humana que sólo significaba lágrimas colectivas.
Allí, en aquella Sala Infinita estaba Troya, y la batalla interestelar contra el Imperio, y la Carta Magna redactada por los monjes de Arbroath y su abad, Bernardo de Linton, en la que Escocia fijaba los derechos históricos de sus ciudadanos, por los que luchó y murió William Wallace, llamado por lo suyos Braveheart. Allí se encontraban todas las batallas libradas. Y los seres masacrados por las ideas y las esperanzas. Y estaba la Gloria . Y estaba el Horror.
Porque esa Sala era la Vida, inmensa, sin límites, luminosa y oscura. Y mientras los personajes contenidos en ella discutían sobre su Origen y su Final, una risa, infinita, poderosa, con ecos de Júpiter, de Dios, de Alá... retumbaba en su infinito espacio y decía: “Ella os absolverá y os condenará: Yo no existo.”
Allí, en aquella Sala Infinita estaba Troya, y la batalla interestelar contra el Imperio, y la Carta Magna redactada por los monjes de Arbroath y su abad, Bernardo de Linton, en la que Escocia fijaba los derechos históricos de sus ciudadanos, por los que luchó y murió William Wallace, llamado por lo suyos Braveheart. Allí se encontraban todas las batallas libradas. Y los seres masacrados por las ideas y las esperanzas. Y estaba la Gloria . Y estaba el Horror.
Porque esa Sala era la Vida, inmensa, sin límites, luminosa y oscura. Y mientras los personajes contenidos en ella discutían sobre su Origen y su Final, una risa, infinita, poderosa, con ecos de Júpiter, de Dios, de Alá... retumbaba en su infinito espacio y decía: “Ella os absolverá y os condenará: Yo no existo.”
miércoles, 16 de septiembre de 2009
POR QUÉ ESCRIBO EN ESTA PAGINA
No me gusta compartir la realidad, sólo la irrealidad. Por eso escribo y cedo la palabra en este blog. Por eso camino con facilidad por el mundo de los sueños. Todo lo que me rodea es irreal, aunque sea concreto. No imaginario, sino irreal. Porque todo está teñido de la percepción de los deseos, de un modo de mirar, de ver. Personas, objetos…todo lo que forma parte de los entornos que otros dicen que es el mismo y que para mi es un espacio personal. Cuando lo comparto necesito que él que lo hace conmigo sea capaz de salir de lo que los demás llaman realidad, a través de la palabra, el gesto o el silencio, que es un gesto también.
A veces compro pan, leche, trabajo en lo necesario, consigo un mínimo de dinero, cobro, pago, me alimento…(a deshoras bien es cierto) …monto en una pequeña moto sin pretensiones, que es una cabalgadura para que el tiempo no me aplaste y ella pueda llevarme en pequeños vuelos circulares dentro de la ciudad… o cojo el coche y pongo música para convertirlo en un habitáculo que me haga sentir el espacio, su pequeño interior, en un lugar personal donde, físicamente sólo caben aquellos que de verdad me acompañan. ¿Me acompañan? ¿ Quiénes me acompañan?...Sólo los que son capaces de dar un salto en el vacío y escapar a la inmensidad del universo buscando un ápice de libertad. Los que intentan huir de las sendas predeterminadas, de las ideas y de los conceptos imperantes, de las falsas verdades. Yo me muevo atravesando puertas. No, no estoy loco, lo que los demás llaman loco. O si, en parte. Pues esas puertas no son perceptibles. Mi puerta – una y varias - pasa de un mundo de explicaciones y de obligaciones a un mundo de implicaciones. Esa puerta me cuesta poco trabajo abrirla en mi mente y demasiado a veces en la realidad. Que también la habito, ciertamente. Es la que me permite abandonarla, la que me da de comer, la que me suministra la electricidad gracias a la cual transcribo los sueños. Y los guardo. Y los conservo. Mi mente tiene sólo buena memoria visual. Por eso necesito escribir. Para fijar los instantes. Para retener las emociones y los pensamientos. Por eso mis habitaciones interiores están en perfecto orden, aunque casi nadie lo entienda. Y las exteriores mantienen una apariencia de colores y formas mágicas, sin yo saberlo, e intentan parecerse a una nave que viaja más allá de los límites de sus paredes, más allá de los confines determinados por la sociedad. Esa es la cuestión, la sociedad y sus modos, los conceptos que conlleva la vida, la organización decidida y dispuesta por siglos de necesaria supervivencia colectiva. Y ahí me llevo mal con ella, aunque la necesite. Porque entra en conflicto con mi libertad, no sólo de pensar, sino de ser. Y, sin