Mi amigo David Nihalat da cursos de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Adelaida, en Australia, donde reside habitualmente. Dado que él no pertenece a Escritores en Red, me ha pedido que le ceda un espacio en mi blog para poner su relato. Un relato que, de alguna forma, sigue a la entrada que hice hace unos días con el anterior mío, donde se explica la inquina - salvada ahora por Nihalat - que su tio Zenón le tiene a la niña.
Port
EXORCISMO EN IRLANDA
El padre O´Connor, ante la insistencia de Susy, la prima mayor de Elvirita, le volvió a repetir: “Susan, sorry, I can´t do it, she is out of my territory..I need an order of the Bishop to act…Exorcism can not be exerted without that order…”.
O´Connor era un viejo cura irlandés, afincado en una parroquia de las afueras de Killarney, que, según se contaba, había realizado exorcismos milagrosos con las más empecinadas endemoniadas de aquellas tierras. Susan había recibido carta de su padre, Zenón, sobre el extraño caso de la niña y había decidido, pese a no ser creyente, apelar a la fuerza de la sugestión y al viejo exorcista para salvar a Elvira. Sabía que su padre tenía dinero y, pasado ya el enfado de lo del Sporting de Gijón - aquella tarde en que por culpa, vaya Ud. a saber si de la niña o de qué, no fue capaz de vencer al Zaragoza y bajó a Segunda - podía pagarle el billete a España al anciano para que intentara sacar al demonio - o cualquier otro extraño espíritu - de su alma.
Pero el padre O´Connor se resistía. Era ya mayor y no se atrevía a actuar sin la aprobación de las autoridades eclesiásticas de su diócesis. Tampoco le apetecía mucho viajar en avión, pues pensaba que, más cerca ya del cielo, a lo mejor el Señor le llamaba y le decía: "Ya que pasas por aquí, quédate.” Y, realmente, no estaba muy seguro de que el Paraíso fuera más apetecible que la dulce campiña de su amada Eire.
El caso es que no aceptó. Y Susana decidió poner en marcha un plan alternativo: traería a Elvira a su casa, aprovechando el verano y, con el pretexto de que aprendiera inglés – el que se habla en Irlanda es de los más exactos – la tendría con ella una temporada y así, una vez en su territorio, el padre O´Connor podría ejercer su ministerio.
Así ocurrió. Era junio y aún faltaban unos meses para la fecha fatídica con la que el autor primero de esta historia había amenazado. Y Elvira madre llegó a Irlanda con Elvira hija, sin saber muy bien la razón final de la invitación de su sobrina. Le sorprendió que, un buen día, su hermano Zenón llegara y le dijera: “Toma, ahí tienes un sobre con dos billetes de Iberia para Dublin. Cogeís una maletita, un poco de ropa - llévate eso si, una rebeca porque allí hace fresco - y os vais a visitar a Susy, que está loca por veros. Y mira, aunque la niña es rarita, y nunca le he gustado, es la verdad, tu eres mi hermana y...yo no tengo problemas de dinero y no quiero discutir con mi hija”.
Elvira estaba acostumbrada a no contrariar a su hermano mayor y, al fin y al cabo, cambiar de aires y descansar también le vendría bien a ella, así que hizo lo que su hermano le decía y se embarcó en la pequeña aventura del viaje.
Cuando llegaron a Dublín, Susana les esperaba. Tomaron un tren hacia Killarney y no hablaron mucho de las verdaderas intenciones de Susy. Así pasaron varios días, descansando, haciendo turismo, hablando… Pero, al cabo de una semana, Susy le espetó a Elvira: “Mira, tía, lo se todo…lo del colegio, lo de la maestra, lo que está ocurriendo…y, sobre todo, temo lo que pueda ocurrir. Así que, por favor, no digas nada, y deja que me lleve a Elvirita una tarde a ver a un hombre sabio que la va a salvar”. Elvira, acostumbrada a aceptar el criterio de los otros, volvió a asentir.
De esta forma, al día siguiente, Susy cogió de la mano a la niña y se presentó en la parroquia delante del padre O´Connor. “This is Elv….”. Pero no pudo terminar la frase. Cuando iba a presentarle a su prima, el anciano sacerdote se desplomó, y, en perfecto castellano, un idioma del que no sabía una palabra, exclamó: “Oh, Dios mío, no, otra vez, otra vez no…¡ Cuando te convencerás de que mis estúpidos juegos de magia no valen contra Ella !
