viernes, 3 de septiembre de 2021

EL CAMINO

Todos con sus ilusiones, con la mochila llena o medio llena, suben la cuesta de los deseos, camino del pico de Monte Imposible. Caminan, despacio o deprisa, hablando o en silencio, intentando que sus pasos dejen huella, que la nada no se apodere de su vida. Todos, más altos, más bajos, más jóvenes o más viejos, se aferran a lo que han aprendido o a lo que desconocen pero les sirve de apoyo, en una peregrinación con oraciones de antiguas creencias o sustituyendo la necesidad de ellas por la secreta ataraxia de la razón. Llevan a la espalda algunos útiles y alimentos. También algunas hojas escritas o en blanco, algunos instrumentos fotográficos que ayuden a recordar, a evitar que el tiempo borre  la memoria. Aunque nunca llegan a la cumbre, pues está demasiado alta y alejada para alcanzarla por sus propios medios. Pero intentan creer que, algún día, lo harán. Quién sabe… nadie sabe por dónde andan las almas de los muertos.  

sábado, 3 de julio de 2021

SER Y ESTAR

En realidad hay que encontrar una motivación para que la tristeza y el pesimismo no se acumulen, no nos inunden. La única motivación posible está en las pequeñas cosas, los pequeños hitos conseguidos en nuestra limitada existencia. Pocos son los que se van de este mundo felices y muchos los que se van de él con sueños por cumplir. La inteligencia es, en la parte de buscar un sentido a las cosas, una condena. La inteligencia y la razón solo pueden dar testimonio del ABSURDO desde el punto de vista del pensamiento que supone todo en lo que estamos inmersos: la vida, y solo se puede soportar si albergamos dentro de nuestra alma algún pequeño sentido de trascendencia, de que el paso por el planeta no es inútil. La Naturaleza nos supera, incluso arrasa con nuestra moral y sentimientos. No hay nada más cruel desde el punto de vista humano que la supervivencia de las especies, que la evolución natural. Por eso hablar de la vida idílica en la Naturaleza es aceptar que a la belleza la acompaña el daño continuo, la burla de nuestros esfuerzos por comprender, el olvido de lo que llamamos sentimientos. La muerte y el nacimiento, la destrucción y la creación, forman parte de un todo que sigue una línea constatable y continua, aunque nosotros no conozcamos ni podamos entender ni su origen ni su finalidad. Solo intentar comprender esto tan esencial nos llevaría a la locura. Mientras, nuestra única posibilidad es encontrar, en medio de este orden implacable, un resquicio que nos permita afrontar el trayecto, nuestro transcurso, y no entregarnos sin remedio a la disolución y la muerte. Un resquicio en busca de luz sabiendo que la esa luz no se encenderá y solo, de vez en cuando, encontraremos pequeños atisbos que nos permitan continuar, estar vivos. Triste y limitado consuelo para nuestro ser.