embargo, es esa misma sociedad, bendita sea, la que viene en mi auxilio cada día. La misma que, a través de los otros, me ofrece la posibilidad de escapar, pero también de vivir. Ella crea los marcos de mis actos, las figuras determinantes de mis recuerdos. Ella, el objeto de mi rechazo y, al mismo tiempo, el objeto de mi pasión. Amo la vida, aunque me parezca terrible. Amo, o lo acepto, el dolor que me produce la ruptura de los sueños, porque amo la gloria que produce también su existencia. Esa guerra dialéctica de la asunción de lo que pasa, de lo que es, está en la esencia de mi integridad, en la esencia de mi escritura. Escritura, si escritura. El instrumento “ aprehendido” que me hace renacer, que me permite que pueda trasladar a los más cercanos lo que, de otro modo, sería incomprensible. Ella me permite no estar destruido, ni destruir a los que quiero. En un escrito se puede decir lo mismo que en una mirada, pero de forma más extensa, más puntual, no siempre encontrándonos en presencia física, en presencia real. En la escritura conozco y me reconozco en los que son como yo, que son varios, que son muchos, pues no soy único. Es la inteligencia emocional el barco que quiero compartir. “Es mi barco mi tesoro, es mi dios la libertad, mi voz la fuerza y el viento, mi única patria la mar…” decía uno de mis amigos, José de Espronceda, en esa canción sin música pero llena de ella, que todos los que estudiamos literatura en castellano, conocemos y algunos amamos especialmente: la Canción del pirata.
Yo he pretendido ser un pirata. De pequeño, como un juego inocente, después como una actitud. Un pirata que no quiere robar nada a nadie, sólo navegar sin compromisos obligados y con una tripulación que entienda los pequeños aislamientos en el puente de “su” mando interior y que elijan un rumbo parecido… me da miedo decir el mismo.
Elección, esa es la palabra, aledaño imposible siempre, trinchera de la libertad. Elección de camino, compartimento de actitudes, respeto de la individualidad, selección de cuaderno de bitácoras. Por eso estoy en esta página. No es una ventana concreta. Es mi modo mismo de andar, mi modo de mirar.
A veces compro pan, leche, trabajo en lo necesario, consigo un mínimo de dinero, cobro, pago, me alimento…(a deshoras bien es cierto) …monto en una pequeña moto sin pretensiones, que es una cabalgadura para que el tiempo no me aplaste y ella pueda llevarme en pequeños vuelos circulares dentro de la ciudad… o cojo el coche y pongo música para convertirlo en un habitáculo que me haga sentir el espacio, su pequeño interior, en un lugar personal donde, físicamente sólo caben aquellos que de verdad me acompañan. ¿Me acompañan? ¿ Quiénes me acompañan?...Sólo los que son capaces de dar un salto en el vacío y escapar a la inmensidad del universo buscando un ápice de libertad. Los que intentan huir de las sendas predeterminadas, de las ideas y de los conceptos imperantes, de las falsas verdades. Yo me muevo atravesando puertas. No, no estoy loco, lo que los demás llaman loco. O si, en parte. Pues esas puertas no son perceptibles. Mi puerta – una y varias - pasa de un mundo de explicaciones y de obligaciones a un mundo de implicaciones. Esa puerta me cuesta poco trabajo abrirla en mi mente y demasiado a veces en la realidad. Que también la habito, ciertamente. Es la que me permite abandonarla, la que me da de comer, la que me suministra la electricidad gracias a la cual transcribo los sueños. Y los guardo. Y los conservo. Mi mente tiene sólo buena memoria visual. Por eso necesito escribir. Para fijar los instantes. Para retener las emociones y los pensamientos. Por eso mis habitaciones interiores están en perfecto orden, aunque casi nadie lo entienda. Y las exteriores mantienen una apariencia de colores y formas mágicas, sin yo saberlo, e intentan parecerse a una nave que viaja más allá de los límites de sus paredes, más allá de los confines determinados por la sociedad. Esa es la cuestión, la sociedad y sus modos, los conceptos que conlleva la vida, la organización decidida y dispuesta por siglos de necesaria supervivencia colectiva. Y ahí me llevo mal con ella, aunque la necesite. Porque entra en conflicto con mi libertad, no sólo de pensar, sino de ser. Y, sin embargo, es esa misma sociedad, bendita sea, la que viene en mi auxilio cada día. La misma que, a través de los otros, me ofrece la posibilidad