Mostrando entradas con la etiqueta Hospital Clínico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hospital Clínico. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de diciembre de 2009

ANTES DE NAVIDAD

A mi padre. Y a Santiago Solano.

"Port tenía que asumir que el cuerpo de su padre ya no era nada, que daba igual polvo o cenizas, que daba igual cualquier resto de materia. El se había ido y estaba de forma más real en su recuerdo que en los lugares de las exequias, en las condolencias y abrazos, en las formas de los pésames de familiares y amigos. Su padre, su querido padre, había estado con él mano con mano durante muchas noches de espera y esperanza en la cama 44 de aquella planta Sexta Norte que había recorrido, día tras día, para acompañarle y sostenerle. Ahora ya no estaba allí, no estaba detrás de la puerta de cristal traslúcido de la habitación 19 ni tampoco estaba en ningún lado. Sólo quizás en su corazón, sólo en su memoria y en sus lágrimas. Esas lágrimas que aparecían en silencio de forma intermitente cuando miraba por encima del paso de las horas, del paso inconmovible del tiempo."