miércoles, 29 de julio de 2020

NUESTRO PEQUEÑO MUNDO

Es como si por primera vez todos empezáramos a tener conciencia de la inmensidad de lo general y de la escasa importancia de lo particular en medio de la vida cotidiana del planeta. Tantos millones de personas, de países, naciones, culturas, tanta diversidad y multiplicidad y tantas esferas y expresiones personales, son el resultado de la constatación de nuestra pequeñez y de la falta de transcendencia universal de nuestros mundos particulares. Si ya la Tierra es un pequeño punto azul en el Universo, y nuestra historia una infinitesimal parte del Gran Misterio, lo que hacemos cada uno, lo que creamos, lo que decimos o sentimos es, simplemente, nuestra pequeña aportación perdida en el infinito y solo tiene el valor del reconocimiento propio para conformar nuestro mundo personal. Es necesario comprender y asumir esto para no sentir que nuestra escritura, nuestros textos, nuestras reflexiones son importantes o pueden llegar a serlo. Hay un grado cada vez mayor de conciencia de la generalidad y hay una apabullante explosión, debido a internet, de apariciones personales, buenas para la cultura y el progreso, buenas para la ampliación de la comunicación colectiva y la ósmosis de las culturas y el conocimiento... pero que, a nivel particular, solo sirven para enlazar las pequeñas cosas de los habitantes de este espacio y tiempo ( efímero, además, como todo en la Historia ) y de los habitantes de cada geografía. Vida y muerte continua, sucesión de tiempos individuales y colectivos, fragilidad de la permanencia, aparición y almacenamiento continuo de blogs, libros, comunicaciones en la red... todo conformando un maregmagnum imposible de conocer y determinar. Todo es un inmenso baúl con compartimentos cada vez más difundidos y, a la vez, cada vez más estancos e inútiles para la trascendencia. El ahora del hoy es un inmenso instante, casi infinito, lleno de inputs, referencias, imposible de abarcar en su totalidad, es más, ni siquiera en una sustantiva parcialidad. Por eso el mundo del arte y la escritura ha cambiado y se ha convertido en un desierto lleno de cosas, un paisaje que solo sirve al propio creador, que hará mejor en intentar que su quehacer no busque ir más allá de un diario y una referencia propia y personal sin intentar llegar a los otros ( ¿qué otros?) influir o ser reconocido. El amargo corolario de esta reflexión nos acerca cada vez más a las hormigas. Pero es la realidad del análisis y la mirada a la vida actual. Por ello la inteligencia debe hacernos, no cambiar o abandonar nuestros intentos, pero sí darles el valor que pueden tener: el de señas personales de identidad y el de memoria de vida.

jueves, 6 de septiembre de 2018

ESCRIBIR Y OTROS OFICIOS DE LA AVENTURA HUMANA.



                 Un libro necesita contenido, utilidad y que no te defraude en la distancia. Arrojar por la borda el algoritmo para que la claridad  ilumine la estancia de la mente y señale caminos a la interpretación, no a la confusión. Autores en busca de la fama, arañas prendidas de su ego como hilo de seda que les ata a la necesidad de reconocimiento. El vacío y la otredad como referente, sin dar a esa otredad lo único que salva: construir las vigas para apoyar la vida. La salvación solo puede darla  la propia conciencia y la afirmación anónima y secreta del ser.  No hay más equipaje para el escritor que el que pueda guardar en su interior. La búsqueda de galardones y las firmas de los lectores son un chiste de ridícula superioridad que nos desgaja de la humanidad. ¿Firmar el qué? ¿Firmar el trabajo, la puesta en marcha de una mirada? ¿Firmar el usufructo de la propiedad de unas líneas escritas? ¿No está el nombre de modo suficiente en el libro? Esas exhibiciones periódicas en las que, encerrados en una caseta, nos sometemos a la observación y el escrutinio del paseante y convertimos el alma en mercancía, esas presentaciones en las que el editor y el autor esperan con ansiedad que el auditorio se llene de amigos expectantes o curiosos y posibles compradores. Yo siempre entenderé al editor y pocas veces a algunos de esos autores. El editor genera y asume el riesgo de la edición. Necesita el producto. Va más allá – tiene que ir, le va la vida en ello – de ese estúpido ego mendicante de algunos escritores, curiosamente nunca los mejores. Pero el autor busca otra cosa. La mayoría intentan que la vanidad les envuelva, ese momento en el que son el centro del universo y la admiración toca su nombre. Al lado, en minoría, algunos solo buscan la estética profunda del libro, con sus hojas y cubiertas, su concreción. Eso es lo que queda para los días de lluvia y espera, para el otoño y el invierno, para saber que estamos vivos. Mientras, en las páginas de la aventura humana, la escritura es diversa. Hecha con letra, pero aún más con argamasa, madera y piedra. Aún más con el esfuerzo de los que nada firman.

sábado, 28 de julio de 2018

COMO LA IMAGINACIÓN Y LA MEMORIA CONFORMAN LA CULTURA.