Elvirita, sonriendo, se volvíó hacia Susy y le dijo: “Primita, te has pasado de lista conmigo. Dicen que los demonios hacen que los poseídos por ellos hablen en lenguas extranjeras…Pobre Padre O´Connor…ya me contarás que hacemos con él ahora”.
David Nihalat
sábado, 29 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
NOSOTROS, LOS DE ENTONCES...
Llega septiembre. Y pensamos que no seremos los mismos. Porque las intenciones no son nunca ajenas a las circunstancias. En su misma esencia, el presente, el pasado y el futuro se mezclan, como señalaba T.S. Eliot. Lo hacen en la mente, lo hacen en el corazón, que dicen que son distintos.
Ha transcurrido un espacio de libertad social y llega el final del verano. Un tiempo que anuncia otro porvenir, el porvenir continuo en el que se enmarca la existencia. Yo siempre me sentiré por dentro el muchacho que escapó a Inglaterra, y luego al mundo, para descubrir que, caminando por las rutas de fuera, se caminaba, a la vez, por las de dentro. Siempre mantendré mis ilusiones. Pero Heráclito tenía razón cuando veía transcurrir desde la orilla el rio y sabía que nunca podemos tocar el mismo agua. Quizás uno no es el mismo después del paso de las experiencias. Pero no me gustan las palabras que definen a los seres humanos. Ni tampoco las que clasifican. Sí, el discurrir, sí los recuerdos, las fotos de la memoria de que habla Cortazar en Rayuela, ese libro mágico que todos deberíamos leer. Porque los recuerdos, los que deseamos conservar, son memoria viva del transcurso. E impulso.
Yo amo los intentos. Que nadie nos quite la gloria a la que nos llevan. Porque en ellos está el verdadero resultado de los sucesos. Decía Fernando Fernán-Gómez que "el éxito o el fracaso son sólo cuestión de perspectiva".
Por eso hay mirar desde todos los ángulos para aprender a ver, observar para aprender.
Y respirar para aceptar. El marco, no los contenidos. Ni las ideas preconcebidas, ni los conceptos banales y algunos tópicos enseñados, a veces con buena intención, incluso con cariño, pero que hay que revisar. Yo no quiero, nunca he querido, quedarme atado a la piedra de molino de la idea inmóvil, a la rueda de las falsas verdades. Deseo mantener la rebeldía que nos hace cuestionarnos todo, que basa la existencia más en la pregunta que en las respuestas.
"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos", dijo Pablo Neruda.
Es verdad, pero también es una gran mentira.
Ha transcurrido un espacio de libertad social y llega el final del verano. Un tiempo que anuncia otro porvenir, el porvenir continuo en el que se enmarca la existencia. Yo siempre me sentiré por dentro el muchacho que escapó a Inglaterra, y luego al mundo, para descubrir que, caminando por las rutas de fuera, se caminaba, a la vez, por las de dentro. Siempre mantendré mis ilusiones. Pero Heráclito tenía razón cuando veía transcurrir desde la orilla el rio y sabía que nunca podemos tocar el mismo agua. Quizás uno no es el mismo después del paso de las experiencias. Pero no me gustan las palabras que definen a los seres humanos. Ni tampoco las que clasifican. Sí, el discurrir, sí los recuerdos, las fotos de la memoria de que habla Cortazar en Rayuela, ese libro mágico que todos deberíamos leer. Porque los recuerdos, los que deseamos conservar, son memoria viva del transcurso. E impulso.
Yo amo los intentos. Que nadie nos quite la gloria a la que nos llevan. Porque en ellos está el verdadero resultado de los sucesos. Decía Fernando Fernán-Gómez que "el éxito o el fracaso son sólo cuestión de perspectiva".
Por eso hay mirar desde todos los ángulos para aprender a ver, observar para aprender.
Y respirar para aceptar. El marco, no los contenidos. Ni las ideas preconcebidas, ni los conceptos banales y algunos tópicos enseñados, a veces con buena intención, incluso con cariño, pero que hay que revisar. Yo no quiero, nunca he querido, quedarme atado a la piedra de molino de la idea inmóvil, a la rueda de las falsas verdades. Deseo mantener la rebeldía que nos hace cuestionarnos todo, que basa la existencia más en la pregunta que en las respuestas.
"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos", dijo Pablo Neruda.
Es verdad, pero también es una gran mentira.
lunes, 24 de agosto de 2009
PASAJE ANTERIOR
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.....Esta noche he soñado. He soñado un sueño extraño. Emilio Porta me contaba una historia relacionada con Elviria que era todo dolor y ternura. Eran escenas de la niña muy atrás en el tiempo. No sé si son las palabras perdidas de Emilio; pero algo son, desde luego. Escenas que van dejando un rastro de misterio que pisa el límite mismo de la animalidad humana. No sé si podré trasnmitir estas sensaciones, yo no soy escritor, soy salteador de Bitácoras; por eso dudo de que estas palabras sepan transmitirlo. Lean pues.
