Orzeán no es un lugar. Es un modo de ser, de
sentir, de ver. No tiene una localización geográfica determinada – por más que
yo lo haya hecho creer así – sino que está conformado por una actitud. Es
siempre un trayecto, un ir hacia, y también un bien y consciente estar. Mi memoria de otro monasterio, Samos, lleno de magia subjetiva y objetiva, y sus
fotos interiores, son el único apoyo externo a un cuaderno de viajes formado por todas
mis páginas y libros escritos en la acumulación de deseos, reflexiones, intentos, caminos y estancias. Orzeán es una
ruta del pensamiento y, como tal, solo accesible en completa libertad. Esa palabra,
esa idea, me acompaña siempre, y es aire necesario para respirar. Por eso es
un monasterio, porque allí el silencio deja pasar el aire. Y las palabras que
componen el silencio, el verdadero silencio en el que el ser humano conoce y
adquiere la iluminación, son un equipaje desconocido por los que parlotean sin
sentido y sin saber mirar. Hay un faro en Orzeán. Para dar a la
oscuridad la necesaria claridad. Y acompañarla. Los faros, que están llenos de silencio y de
luz.
miércoles, 21 de agosto de 2013
sábado, 29 de junio de 2013
Sobre viajes, recorridos, maletas y equipajes...
"Hay tanto que leer, que aprender, que vivir, que asimilar... que, a veces, no sé por donde empezar. Qué suerte haber recorrido ya algo del camino. Conocer algo de lo que nos esperaba, irnos con ello. Aunque al cerrar la maleta sepamos que han quedado cosas fuera. Mejor eso que no haber empezado a llenarla nunca"
( Seguro que es de David Nihalat... este chico siempre con la cabeza llena de pájaros... en fin...)
martes, 4 de junio de 2013
“La realidad la
conforma el pensamiento. Fuera de él no hay nada. Lo que no se percibe no
existe”
Todo es un discurso. Un discurso que comienza cuando la mente empieza a pensar y sentir y continúa mientras el cuerpo subsiste. Todo lo demás son entelequias que algunos llaman ideas, y son obstáculos - o apoyos - que impiden o empujan el desarrollo de la única sensación perdurable: el bienestar o el malestar. Ambos dependen solo de la decisión. La decisión es unívoca. Personal. Intransferible. Entraña hablar para comunicar. Lo demás es silencio. E imaginación.
Todo es un discurso. Un discurso que comienza cuando la mente empieza a pensar y sentir y continúa mientras el cuerpo subsiste. Todo lo demás son entelequias que algunos llaman ideas, y son obstáculos - o apoyos - que impiden o empujan el desarrollo de la única sensación perdurable: el bienestar o el malestar. Ambos dependen solo de la decisión. La decisión es unívoca. Personal. Intransferible. Entraña hablar para comunicar. Lo demás es silencio. E imaginación.
miércoles, 22 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
NARANJAS Y MANZANAS
Escucha a tu cuerpo. Forma una unidad indisoluble con el alma. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene. La salud es una cuestión física y mental. Si el cuerpo nos pide una naranja o una manzana, es bueno para él. Si el cuerpo nos pide extendernos, es bueno para él. Si nos pide contraernos, también. Y movernos, y caminar, y reposar. A veces la mirada quiere ir más allá de la necesidad. Y el deseo se superpone a la estructura. Pero él sabe, el cuerpo sabe.
Escucha a tu cuerpo. Forma una unidad indisoluble con el alma. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene. La salud es una cuestión física y mental. Si el cuerpo nos pide una naranja o una manzana, es bueno para él. Si el cuerpo nos pide extendernos, es bueno para él. Si nos pide contraernos, también. Y movernos, y caminar, y reposar. A veces la mirada quiere ir más allá de la necesidad. Y el deseo se superpone a la estructura. Pero él sabe, el cuerpo sabe.
Lo primero que nos dice el cuerpo es que, si no respira, se muere. Y se muere junto al alma, pese a los intentos de convencernos de que el alma flota sin el cuerpo. El alma flota pero, cuando lo hace, es siempre con el cuerpo. Es así. De modo que hay que darle al alma lo que es del alma y a su suporte lo que de su soporte es. Saberlo y no olvidarlo.
Hoy he visto como las plantas de mi terraza estaban a punto de morir. Había olvidado que necesitan agua. Espero haber corregido el descuido. Porque las plantas bajan las hojas y la guardia solo para avisar. La falta de alimento y atención las deja sin vida.
También hoy he retocado mi relación con algunas cosas aparentemente, solo aparentemente, inanimadas. Y las he colocado bien, las he ordenado un poco. Tengo el espacio exterior de este aprendiz de monasterio demasiado lleno de cosas. Y pasa lo mismo: el espacio exterior no es más que una proyección del espacio interior.
Cuando quieres caminar mucho no te das cuenta de que no puedes hacerlo si las maletas están llenas y pesan. Hay que dejar alguna ropa en el armario, llevar solo lo necesario para el día. Aunque ese día, como yo deseo casi siempre, sea todo el transcurso, la corta y larga trayectoria de la existencia.
Amo las fotos porque no pesan. Y acompañan, empujan, son esos lugares que hacen presentes los momentos que parecen perdidos. Cerrar los ojos con la mirada abierta sobre ellas es un maravilloso modo de entender los momentos que conforman nuestra existencia. Y guardarlos es como guardar esta nota escrita que, al fin y al cabo, como casi todo lo que apuntamos y escribimos, trata de naranjas y manzanas para el espíritu.
domingo, 31 de marzo de 2013
CUESTIÓN DE TIEMPO
Miro la cara al tiempo y,
despacio, le ayudo a levantarse. Está viejo el tiempo. Me da pena. Necesita
apoyarse en su pasado, recordar su existencia. Convencerse de que todo lo hizo bien,
justificarse para sobrevivir.
Ah, tiempo, qué cara más arrugada tienes ya. Aunque continúes,
implacable, matando a otros para alimentar tu pretendida permanencia.
Sí, tiempo, te crees eterno y, sin
embargo, eres mortal. Porque cuando ninguna criatura pueda medirte dejarás de
existir.
No tienes porvenir, solo hay que esperar a tu irremediable final.
domingo, 27 de enero de 2013
REALIDAD Y FANTASÍA
«Es imprescindible rechazar la oposición tradicional entre
fantasía y realidad, en la cual realidad significa “lo que existe” y fantasía
“lo que no existe”. Esta oposición no tiene sentido. ¿Acaso no existen los
sueños? ¿No existen los sentimientos por el hecho de, aparentemente, no tener cuerpo, aunque nazcan de él? ¿De dónde
iba a sacar la fantasía el material de sus construcciones sino de los datos de
la experiencia?» De Gramática de la
fantasía, de Gianni Rodari.
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