                  La gran fortuna de poder imaginar es que convertimos la irrealidad en realidad. Todo lo que imaginamos permanece mezclado con lo que pasó, aunque no haya ocurrido exactamente como lo recordamos o se cuenta, e incluso no haya sucedido jamás. Siempre he creído que los personajes de todas las novelas y relatos son tan reales como sus autores. El camino de descubrimiento de las sensaciones que discurre entre la mente y el corazón tiene siempre destinatario, aunque no lo conozcamos o esté oculto en el misterio de un universo que fue de papel y ahora es de ondas electromagnéticas. Ambos conforman memoria. Y la memoria, la propia y la ajena, acumula el transcurso de todas las historias desde el comienzo de la Humanidad, desde los albores de la cultura. Esa cultura que nos hace evolucionar de modo más libre y permite que cada acción nazca sobre tierra labrada y cultivada, no sobre una superficie yerma sobre la que nada se recoge. Cultura que va uniendo eslabones más allá de los individuos concretos que la enriquecen y que empuja en su desarrollo a todas las sociedades. Cultura y memoria que permiten que la añoranza y la nostalgia sean un motor de vida y no permanezcan inservibles en un baúl cerrado en medio de la disolución y la oscuridad.

sábado, 13 de enero de 2018

DIARIO DE NAVEGACIÓN



Tiempo de tormenta. El viento hace bambolear los mástiles en que se asientan las velas de este barco cada vez más saboteado. La madera cruje y, realmente, esta vez no sabemos si el barco verdaderamente puede zozobrar. Se inclina de costado, se hunde la proa, se levanta la popa… y viceversa mientras yo no se si echarme a nadar o quedarme sujeto a las cuerdas que he agarrado desde el hueco por el que se accede a cubierta. Son sogas en un estado lamentable, pero me hacen avio, me sujetan. No quiero salir - una vez más - de mi camarote, a pesar de que hay voces me insisten en que me mueva y salga. Me convierto en invisible, me escondo, hago como si no oyera… y el caso es que el barco se hunde y resurge a cada minuto como si fuera a incrustarse en las simas oceánicas y, en el último momento, un soplo, surgido de no se sabe que dios menor, lo elevara sobre las olas y yo sigo aquí, sin saber si subir o bajar, permanecer inmóvil o hacer un supremo esfuerzo y trasladarme a la superficie para así, al menos, ver el aire oscuro de la tarde y tratar de encontrar un espacio de esperanza entre las nubes.


ARCHIVO


Guarda ese pequeño lugar

en tu corazón

donde limar el absurdo

de los sucesos.

Presérvalo de la mirada del cerebro

para el azar caliente de los sueños.

Deja su espacio

como la habitación propia

en que se guarda

el diario íntimo de los deseos.

No abras su puerta a extraños.

Allí duerme un niño

que crece y se descrece.

Allí están los juguetes desbaratados

y las hojas amarilleadas

de una primera redacción.

Allí, en la consola

imaginaria de tu mente,

el archivo,

lleno de apuntes,

sobre lo imprevisible.

El cheque pagado por vivir.

El recibo por habitar la Tierra.


Guarda, guarda ese pequeño lugar

en tu corazón,

y no digas nunca

que esta amueblado

con el paso de la incertidumbre.

Ni que esconde la ceniza,

resto de la hoguera

de los sentimientos.


No les digas, tampoco,

a los contadores de lo útil,

que los cachivaches

tienen historia,

que los retratos están vivos,

que los huecos

tienen rastros de alma,

que tu casa

es de arcilla y terciopelo

y con llaves de aire

cierras sus secretos.

ENTRADA... Y SALIDA.

CITA INICIAL PARA MI POEMARIO ESPARTACO QUE IGUAL SE PUBLICA ANTES DE QUE PONGA EL EPITAFIO EN LA QUE SERÁ MI INEXISTENTE LÁPIDA, PORQUE ESO LO TENGO CLARO, LO DE LA LÁPIDA. YO NO ME VOY A PASAR EL RESTO DE LA TAN, PARA ALGUNOS, ANHELADA "ETERNIDAD", DEBAJO DE UNA PIEDRA. 