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.....Esta noche he soñado. He soñado un sueño extraño. Emilio Porta me contaba una historia relacionada con Elviria que era todo dolor y ternura. Eran escenas de la niña muy atrás en el tiempo. No sé si son las palabras perdidas de Emilio; pero algo son, desde luego. Escenas que van dejando un rastro de misterio que pisa el límite mismo de la animalidad humana. No sé si podré trasnmitir estas sensaciones, yo no soy escritor, soy salteador de Bitácoras; por eso dudo de que estas palabras sepan transmitirlo. Lean pues.
Morfeo
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.....Su tío Zenón, que era de Luarca, nunca le perdonó a Elvirita lo del Sporting.
......- Zenón, hermano, que son bromas de niña, si sólo tiene cuatro años…
.....- ¿Cuatro años, eh? Cuatro años y mira como si tuviera treinta… Y habla poco, pero cuando habla dicta sentencia… "No te empeñes tio, el Sporting no marcará. La puerta está cerrada”. ¿Cerrada? Tiros, remates de cabeza, dominio total… y fuimos incapaces de meter un gol… y por un punto bajamos a segunda… Esta niña es maléfica. Jamás me ha dicho nada amable, ni siquiera cuando le daba caramelos… o le traía un juguete. “Yo no quiero jugar, tío… el caramelo dáselo mejor a la Señora, ella me dirá si puedo tomarlo….” A la señora, ¿a qué señora? Tu hija está loca, siempre ha sido una niña absurda y rara… deberías llevarla a un internado. Desde que falta su padre siempre ha hecho lo que le da la gana...
......- No, tío. Yo sólo hago lo que me mandan.
......-¿Quién? ¿Tu madre?
......- No, tío. Ella. La que es más fuerte que todos nosotros.
......-¿Quién? ¿Tu madre?
......- No, tío. Ella. La que es más fuerte que todos nosotros.
......- ¿ Y ella también, sabe de futbol, ella decide los resultados de los partidos, ella hace que seas una niña insoportable?
......Elvirita miró a su tío y, por una vez, le sonrió: “No te preocupes. El Sporting volverá el año próximo a primera. Al fin y al cabo estas cosas no son importantes”
Emilio Porta
lunes, 17 de agosto de 2009
JERUSALEN
Las calles vacías, los edificios destruidos, el polvo, todo era sombra cuando deambulabas por aquella ciudad. A lo lejos, restos de una muralla, un gran muro que se mantenía erguido, una cúpula dorada y nombres grabados en la piedra de las esquinas. Algunos en inglés, otros en árabe, otros en hebreo. Debió de ocurrir una hecatombe, una gran guerra, un terremoto, porque no quedaban huellas de dioses ni de hombres. Sólo desolación y ruinas, sólo olvido. Y, sin embargo, debió ser una gran ciudad, un importante centro comercial y político, una extraordinaria urbe. Paseé por sus calles desiertas buscando su memoria, tratando de descubrir el secreto de su historia. Pero sólo silencio, un inmenso silencio rodeó mis pasos. De pronto me topé con un anciano de larga barba blanca que sólo repetía una frase: “Es mi ciudad, es mía”. Más allá otro anciano repetía una frase parecida: “Es la ciudad de Alá, nuestra tierra santa, es nuestra”. Y otro anciano, mas allá, con las manos cruzadas, parecía orar y murmuraba: “Señor, tu ciudad, Señor, tu sangre derramada en sus vías, Señor, tu Reino”.
Ninguno de los ancianos pareció apercibirse de mi presencia. Ni de la de ellos entre sí. Seguí mi camino sin volver a ver nadie. Sólo un lugar con sus templos y sus calles abandonadas. Se levantó un viento extraño y me pareció escuchar una voz que se filtraba entre las piedras y me decía: “Vete, aléjate, ya sólo quedan ellos y mi Nombre”.
Ninguno de los ancianos pareció apercibirse de mi presencia. Ni de la de ellos entre sí. Seguí mi camino sin volver a ver nadie. Sólo un lugar con sus templos y sus calles abandonadas. Se levantó un viento extraño y me pareció escuchar una voz que se filtraba entre las piedras y me decía: “Vete, aléjate, ya sólo quedan ellos y mi Nombre”.
