lunes, 11 de abril de 2011
TIEMPO DE VIVIR
Pero volvamos a lo que queríamos decir: El tiempo de amar debería ser el de vivir y hacer vivir. Si tan solo supiéramos mirar mejor...lo conseguiríamos. Mirar e intentar comprender lo concreto de la existencia y, a la vez, poseer esas claves de la aceptación de cualquier regalo que se nos de o nosotros podamos dar.
Yo, antes, solo deseaba escapar a Orzeán, que es un poco como Samos y su monasterio. Ahora se que puedo estar, indistintamente, en ambos, sin moverme de mi interior.
martes, 15 de marzo de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
NETWRITERS
martes, 4 de enero de 2011
THE OTHER SIDE
Los ingenieros, los arquitectos, y todos los que, con ellos, realizan trabajos materiales levantando el día a día, nos permiten vivir, alimentarnos, movernos, refugiarnos, escribir, soñar...
Ellos sostienen la vida. Crean el suelo para nuestros pasos. Las vías para nuestros pensamientos. Cablean la tierra para alumbrar la luz. Construyen los muros de nuestras casas.
Ellos mueven el mundo. Son el mundo. Trabajan para que los demás podamos vivir. Ellos: soldadores, albañiles, carpinteros, trabajadores manuales silenciosos, que mantienen y cuidan las palabras que nosotros decimos. Túneles, puentes, edificios, son las barreras que opone el hombre al aislamiento y a la destrucción. Los escudos del pensamiento.
Nosotros, los filósofos y literatos, tratamos de explicar y adornar el progreso. Ellos lo construyen.
Cuando paso sobre el puente de Brooklyn se que los tirantes y las columnas de hierro de su estructura sostienen mi mundo. Ese que yo a veces creo único, importante, y, sin embargo, no es más que el ropaje de nuestros caminos, la conciencia invisible del cuerpo de la existencia.
Emilio Porta
sábado, 25 de diciembre de 2010
EL MAZAPAN
sábado, 20 de noviembre de 2010
LA VIDA, NUESTRA CASA
UNA ESFERA DE PROTECCIÓN CUBRE NUESTROS INTENTOS Y VA CREANDO LA IDENTIDAD.
Una esfera que nace en el corazón del universo y que se corresponde con el corazón de los seres humanos. “Lo que está arriba esta abajo” dice el libro del Tao. Vivimos permanentemente en el misterio, aferrándonos a los pasos dados, con sus aristas, sus honduras y elevaciones, para vencer los parámetros de la caducidad y la destrucción. Es la memoria del hombre lo que le mantiene. La memoria y el deseo de permanecer. Ambos nos llevan a luchar por la supervivencia de la especie y el individuo. La huella – ciega a veces – es el destino. Y ese destino, a pesar de la aparente disolución final, se crea con los pasos que ha ido dando la Humanidad, la única realidad capaz de reconocerse a si misma, capaz de proyectar y proyectarse.
Esos pasos, propios y ajenos, que contienen la esperanza de avanzar y de quedarnos, van formando el transcurso que es la vida. La vida, un paseo que hay que comprender.