 EPITAFIO
"Hoy, cualquier día del presente que alguna vez fue futuro, vencido y desarmado el ejército de los sueños, la guerra ha terminado" 
Conservad mi memoria durante un tiempo aquellos que me queríais y gracias por compartir el esfuerzo, la  lucha y el intento. A vosotros, os quiero. Al demiurgo decirle  solamente: "¿No te da vergüenza?"

martes, 15 de agosto de 2017

El yo y el ego

"El ego es la sombra estúpida del yo. El primero es destructivo y ridículo con solo mirar al universo. El segundo es necesario para la realización personal en nuestro pequeño mundo. Pese a su equivalencia semántica en su origen linguístico, son polos opuestos e irreconciliables"

viernes, 17 de febrero de 2017

CAOS Y ORDEN


El caos es el mayor orden, solo que no podemos comprenderlo porque es un orden absoluto. El caos engloba todos los demás órdenes, todas las normativas, todas las reglas. Es la fuerza motriz del universo, esa figura infinita que nombramos pero que no podemos abarcar. Llamamos Misterio a la aproximación. Ni siquiera al continente que reuniría todas las explicaciones. Atados al pensamiento y al lenguaje, nuestra impotencia se estrella contra la suprarrealidad de los conceptos, que solo son estaciones creadas por nuestra principal herramienta de supervivencia como especie: el lenguaje. Los dioses hablan nuestros idiomas, sencillamente, porque los dioses han sido creados por nuestra necesidad de entender y por el miedo a lo desconocido. Los mitos, como elementos de sujección de la aventura humana, suponen apoyos de seguridad en la escalada hacia el sueño del Todo. Pero Babel fue destruida para siempre cuando la Ciencia descubrió que el Más Allá siempre tiene un nuevo e inalcanzable horizonte. Y que lo que percibimos es solo un rastro de luz que se estira hacia la entropía, para que todo se expanda y se contraiga volviendo al punto de partida. Sísifo acarreando, una y otra vez, la piedra para subir hacia la Nada.

sábado, 7 de noviembre de 2015

SE ACABARON LAS ELITES

"Todo el mundo ya puede ser él mismo. Eso es internet. Eso es la tecnología. Todo está al alcance de todos. Cualquiera puede ser "alguien" en el horizonte general y comunicar sus deseos, sus rutinas y comportamientos. Se rompen las barreras. Al igual que el teléfono, la radio, la televisión y los inventos anteriores, los avances informáticos crean un universo donde nadie es más que nadie. Rompe el status quo de las elites y mina los cimientos del poder basado en el dominio exterior. Aunque, evidentemente, crea otros grupos de poder, las grandes empresas de comunicación y expresión teconlógica, los grandes operadores. En cualquier caso, en todas las manifestaciones humanas hay un nuevo panorama. Un panorama en el que los individuos diferentes ya no son tan diferentes o, si lo son, lo son por oposición a todo lo que le rodea, aliena, y absorbe. Se crean y se educan individuos más capaces y más rápidos, con mayor capacidad tecnológica, pero también menos humanistas. Los técnicos sustituiran a los pensadores. Y el mundo seguirá una espiral en la que los que no pueden volar con el pensamiento propio volarán con el pensamiento ajeno" 
( David Nihalat )

viernes, 28 de agosto de 2015

BUEN PUERTO


Soy un afortunado. Quizás llegue a un buen puerto. Un puerto de Europa, aunque no conozco bien los mapas. Traigo conmigo un único enser: mi vida, mi existencia, los latidos de un cuerpo y las esperanzas cansadas de un alma. Nací más allá de las olas, más lejos del horizonte del mar Mediterráneo. Y he caminado por las estepas y el desierto. Ahora me lanzo al agua que puede ser mi transporte o mi tumba. Soy un material de viaje colectivo. Un punto numerado. Un hueco. Me empujan para que en la barcaza quepan más. Y siento el aire espeso de la espera. Es de noche, vamos a partir. Voy solo. Soy un afortunado. No tengo familia. Nadie depende de mí. No tengo nada. Pero tengo un espacio en el trayecto. Quizás, al alba, haya dado el salto hacía la tierra en donde nadie pasa hambre. Yo sé que mi corazón resistirá. Y sé nadar. Nadie me va a quitar el sueño de comer. Nadie. Ni Dios.

miércoles, 5 de agosto de 2015

DECÍAMOS AYER...