de escapar, pero también de vivir. Ella crea los marcos de mis actos, las figuras determinantes de mis recuerdos. Ella, el objeto de mi rechazo y, al mismo tiempo, el objeto de mi pasión. Amo la vida, aunque me parezca terrible. Amo, o lo acepto, el dolor que me produce la ruptura de los sueños, porque amo la gloria que produce también su existencia. Esa guerra dialéctica de la asunción de lo que pasa, de lo que es, está en la esencia de mi integridad, en la esencia de mi escritura. Escritura, si escritura. El instrumento “ aprehendido” que me hace renacer, que me permite que pueda trasladar a los más cercanos lo que, de otro modo, sería incomprensible. Ella me permite no estar destruido, ni destruir a los que quiero. En un escrito se puede decir lo mismo que en una mirada, pero de forma más extensa, más puntual, no siempre encontrándonos en presencia física, en presencia real. En la escritura conozco y me reconozco en los que son como yo, que son varios, que son muchos, pues no soy único. Es la inteligencia emocional el barco que quiero compartir. “Es mi barco mi tesoro, es mi dios la libertad, mi voz la fuerza y el viento, mi única patria la mar…” decía uno de mis amigos, José de Espronceda, en esa canción sin música pero llena de ella, que todos los que estudiamos literatura en castellano, conocemos y algunos amamos especialmente: la Canción del pirata.
Yo he pretendido ser un pirata. De pequeño, como un juego inocente, después como una actitud. Un pirata que no quiere robar nada a nadie, sólo navegar sin compromisos obligados y con una tripulación que entienda los pequeños aislamientos en el puente de “su” mando interior y que elijan un rumbo parecido… me da miedo decir el mismo.
Elección, esa es la palabra, aledaño imposible siempre, trinchera de la libertad. Elección de camino, compartimento de actitudes, respeto de la individualidad, selección de cuaderno de bitácoras. Por eso estoy en esta página. No es una ventana concreta. Es mi modo mismo de andar, mi modo de mirar.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Alex
No encuentro mejor modo de dar la bienvenida a Alejandro, después de un verano un poco accidentado para él, que poner una frase sacada de su primer escrito en el regreso, escrito, en parte, contestando a los amigos que visitaron su blog en su ausencia, y en parte, diciéndonos que está de nuevo con nosotros.
Esta es su frase:
LO IMPORTANTE ES "PINTAR" EL MUNDO COMO NO ES Y QUE ALGUIEN SE LO CREA.
Alejandro Perez
Esta es su frase:
LO IMPORTANTE ES "PINTAR" EL MUNDO COMO NO ES Y QUE ALGUIEN SE LO CREA.
Alejandro Perez
sábado, 12 de septiembre de 2009
VOLVER, de Carlos Gardel, traido aquí por Alicia Uriarte.
Esta entrada es un homenaje a mi padre ( que susurró esta letra y la acompañó tantas veces. Él y mi madre, fueron, en su juventud, una buena pareja de baile) y se la debo, en primer lugar, a Manuel, que nos hizo llegar su música, y luego, al propio Carlos Gardel, autor e intérprete de la mayoría de los grandes tangos conocidos. Y, sobre todo a Alicia, que puso esta última letra en un comentario de mi blog. Esta entrada es, pues, suya.
Port
"Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo, que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches que, pobladas de recuerdos, encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón"
Port
"Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo, que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches que, pobladas de recuerdos, encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón"
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Algunas frases que he ido escribiendo y guardando.
“No quiero perderme en las palabras. Sólo encontrarme en ellas”
“Hay una parte donde la vida nos elige a nosotros, y otra parte donde nosotros elegimos la vida”
“No hay mayor lujo que la libertad personal”
“Cuando no existen respuestas, lo mejor es inventarlas”
“Vivimos en esa frontera que separa lo que se anhela de lo que se obtiene. Esa tierra que es nuestra y no es de nadie”
“Hay una parte donde la vida nos elige a nosotros, y otra parte donde nosotros elegimos la vida”
“No hay mayor lujo que la libertad personal”
“Cuando no existen respuestas, lo mejor es inventarlas”
“Vivimos en esa frontera que separa lo que se anhela de lo que se obtiene. Esa tierra que es nuestra y no es de nadie”
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