DESNUDEZ DEL MAR
La desnudez del mar
oculta el alma.
El mismo espacio
inabarcable.
La misma fuerza
capaz de doblegar
lo concreto.
La misma calma
capaz de recoger
lo invisible.
La desnudez del mar
no tiene límites.
Es un cuerpo de agua
que brilla con el sol
y en la sombra se esconde.
Un cuerpo lleno
de otros cuerpos.
Como la vida,
que funde el misterio
y lo explícito.
Y el fondo cubre
toda su superficie.
La vida que se mueve.
Y quieta camina
en el giro que todo lo contiene.
oculta el alma.
El mismo espacio
inabarcable.
La misma fuerza
capaz de doblegar
lo concreto.
La misma calma
capaz de recoger
lo invisible.
La desnudez del mar
no tiene límites.
Es un cuerpo de agua
que brilla con el sol
y en la sombra se esconde.
Un cuerpo lleno
de otros cuerpos.
Como la vida,
que funde el misterio
y lo explícito.
Y el fondo cubre
toda su superficie.
La vida que se mueve.
Y quieta camina
en el giro que todo lo contiene.
lunes, 13 de julio de 2009
LAS DOS CARAS
La Belleza se defiende de la Crueldad
mostrando formas y colores.
Enseña el cielo el azul sin mostrar
el ave muerta por el águila.
Enseña el bosque sus ramas,
sin desvelar la caza del ciervo por el hombre.
Y el desierto muestra su luz,
pero esconde el veneno de los alacranes.
Es la vida. Que trata de ocultar la muerte.
mostrando formas y colores.
Enseña el cielo el azul sin mostrar
el ave muerta por el águila.
Enseña el bosque sus ramas,
sin desvelar la caza del ciervo por el hombre.
Y el desierto muestra su luz,
pero esconde el veneno de los alacranes.
Es la vida. Que trata de ocultar la muerte.
domingo, 14 de junio de 2009
Reflexión 1
(De Diario de un Sublunar)
“Al final se trataba de un problema de supervivencia psicológica. De que su cuerpo respondiera. Si no lo hacía, su mente no podría tener el soporte necesario y todo se vendría abajo. En esos días el frío le estaba afectando profundamente. Se encontraba físicamente débil, sin capacidad normal de reacción ante las situaciones. Sentía el dolor y la incertidumbre que suponen saber que siempre nos enfrentamos a un problema de supervivencia, de mera supervivencia, y que la Naturaleza es mera sujeción a la Ley del más fuerte. Un documental, doloroso como todos los que nos enseñan esa ley animal, acerca de una leona protegiendo a sus crías y sin poder evitar que una de ellas cayera muerta ante otro león, y el ver cómo, tras llorar y lamer a la cría muerta, igual que un ser humano, la leona iba en busca de comida y esa comida era un antílope, le hizo desear que el mundo explotara de una vez y el Dios creador de esa Naturaleza explotara con él. Africa, Gaza, Israel, la vida, todo se encontraba alrededor de esa dinámica: el hombre como un animal más en busca de ocupar un territorio, un lugar a expensas de los otros. Y la palabra, lo único que podría hacer que compartiéramos las cosas, era utilizada únicamente para defender posiciones y adorar a los propios dioses causantes de nuestra tragedia.”
“Al final se trataba de un problema de supervivencia psicológica. De que su cuerpo respondiera. Si no lo hacía, su mente no podría tener el soporte necesario y todo se vendría abajo. En esos días el frío le estaba afectando profundamente. Se encontraba físicamente débil, sin capacidad normal de reacción ante las situaciones. Sentía el dolor y la incertidumbre que suponen saber que siempre nos enfrentamos a un problema de supervivencia, de mera supervivencia, y que la Naturaleza es mera sujeción a la Ley del más fuerte. Un documental, doloroso como todos los que nos enseñan esa ley animal, acerca de una leona protegiendo a sus crías y sin poder evitar que una de ellas cayera muerta ante otro león, y el ver cómo, tras llorar y lamer a la cría muerta, igual que un ser humano, la leona iba en busca de comida y esa comida era un antílope, le hizo desear que el mundo explotara de una vez y el Dios creador de esa Naturaleza explotara con él. Africa, Gaza, Israel, la vida, todo se encontraba alrededor de esa dinámica: el hombre como un animal más en busca de ocupar un territorio, un lugar a expensas de los otros. Y la palabra, lo único que podría hacer que compartiéramos las cosas, era utilizada únicamente para defender posiciones y adorar a los propios dioses causantes de nuestra tragedia.”
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