La Poesía es un género literario en el que las palabras conforman un todo rítmico que produce una sensación armónica y sugerente al escribirlas, leerlas, o escucharlas. Tiene sus conceptos universales - como lo tiene el teatro, el ensayo, la misma narrativa, aunque en este género quepa casi todo - y esos conceptos no son nada sin el lenguaje. El empleo del lenguaje ( no un lenguaje especial poético, sino las palabras unidas formando un todo poético ) es la base y la clave de la Poesía. Sin lenguaje no hay literatura y, en el caso del género poético, este necesita unos elementos que lo distinguen del resto. Aparte del ritmo ( eso que se nota cuando falta, no necesariamente una determinada métrica ) la capacidad de sugerir y el elemento sintético que, normalmente, hay en todo texto poético. Esto es, para mí, el ABC, de la Poesía. Lenguaje, solo lenguaje, ritmo, solo ritmo, sugerencia y síntesis. Lo demás son puestas de sol y trinos, como bien decía Antonio Machado. ¿En la música hay Poesía, en la pintura hay Poesía? PUES NO.  Hay belleza, cuando la hay. Como en una mirada. Es otro lenguaje, el visual, el imaginado, y las sensaciones que producen se pueden traducir a poemas. Pero las meras sensaciones no son Poesía, no conforman un género literario. Y, por supuesto, el mayor error - tan alabado error, aunque suene bien - es asumir como icono poético aquello que escribió Bécquer y que tanto encandila a algunas señoras: "Poesía eres tú". Apañada estaría la Literatura universal si fuera así. 

Y ahora añado una cita de Robert Creeley: 

Decir cosas –y decirlas con una articulación que imprima un carácter físico a las palabras - es lo asombroso de un buen poema. Lo es cuando los ritmos que las palabras pueden encarnar mueven a la armonía y a la congruencia esencial. Un espacio al que uno llega, en el que esas palabras reflejen contenidos  conformándose unas a otras ( Robert Creeley. Qué es la Poesía )

miércoles, 3 de junio de 2015

EXCESO DE INFORMACIÓN


Mis blogs... Dos espacios, dos lugares en los que me encuentro, sobre todo, conmigo mismo. Los blogs personales literarios (y de todo tipo) pierden visitas. Salvo los de gente a los que los medios de comunicación convierten en estúpidos iconos y que tienen millones seguidores lo normal es que la gente no entre de forma asidua en las páginas y blogs de los otros. Es lógico. La sociedad nos empuja a una vida sin reposo y en la que existe un exceso de información. No damos abasto en las entradas, la lectura, los comentarios... Somos millones de personas y cada una tiene, para sí misma, la vida más interesante y las cosas más interesantes -según su óptica- para escribir y compartir. Es por ello que he decidido dejar mis blogs como sitios de referencias personales, almacenes de identidad y memoria que me sirvan, sobre todo, a mi. Evidentemente, hasta que Google deje de ser el almacén general de todos o una buena explosión electromagnética del astro principal de nuestro sistema planetario mande todo al infierno. Así que esta entrada es, simplemente, una reflexión sobre las razones por las que este blog, ESPACIO PERSONAL DE EMILIO PORTA, así como mi segundo blog - más literario y un poco menos filosófico que este, aunque también, porque no concibo la literatura sin pensamiento - PÁGINA PERSONAL DE EMILIO PORTA, van a tener futuras entradas contadas. Solía poner una entrada al mes... pero me olvidaré de los periodos y pondré en los blogs los escritos que quiera guardar más allá de los archivos de mi propio ordenador - tan frágiles que dependen del funcionamiento de una máquina - y sin tener demasiado en cuenta el tiempo. En realidad los blogs, tal y como están pensados por la mayoría, son solo escaparates de la vida social. Y a mi, sinceramente, ese aspecto, cada día me trae más al fresco, que es una expresión muy castellana y gráfica. No es que no me importen los amigos, no es que no me importe el mundo... es solo que he aprendido a analizar y ver con claridad donde están las prioridades, mías y de los demás. No, no hay tiempo ni posibilidad de atender a todo. Y, además... ¿para qué?

