Alfonsina se fue, y ella también se ha ido...Pero, mientras, nos vamos quedando en sus palabras y su música. Aunque parezca que el tiempo nos devora, aunque todo lo erosione el maldito Cronos con su implacable paso, entre esos pasos, vamos metiéndonos como podemos, no siempre consiguiendo que los sueños y los deseos se hagan realidad, pero, a la vez, consiguiendo que la realidad se convierta en sueño. No todo parece posible de forma continua, no todo se puede comunicar al instante, pues somos deudores de una vida que nos dicen que "hay que ganársela", qué terrible absurdo. Y así es, porque el mundo creado como teórico paraíso es duro, dífícil, necesita horas de trabajo y esfuerzo para pagar el cheque por intentar vivir. Parece injusto pero la palabra injusticia también es un concepto humano, una trampa de la cultura y el lenguaje. En esta confusión, quedan las canciones, los libros, las imágenes...Y la memoria. Todo permanece dentro de nosotros. Haber vivido es haber soñado despiertos. Eso es lo que nos quedará, además del viaje, que no siempre es el viaje imaginado. Pero, en nuestro interior, nadie nos podrá quitar la gloria del intento. Alfonsina no está, Mercedes tampoco. Pero están con nosotros, en nosotros.
(En la muerte de Mercedes Sosa)