sábado, 21 de marzo de 2015

MIRAR


La sensibilidad y la inteligencia suelen ir unidas. Y suelen tener como consecuencia la lucidez y la bondad, que, como decía Beethoven, es el único signo de superioridad reconocible en el verdadero ser humano. Somos tanto y tan poco... Hay millones de galaxias, cientos, miles de millones de planetas y estrellas y nosotros solo ocupamos una parte infinitesimal de la vida. La Historia, nuestra historia, apenas es una línea en el inmenso libro general del Universo. Estar atentos a la luz no es querer ser la luz. Solo podemos intentar ser nosotros mismos - y eso ya es ser mucho a pesar de la escala - y no buscar acaparar el brillo de la existencia. Tan solo ocupar nuestro pequeño lugar. Cada vez amo más el silencio, que no es la ausencia de palabras -  mucho menos las palabras escritas - sino la ausencia de idolatría. El ego es el más triste y pobre de los ídolos. Y el más ridículo. Amo a la gente que sabe ser y estar, que sabe mirar, que sabe ver.

lunes, 27 de octubre de 2014

PEQUEÑA CARTA A DAVID NIHALAT

"El mundo es tan amplio que solo la mente puede abarcarlo. Nuestro encuentro en Melbourne, David, fue el inicio de una buena relación. Luego el tiempo pasado en Adelaida, aquellos meses en que me enseñaste tu despacho y el campus de la Universidad, y tantos momentos en los que, a través de mensajes y sueños, coincidimos. Pasan los años y yo sigo con mis libros y tú con tus pensamientos. No hay mejor amistad que aquella que no necesita de encuentros presenciales. En realidad, todo lo que tenemos que hablar, lo hacemos a través del envío de la palabra escrita. Es bueno tener un amigo como tú. Tan lejano, pero tan cercano. Sé que sigues con tus clases en la Facultad de Letras y Filosofía y con tus tutorías. Qué bonita ciudad es Adelaida. Y qué hermoso país es Australia, uno de los pocos lugares donde se escribe aún en futuro. Yo, después de mis viajes, empecé a comprender que todo lo acaecido no significaba mucho si no formaba parte del escudo de descubrimiento y conocimiento que es nuestra protección para vivir. Son tiempos difíciles, siempre lo han sido para los que han pretendido escapar de la masificación y la mediocridad, pero aún vivimos en el aprendizaje interior y la esperanza de la iluminación. Siempre envidié tu posición de profesor. Yo lo he sido, por etapas, en aquellos institutos y escuelas en Devonshire y en algunos centros de enseñanza en Madrid, y, en distancias cortas, en seminarios y actividades culturales, pero esa vida universitaria, mantenida y en paz, que almacenas, es algo que me hubiera gustado tener en permanencia. Algo de ese despacho imaginario de la Universidad lo he trasladado a Orzeán y sus pequeñas celdas abiertas a la libertad, la única totalmente realizable, la que se abre a través de nuestra mente. Orzeán... siempre he amado los monasterios por su espacio y su silencio. Y también por sus bibliotecas. Allí se empezaron a guardar los libros, el saber. No había más posibilidad que labrar la tierra, copiar el conocimiento y reflejarlo en la palabra escrita. Hoy el mundo es otra cosa. La gente no vuela ya solo con la imaginación: se traslada en coches y aviones, mueve el cuerpo, ya que la mayoría no sabe volar con el alma. Yo sigo empeñado en la confluencia de ambos y, alguna vez, lo consigo yendo a pequeñas y grandes ciudades antiguas donde, en las primeras Universidades y Estudios Generales, se alumbró, o a pequeños pueblos donde se conserva aún el comienzo. Bueno, David, sigue enviándome algunos de tus pensamientos - siento que son como míos - y, aunque impartas clases y sigas con tu trabajo, mantén un pequeño tiempo para respirar y mirar lo esencial. Los dos sabemos donde está. Solo que no siempre la existencia permite permanecer en ello. Afortunadamente, compartimos el privilegio de poder mirar las cosas con perspectiva diferente a la del mero discurrir. Qué suerte saber cuales son las páginas que conforman el verdadero relato de la vida, el único que puede acompañar siempre sin necesidad de ser explicado"


Port

sábado, 27 de septiembre de 2014

HOY

Es como si por primera vez todos empezáramos a tener conciencia de la inmensidad de lo general y de la escasa importancia de lo particular en medio de la vida cotidiana del planeta. Tantos millones de personas, de países, naciones, culturas, tanta diversidad y multiplicidad y tantas esferas y expresiones personales, son el resultado de la constatación de nuestra pequeñez y de la falta de transcendencia universal de nuestros mundos particulares. Si ya la Tierra es un pequeño punto azul en el Universo, y nuestra historia una infinitesimal parte del Gran Misterio, lo que hacemos cada uno, lo que creamos, lo que decimos o sentimos es, simplemente, nuestra pequeña aportación perdida en el infinito y solo tiene el valor del reconocimiento propio para conformar nuestro mundo personal. Es necesario comprender y asumir esto para no sentir que nuestra escritura, nuestros textos, nuestras reflexiones son importantes o pueden llegar a serlo. Hay un grado cada vez mayor de conciencia de la generalidad y hay una apabullante explosión, debido a internet, de apariciones personales, buenas para la cultura y el progreso, buenas para la ampliación de la comunicación colectiva y la ósmosis de las culturas y el conocimiento... pero que, a nivel particular, solo sirven para enlazar las pequeñas cosas de los habitantes de este espacio y tiempo ( efímero, además, como todo en la Historia ) y de los habitantes de cada geografía. Vida y muerte continua, sucesión de tiempos individuales y colectivos, fragilidad de la permanencia, aparición y almacenamiento continuo de blogs, libros, comunicaciones en la red... todo conformando un maregmagnum imposible de conocer y determinar. Todo es un inmenso baúl con compartimentos cada vez más difundidos y, a la vez, cada vez más estancos e inútiles para la trascendencia. El ahora del hoy es un inmenso instante, casi infinito, lleno de inputs, referencias, imposible de abarcar en su totalidad, es más, ni siquiera en una sustantiva parcialidad. Por eso el mundo del arte y la escritura ha cambiado y se ha convertido en un desierto lleno de cosas, un paisaje que solo sirve al propio creador, que hará mejor en intentar que su quehacer no busque ir más allá de un diario y una referencia propia y personal sin intentar llegar a los otros ( ¿qué otros?) influir o ser reconocido. El amargo corolario de esta reflexión nos acerca cada vez más a las hormigas. Pero es la realidad del análisis y la mirada a la vida actual. Por ello la inteligencia debe hacernos, no cambiar o abandonar nuestros intentos, pero sí darles el valor que pueden tener: el de señas personales de identidad y el de memoria de vida.

domingo, 31 de agosto de 2014

LA VIDA POR LA NADA

No se cómo coexistir con el mal. El mal, la negación del derecho a la vida. El asesinato frío en masa en nombre de algún dios. Eso es el mal para los que creemos que el Hombre nace como tal con el pensamiento, la individualidad, la conciencia como persona. La Naturaleza ha sido siempre cruel, no ha entendido de derechos ni deberes. No tiene moral. Es, y seguirá siendo, un terrible misterio. Pero el ser humano ha ido adquiriendo conciencia de sí mismo a través de la civilización. La civilización ha traído resguardo, alimento, y, sobre todo, el escudo de la cultura. Una cultura que pone el énfasis en el desarrollo del respeto a la belleza, al conocimiento, al progreso de la mente y a la evolución del ser humano. De siempre ha existido el miedo. Y el miedo creó a los dioses. Y la ignorancia les dio su superioridad. El Hombre, a lo largo de la Historia, se creyó más fuerte si contaba con la aquiescencia y el respaldo de un Ser superior. A ese ser o a esos seres superiores les adoraba para adquirir fuerza. Y la Nada – eso son los dioses – les respondía con el silencio que ellos interpretaban como voluntad. Ellos mismos llenaron el silencio de palabras, de códigos, para reforzar sus verdades, para dominarse a sí mismos y a los otros. Los otros… Nunca fueron más que peldaños en esa dominación. Solo algunas religiones reconocieron, poco a poco, el valor de la solidaridad, de lo que se llamó amor… por encima del temor. Aun así la Historia está llena de muerte e injusticia y, sobre todo, de Horror. La Historia es el devenir dialéctico de lo que llamamos el Bien y el Mal.
Hemos llegado hasta aquí con una dosis abundante de Mal. Pero parece que, a pesar de todo, quedaba, queda, una conciencia del Bien. Lo duro de aceptar es que ese Bien tiene un valor cultural diferente según el estado de evolución de los humanos. Yo no llamaría humanos a los asesinos. No puedo aceptar que la raza humana sea el peor animal. Y, sin embargo, al menos nominalmente, algunos individuos pertenecen a ella. Yo odio la crueldad. Y la injusticia. Y odio las religiones, sobre todo las que alienan al individuo y le ofrecen el Paraíso en función de mantener a sangre, fuego, y fanatismo, la locura del Reino de Dios en la Tierra a través de la muerte y destrucción del diferente, del que se rebela contra los designios de la ignorancia. Las religiones son el mayor ejemplo de ignorancia. Y aquellas que piden la vida en nombre de Dios, se llame como se llame, son la ignorancia absoluta, el Mal en su mayor glorificación.
No puedo permanecer incólume cuando algunas religiones y otras ideologías asolan el planeta. Lo han venido asolando desde hace siglos. Pero habíamos llegado hasta aquí, un comienzo de la destrucción de los falsos mitos y parecía el principio de un nuevo amanecer de la inteligencia. Habíamos llegado a lo que parecía una nave en la que ya no se arrojaban esclavos por la borda, no se encarcelaba o suprimía al disidente, un barco que, colectívamente – a pesar de las atrocidades cometidas en el pasado siglo XX y que permanecen en la mente de todos – navegaba más cerca de la Utopía, más cerca del bien.
Pero no es así. Aún quedaba Alá, el nombre más indiscutible de Dios para sus seguidores. Alá, un dios que reclama adoración absoluta, que no admite discrepancias, que exige unas normas sociales y ritos ancestrales y la vida del enemigo. Y el enemigo es aquél que no acepte la palabra creada por el Profeta en su estricta literalidad. Ese Alá que sobrevuela con la bandera negra de sus más fanáticos seguidores por las zonas más atrasadas del nuestro planeta, que amenaza con que su credo sea impuesto por medio de las armas y la inmolación, destruyendo todo rasgo de vida y respeto al otro al paso de sus soldados, que son los únicos que no temen matar y morir sobre el asfalto o la arena, en la seguridad del cumplimiento de las promesas de su Libro, el único que respetan, su única guía.
Sí, odio la crueldad… y odio más que nada la crueldad de aquellos que la ejercen sin cortapisas en nombre de un dios sádico y exigente que disfruta con la sangre, el expolio, el asesinato y la destrucción de los que no piensan como Él. De aquellos que no piensan... como la Nada.

sábado, 26 de julio de 2014

LOS LÍMITES Y EL SER

"Suelo quedarme a veces en el campus de la Universidad de Adelaida, a la puesta de sol, cuando todos se han marchado, y respirar, cerrando y abriendo los ojos a la vez, en silencio. Y, entonces, no me parece que este continente esté tan lejos. En realidad... Australia es un concepto, todos los lugares son conceptos. Empeñarse en medir las distancias es la visión de los que no saben volar" ( David Nihalat )

"Luchar por poseer un trozo de tierra es una concepción muy pequeña del mundo. Y de la idea de poseer" ( Port )

lunes, 30 de junio de 2014

ANÁLISIS A LA LUZ DE LAS SOMBRAS

“El pan se desmigaja, el polvo se acumula, ni siquiera permanece el primitivo ocaso… Solo la raíz indestructible de la añoranza, el rastro infructuoso de la memoria, las señales de que todo lo existente dejó huella, aún diminuta, pequeña, imperceptible a veces. El tiempo se ha adueñado de la vida. La luz, nacida con el universo, vuelve circularmente hacia las sombras. Todo está viviendo, muriendo, transformándose. Incluso la constancia tenaz del pensamiento... anclado, fugazmente, en la corriente de la llamada Historia”